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Vídeo Reflexivo: “Los demonios le suplican que se vaya”.

Grabado el jueves 19 de marzo de 2009.

Trasladado a la red el domingo 05 de abril de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

EN ESTE VÍDEO REFLEXIVO podemos verificar y ratificar que en la presencia del Señor no puede haber oscuridad y tinieblas. El representante del maligno se apocopa, se disminuye y termina por destruirse apenas percibir su cercanía. Y es que el señor Jesús, el Hijo de Dios, fue enviado por nuestro Padre Creador con la misión de derrotar la muerte, el pecado y al maligno. Por ello los demonios a los que se refieren el Evangelio según San Mateo (8,28-34), empezaron a gritar cuando vieron que Jesús se acercaba. De este modo le piden que no los atormente, y le rogaron que los echaran al rebaño. Así ocurrió, pero los cochinos se precipitaron al lago y se ahogaron. Nada ni nadie resiste el poder bondadoso, misericordioso y sanador de Jesús. En el vídeo reflexivo que presento a vuestra consideración, se tocan algunos aspectos prácticos de este Evangelio, relacionados con nuestra forma de vivir, nuestras actitudes y patrones de conducta, espero nos sea de ayuda.

“Evangelio San Mateo 8,28-34.

Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino.

Y comenzaron a gritar: “¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?”

A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo.

Los demonios suplicaron a Jesús: “Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara”.
El les dijo: “Vayan”. Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados.

Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su país.

“La sola presencia de Dios hace que nuestros pecados queden al descubierto como les pasó a aquellos endemoniados al saber que Jesús se acercaba, se enfrentan a él pero es la fuerza de Dios la que vence y libera a aquellos hombres expulsando a los demonios de sus cuerpos y almas dándoles así la libertad.
Pero no deja a aquellos demonios sueltos para que entren en otros, sino que los extermina.

Pero es el ser humano el que rescata y da nuevamente vida a esos demonios que ya el Señor a expulsado y les da otra vez vida y los instala en su vida convirtiéndolos en ídolos que causan muerte y reclaman vida de los que están a nuestro alrededor.

Es decisión nuestra, porque Dios no quiere esclavizar a nadie, si seguimos a Dios o servimos al diablo”.

(Tomado en su versión libre de Internet).

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Artículo: Frivolidades de un cristiano: Ponerse la ceniza y olvidar la Cuaresma. Reflexiones propias y ajenas.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactado el domingo 1 de marzo de 2009.

Publicado en la Red el domingo 8 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia. República de Venezuela. América del Sur.

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Introducción.

COMO EXORDIO ME PERMITO TRAER PARA MIS LECTORES una enseñanza de Su Santidad Juan Pablo II, en una Catequesis por él dictada en fecha 3 de junio de 1998 y referida al Espíritu Santo en el bautismo y en la vida. A través de ella podemos concluir de manera definitiva que cada uno de nosotros ha de procurar su propio desierto en aquellos momentos en los que se requiere tomar decisiones trascendentes e importantes para nuestra vida y para la humanidad. No debemos esperar que las circunstancias nos arrojen a aquellos desiertos. Hagamos como lo hizo Jesús, ir al desierto durante cuarenta días con sus noches, para prepararse en el cumplimiento de su misión real, profética y sacerdotal. Desierto propicio para ayunar, para alabar al Señor o como decía el Papa PABLO SEXTO: “para contemplar al invisible y oír la voz del silencioso” (Evangelii Nuntiandi, n 76). Por otro lado la Catequesis en cuestión está subtitulada con algunas expresiones de mi autoría, que espero sean útiles.


El Espíritu Santo en el bautismo y en la vida

Catequesis de su S.S. Juan Pablo II durante la audiencia general de los miércoles 3 de junio de 1998.

“El bautismo de Jesús en el Jordán por parte de Juan, quien observó cómo el Espíritu Santo bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre Jesús. (Jn 1,32). Es posible que Jesús haya sido literalmente empujado por el Espíritu Santo al desierto. Al recibirlo, Jesús es sacado al desierto para ser tentado como todos nosotros”.

(Mervy Enrique González Fuenmayor).


1. Otra intervención significativa del Espíritu Santo en la vida de Jesús, después de la de la Encarnación, se realiza en su bautismo en el río Jordán.
El evangelio de san Marcos narra el acontecimiento así: «Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco”» (Mc l, 9-11 y par.). El cuarto evangelio refiere el testimonio del Bautista: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él» (Jn 1, 32).
2. Según el concorde testimonio evangélico, el acontecimiento del Jordán constituye el comienzo de la misión pública de Jesús y de su revelación como Mesías, Hijo de Dios.


Juan predicaba «un bautismo de conversión para perdón de los pecados (Lc 3, 3). Jesús se presenta en medio de la multitud de pecadores que acuden para que Juan los bautice. Este lo reconoce y lo proclama como cordero inocente que quita el pecado del mundo (cf. Jn 1, 29) para guiar a toda la humanidad a la comunión con Dios. El Padre expresa su complacencia en el Hijo amado, que se hace siervo obediente hasta la muerte, y le comunica la fuerza del Espíritu para que pueda cumplir su misión de Mesías Salvador.

“¿Por qué Jesús recibe el Espíritu Santo en el bautismo? ¿Acaso él como Dios ya no lo poseía?”

(Mervy Enrique González Fuenmayor).


Ciertamente, Jesús posee el Espíritu ya desde su concepción (cf. Mt 1, 20; Lc 1, 35), pero en el bautismo recibe una nueva efusión del Espíritu, una unción con el Espíritu Santo, como testimonia san Pedro en su discurso en la casa de Cornelio: «Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder (Hch 10, 38). Esta unción es una elevación de Jesús «ante Israel como Mesías, es decir, ungido con el Espíritu Santo» (cf. Dominum et vivificantem, 19); es una verdadera exaltación de Jesús en cuanto Cristo y Salvador.

“Cuando el niño Jesús regresó a Nazaret con sus padres, inicia una experiencia de vida para su formación mesiánica, el bautismo en el Jordán es el preliminar de su misión apostólica, profética, liberadora y constructora del Nuevo Reino del Amor”.

(Mervy Enrique González Fuenmayor).

Mientras Jesús vivió en Nazaret, María y José pudieron experimentar su progreso en sabiduría, en estatura y en gracia (cf. Lc 2, 40; 2, 51) bajo la guía del Espíritu Santo, que actuaba en él. Ahora, en cambio, se inauguran los tiempos mesiánicos: comienza una nueva fase en la existencia histórica de Jesús. El bautismo en el Jordán es como un «preludio» de cuanto sucederá a continuación. Jesús empieza a acercarse a los pecadores para revelarles el rostro misericordioso del Padre. La inmersión en el río Jordán prefigura y anticipa el «bautismo» en las aguas de la muerte, mientras que la voz del Padre, que lo proclama Hijo amado, anuncia la gloria de la resurrección.

“Jesús posee una triple misión: una Misión Real, que lo compromete a luchar contra el maligno y sus espíritus; una misión Profética, que lo convierte en un predicador incansable de la Buena Nueva; y una Misión Sacerdotal, que lo hace adorador y eterno oferente de alabanza y entrega a Dios Padre. Se entrega a sí mismo por y para nuestra Salvación”.

(Mervy Enrique González Fuenmayor).

3. Después del bautismo en el Jordán, Jesús comienza a cumplir su triple misión: misión real, que lo compromete en su lucha contra el espíritu del mal; misión profética, que lo convierte en predicador incansable de la buena nueva; y misión sacerdotal, que lo impulsa a la alabanza y a la entrega de sí al Padre por nuestra salvación.

Los tres sinópticos subrayan que, inmediatamente después del bautismo, Jesús fue «llevado» por el Espíritu Santo al desierto «para ser tentado por el diablo» (Mt 4, 1; cf. Lc 4, 1; Mc 1, 12). El diablo le propone un mesianismo triunfal, caracterizado por prodigios espectaculares, como convertir las piedras en pan, tirarse del pináculo del templo saliendo ileso y conquistar en un instante el dominio político de todas las naciones. Pero la opción de Jesús, para cumplir con plenitud la voluntad del Padre, es clara e inequívoca: acepta ser el Mesías sufriente y crucificado, que dará su vida por la salvación del mundo.
La lucha con Satanás, iniciada en el desierto, prosigue durante toda la vida de Jesús. Una de sus actividades típicas es precisamente la de exorcista, por la que la gente grita admirada: «Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen» (Mc 1, 27). Quien osa afirmar que Jesús recibe este poder del mismo diablo blasfema contra el Espíritu Santo (cf. Mc 3, 22-30), pues Jesús expulsa los demonios precisamente «por el Espíritu de Dios» (Mt 12, 28). Como afirma san Basilio de Cesarea, con Jesús «el diablo perdió su poder en presencia del Espíritu Santo» (De Spiritu Sancto, 19).

4. Según el evangelista san Lucas, después de la tentación en el desierto, «Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu (…) e iba enseñando en sus sinagogas» (Lc 4, 14-15). La presencia poderosa del Espíritu Santo se manifiesta también en la actividad evangelizadora de Jesús. El mismo lo subraya en su discurso inaugural en la sinagoga de Nazaret (cf. Lc 4, 16-30), aplicándose el pasaje de Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí» (Is 61, 1). En cierto sentido, se puede decir que Jesús es el «misionero del Espíritu», dado que el Padre lo envió para anunciar con la fuerza del Espíritu Santo el evangelio de la misericordia.
La palabra de Jesús, animada por la fuerza del Espíritu, expresa verdaderamente su misterio de Verbo hecho carne (cf. Jn 1, 14). Por eso, es la palabra de alguien que tiene «autoridad» (Mc 1, 22) a diferencia de los escribas. Es una «doctrina nueva» (Mc 1, 27), como reconocen asombrados quienes escuchan su primer discurso en Cafarnaúm. Es una palabra que cumple y supera la ley mosaica, como puede verse en el sermón de la montaña (cf. Mt 5-7). Es una palabra que comunica el perdón divino a los pecadores, cura y salva a los enfermos, e incluso resucita a los muertos. Es la Palabra de aquel «a quien Dios ha enviado» y en quien el Espíritu habita de tal modo, que puede darlo «sin medida» (Jn 3, 34).

5. La presencia del Espíritu Santo resalta de modo especial en la oración de Jesús.
El evangelista san Lucas refiere que en el momento del bautismo en el Jordán, «cuando Jesús estaba en oración se abrió el cielo, y bajó sobre él el Espíritu Santo» (Lc 3, 21-22). Esta relación entre la oración de Jesús y la presencia del Espíritu vuelve a aparecer explícitamente en el himno de júbilo: «Se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra…”» (Lc 10, 21).

El Espíritu acompaña así la experiencia más íntima de Jesús, su filiación divina, que lo impulsa a dirigirse a Dios Padre llamándolo «Abbá» (Mc 14, 36), con una confianza singular, que nunca se aplica a ningún otro judío al dirigirse al Altísimo. Precisamente a través del don del Espíritu, Jesús hará participar a los creyentes en su comunión filial y en su intimidad con el Padre. Como nos asegura san Pablo, el Espíritu Santo nos hace gritar a Dios: «¡Abbá, Padre!» (Rm 8, 15 cf. Ga 4, 6).

Esta vida filial es el gran don que recibimos en el bautismo. Debemos redescubrirla y cultivarla siempre de nuevo, con docilidad a la obra que el Espíritu Santo realiza en nosotros.

(Tomado de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Comentarios al Vídeo Reflexivo: “Jesús es llevado al desierto”. SPE/SPI. 2009 – Disponible en https://conversandocon.wordpress.com/2009/02/05/jesus-es-llevado-al-desierto/).


Primera Parte.

Algunas precisiones sobre la Cuaresma.


“La Cuaresma es un tiempo de oración, ayuno y entrega a nuestro prójimo, en este periodo se nos da la posibilidad de prepararnos para la Pascua realizando un discernimiento de nuestra vida. Pero ¿Qué es realmente la Cuaresma?

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para
prepararnos a la gran fiesta de la Pascua.


Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y para vivir más cerca de Cristo.


La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa.


El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.


40 DÍAS


La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.


MIÉRCOLES DE CENIZA


Significado simbólico de la Ceniza:


La ceniza, viene del latín “cinis”, es producto de la combustión de algo por el fuego. Fue así como adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido contrario, de humildad y penitencia.


El Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar los ramos usados en el Domingo de Ramos previo. Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- , para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.


Mientras el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” (Mc1, 15) y “Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver” (Gén 3,19).


CÓMO VIVIR LA CUARESMA


1. ARREPINTIÉNDOME DE MIS PECADOS Y CONFESÁNDOME.


Si realmente estoy arrepentido. Éste es un muy buen momento del año para llevar a cabo una confesión preparada y de corazón. Revisa los mandamientos de Dios y de la Iglesia para poder hacer una buena confesión.


2. LUCHANDO POR CAMBIAR.

Analiza tu conducta para conocer en qué estás fallando. Hazte propósitos para cumplir día a día y revisa en la noche si lo lograste. Conoce cuál es tu defecto dominante y trata de cambiarlo con esfuerzo y con la ayuda de Dios.

3. HACIENDO SACRIFICIOS.


La palabra sacrificio viene del latín sacrum-facere, que significa “hacer sagrado”. Entonces, hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, ofrecerla a Dios por amor. Por ejemplo, ser amable con el vecino que no te simpatiza o ayudar a otro en su trabajo. A cada uno de nosotros hay algo que nos cuesta trabajo hacer en la vida de todos los días. Si esto se lo ofrecemos a Dios por amor, estamos haciendo sacrificio.

4. HACIENDO ORACIÓN.


Aprovecha estos días para orar, para platicar con Dios, para decirle que lo quieres y que quieres estar con Él. Puedes leer en la Biblia pasajes relacionados con la Cuaresma y no olvides asistir a la celebración de la Eucaristía.


5. CON AYUNO Y ABSTINENCIA


El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día. La abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.


Con estos sacrificios, se trata de que espíritu, alma y cuerpo reconozca la necesidad de hacer obras para reparar el daño ocasionado con nuestros pecados.

¿POR QUÉ EL AYUNO?


El hombre, orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente abusa de ellos. Esta civilización de consumo suministra los bienes materiales no sólo para que sirvan al hombre en orden a desarrollar las actividades creativas y útiles, sino cada vez más para satisfacer los sentidos, la excitación que se deriva de ellos, el placer, una multiplicación de sensaciones cada vez mayor.


Ayunar significa abstenerse de algo. No es Ia renuncia por Ia renuncia: sino para el mejor y más equilibrado desarrollo de sí mismo, para vivir mejor los valores de Dios.


• AYUNO


Llamamos “ayuno” (latín “ieunium”) a la privación voluntaria de comida durante algún tiempo por motivo religioso, como acto de culto ante Dios.

En la Biblia el ayuno puede ser señal de penitencia, expiación de los pecados, oración intensa o voluntad firme de conseguir algo.


El ayuno junto con las oración y la caridad, ha sido desde muy antiguo una “practica cuaresmal” como signo de la conversión interior a los valores fundamentales del evangelio de Cristo.


• CONVERSIÓN


Convertirse es reconciliarse con Dios, apartarse del mal, para establecer la amistad con el Creador. Una vez en gracia , hemos de proponernos cambiar desde dentro (en actitudes) todo aquello que no agrada a Dios.


• ABSTINENCIA


(Del latín abstinentia, acción de privarse o abstenerse de algo) Gesto penitencial. Actualmente se pide que los fieles con uso de razón y que no tengan algún impedimento se abstengan de comer carne, realicen algún tipo de privación voluntaria o hagan una obra caritativa los días viernes, que son llamados días penitenciales.

Sólo el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días de ayuno y abstinencia.


• CENIZA


(Del latín cinis, ceniza) Material proveniente de la combustión de algo por el fuego. Simboliza la muerte, la fragilidad de la vida y también la humildad y la penitencia. Las que se imponen el Miércoles de Ceniza se preparan quemando palmas y olivos benditos el Domingo de Ramos del año anterior.


El simbolismo de la ceniza es el siguiente:


a) Condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte;


b) Situación pecadora del hombre;


c) Oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda;


d) Resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo.” (y el Viernes Santo).

Renovarse, transformarse y asumir nuevos propósitos son actitudes, conductas y razones vinculadas con la cuaresma. Sin embargo no debemos olvidar que nosotros no somos el centro la cuaresma, que mas bien el centro de ese tiempo litúrgico es Jesús el hijo de Dios. Simultáneamente la oportunidad es propicia para que junto con Jesús vivamos nuestro propio desierto, ayunando, sometiéndonos a pequeñas y grandes pruebas que tiendan a fortalecer nuestro espíritu, fortalecer nuestra fe y nuestra vinculación con Dios. Las tentaciones para Jesús no constituyen un hecho cotidiano, como si lo constituyen para nosotros en nuestra vida ordinaria. Estamos sujetos a las tentaciones del mundo, a las debilidades de nuestra carne, a los yerros de nuestras decisiones, a la frialdad en nuestra fe, a la vanidad, a la envidia, a la injusticia etc.


Durante estos cuarenta días debemos estar dispuestos en mente y espíritu a la transformación, al reconocimiento de nuestras omisiones por `propios errores, a reconocer nuestros pecados en orden a no seguir cometiéndolos, reconociendo igualmente que no hemos sido lo suficientemente solidarios con al prójimo, ni hemos doblado nuestra servís ante el señor. Es un tiempo de verificación de nuestras debilidades y del reforzamiento que necesitamos.


Segunda Parte.

Algo más sobre la Cuaresma.


He seleccionado las siguientes líneas que considero son de utilidad:


“Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu” Al comenzar la Cuaresma sería bueno que, como Jesús, nos dejáramos llevar por el Espíritu. La Cuaresma es fundamentalmente un tiempo de renovación, de rehacer nuestro ser bautismal esforzándonos en cuidar más nuestra comunicación con Dios, una mayor a tención a la Palabra para una sincera conversión a Cristo. El es, no nosotros, el centro de la Cuaresma, y viene en nuestra ayuda para vivir con gozo la renovación que nos llevará a vivir la Pascua resucitando a una vida nueva. La Cuaresma la terminamos con la renovación del bautismo en la Vigilia Pascual. En este tiempo de gracia el bautismo es luz que orienta, fuerza que empuja y vida en el Espíritu. En este primer Domingo la Palabra de Dios nos advierte de la realidad de nuestra vida. Las tentaciones en el desierto no es un acontecimiento puntual en la vida de Jesús. Para Cristo como para su discípulo la vida es una prueba y tentación, pero también oportunidad constante de fidelidad a Dios. Es la vida misma llena de posibilidades para el servicio de Dios y de los hermanos, desde una libertad que Dios respeta, pero donde se juega la carta de nuestra grandeza o de nuestra derrota. La renovación a la que se nos invita tiene que comenzar por la idea y la vivencia que tengamos de Dios. El consumismo que nos acosa, el ansia del pan material, todo lo que supone el tener y gastar nos hace olvidar a Dios en donde está la seguridad de nuestra verdad en el ser. Por eso el hombre ha de saber vivir de “toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mantenerse en una fe sociológica, sin entrar en un proceso de personalizarla, es fácil sentir la tentación de un Dios mercantilista e interesado; de un Dios mágico e infantil, manipulable a nuestro antojo. Es entender la fe como un seguro de vida, olvidando que la fe es riesgo y respuesta gozosa al amor de Dios teniendo siempre en el corazón al hermano. El “no tentarás al Señor tu Dios” es el camino para no dejarse engañar por una idea utilitarista de Dios, sino abrirse al Dios Padre que su felicidad es el bien del hombre. “Todo esto te daré si te postras y me adoras”. Aquí se da un cambio radical poniendo como centro de todo al hombre movido por la ambición y el orgullo. Es el culto del hombre, el afán de poder, la manipulación y la explotación del semejante, la alucinación del sexo, la droga y al alcohol. Dios desaparece del horizonte humano suplantado por la figura del hombre pos-moderno. La postura de Jesús es clara y terminante: “Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto”. La verdadera relación con el Dios de la revelación fundamenta la dignidad y la grandeza del hombre, objeto del amor de Dios Padre, liberado del pecado por Cristo y fortalecido por la vida nueva que brota del agua y del Espíritu.


La oración, la limosna y el ayuno son los tres medios tradicionales de la Cuaresma. La oración entendida como un filial y sencillo estar con Dios, movidos por el Espíritu. Estar que exige tiempo y atención contemplativa. Junto a la oración individual, de trato amistoso con Dios, la oración litúrgica con la Comunidad hecha celebración y gratitud. El ayuno no como un “mortificar” el cuerpo, ni el matar en nosotros el gusto por la vida, sino liberarnos de aquello que nos impide ser dueños de nosotros mismos para disfrutar de una vida sana y humana. La limosna como un auténtico compartir cristianamente los bienes porque son muchos los hermanos que están falto de lo más elemental. Compartir para dominar todo egoísmo y ambición; para liberarse del consumismo agobiante. Viviendo de forma sobria, siendo críticos antes reclamos insensatos consumistas, siendo más sensibles ante quienes sufren necesidad, resulta más fácil cultivar la vida del espíritu y abrirse a la dimensión trascendente de la existencia. Iniciamos el camino hacia la Pascua”.

(Joaquín Obando Carvajal).

Tercera Parte.

Los miedos y demonios de nuestros desiertos.

ME PERDONAN LOS LECTORES por el símil empleado en el título de esta “Nota Corta”, pero lo juzgué apropiado, coherente, idóneo, pertinente y ajustado al contenido en el cual lo desarrollaremos. Y es que nuestra psique —según he podido intuir de las lecturas que he efectuado del tema— está, o por lo menos parece estarlo, integrada por un andamiaje estructural de emociones, percepciones, visualizaciones, representaciones mentales, racionales o espirituales, que de alguna manera forman (¿o deforman?) la personalidad, las actitudes y los modos de proceder de las gentes.

El mundo en el que vivimos ofrece a sus moradores multiplicidad de peligros, de situaciones difíciles, de problemas y de inconvenientes que por lo general vulneran la parte emotiva y conductual de de las personas. De allí que sea necesario que el individuo vaya conociendo sus propias debilidades, sus destrezas, sus fortalezas, sus actitudes y su disposición para vencer cualquier tipo de adversidad. Dentro de este conjunto de variables que afectan la vida del ser humano se encuentran el temor, el miedo, la frustración, el desengaño, la culpa, la impotencia, el fraude, la rabia, la agresividad, la ausencia de solidaridad, la vergüenza, la falta de creencia en Dios y su poder para ayudarnos en la solución de los problemas que vivimos día a día.


“El miedo, lo mismo que la felicidad es un estado de ánimo que opera en ti como un sistema de alarmas que te avisa de un peligro y te alerta para que te mantengas vigilante. Sentir miedo no es muestra de cobardía. Cuando adviertas un riesgo no te amilanes. Serénate, respirando hondo, y huye, si es prudente o emprende tu defensa para que garantices la conservación de tu vida. Manteniendo la paz interior, condiciónate a ser valiente, identificando la sinrazón de algunos miedos que sientas. El miedo vigilante y previsor es factor de seguridad.”

(LÓPEZ FERNÁNDEZ, Tiberio. 366 Maravillosas Motivaciones. Bogotá. Ediciones Paulinas 1998. p 203).

Leyendo algunas cosas sobre el tema me encontré con esta explicación sencilla, que a continuación transcribiré, sin indicar el autor pues confieso que no pude encontrarlo en las fuentes que visité.

Aun así, por considerar que ese texto o esas reflexiones pudieran ayudar a mis lectores, lo he seleccionado para que forme parte del contenido de esta NOTA CORTA. Debo necesariamente, por respeto a mis convicciones religiosas, sociales, jurídicas y de otro tipo, salvaguardar mi expresa ausencia de solidaridad con el autor y el texto de lo que a continuación se menciona, de manera que le tocará al lector determinar la utilidad, certeza e interpretación de estas argumentaciones, razón por la que invoco al Espíritu Santo para que derrame su sabiduría en quienes lean estas notas introductorias, de suerte que sean aceptadas, admitidas e interpretadas con el criterio correcto.


El miedo, la rabia, la culpa y la vergüenza: cuatro sistemas de alarmas.

“En nuestro universo interior existen cuatro sistemas de alarma, que bien usados son una bendición.


Éstos son el miedo, la rabia, la culpa y la vergüenza. Todos los sistemas de alarma responden a los instintos de sobrevivencia del individuo y de la especie.
El miedo se activa ante la presencia de un peligro externo inminente, nos avisa del peligro y nos permite reaccionar ante él, ya sea mediante la huida o la defensa, aunque también puede generar parálisis.


El problema con el miedo es que se puede activar tanto ante peligros reales como ante peligros imaginarios e inexistentes, como es el caso de las fobias.
La rabia se activa ante un ataque inminente desde el exterior, puede o no haber miedo previo, pero en el momento en que se activa la rabia, el ataque ya está realizándose, aquí también los ataques pueden ser reales o imaginarios.


La culpa, en cambio nos avisa del daño que estamos por hacerle o le hemos ya hecho a alguien o algo externo a nosotros; y su función es impedir la acción dañina o minimizar sus consecuencias si ya se ha llevado a cabo.
La vergüenza se activa ante el auto sabotaje, cuando nos hacemos daño a nosotros mismos, bueno sería que dicha alarma se activara antes de sabotearnos, en todo caso su función también es llamar nuestra atención sobre las consecuencias de nuestras acciones para así minimizar los daños.
El problema con estos sistemas de alarma es la obsesión compulsiva, que es cuando las alarmas no se apagan una vez realizada la toma de conciencia, llevándonos a estados alterados de la mente totalmente negativos, así el miedo que no se desactiva conduce a la paranoia, la rabia a la psicosis, la culpa y la vergüenza llevan a la depresión, y todos juntos pueden desembocar en la alienación propia de la esquizofrenia.


Para aclararlo más, el mal uso o la in activación de estos sistemas naturales de alarma tienen un efecto parecido al que significaría manejar un automóvil a lo largo de mil o más kilómetros con la alarma antirrobos conectada todo el tiempo.

Con razón hay quienes se suicidan, ¡qué horrendo debe ser vivir bajo tales condiciones!”.

(Tomado de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Comentarios al vídeo reflexivo: “El miedo: ¿Un sistema de alarmas? SPE/SPI. 2009. Disponible en http://www.inemegf.blogspot.com).

Breves líneas sobre la existencia de los demonios, su creación, transformación y nuevas formas de manifestación y expresión.


“…Podemos de acuerdo a nuestras percepciones adjudicar a un ente exterior independiente, fuerte y cruel, el poder de incitarnos al mal o inclusive el de meterse dentro de nosotros y apoderarse de nuestras mentes haciéndonos actuar de forma horripilante o bien podemos pensar que esos comportamientos acontecen cuando nuestras mentes experimentan crisis producto del consumo de agentes externos como las drogas alucinógenas y el alcohol o producto de problemas mentales y emocionales profundos de los que se ocupan la psicología y la psiquiatría moderna… creo que así como los consejos para expulsar al demonio en aquel libro fueron validados con mi experiencia: hizo falta mi “voluntad como inconmovible roca”… también fueron igualmente importantes los avances de la medicina moderna… yo enfrenté a ese “demonio” y lo vencí y he reflexionado mucho sobre todo ese proceso y he llegado a algunas conclusiones: nuestra evolución intelectual y espiritual ha necesitado a través de la historia de múltiples simbolismos que han servido de puente entre la crasa ignorancia de la antigüedad y nuestro actual nivel de conocimiento. De alguna manera la inteligencia del hombre logró de forma asimilable para aquel entonces, dado a las múltiples limitaciones adolecidas por la humanidad, la explicación del mal a través de su conceptualización en el ente horripilante del “demonio”, éste surgió como todo mito producto de una necesidad, por un lado a través de ese simbolismo se logró dar “explicación” a los orígenes del mal, en carencia del conocimiento con que contamos hoy, las personas dementes, los epilépticos, los violentos compulsivos eran personas “poseídas” por “entidades diabólicas astrales”… a la vez las sociedades antiguas lograban cierta evasión de responsabilidad, era mas fácil decir que un ente externo era el causante de los males que los aquejaban que responsabilizarse por la victimización, la crueldad o la falta de compasión y ayuda sufrida por las personas víctimas, en aquel entonces, de esos males… y a la vez las causales de ciertas enfermedades, desconocidas entonces, tenían “explicación”.


Es cuando nos decidimos por lo fácil, cuando actuamos motivados por la avaricia, por la envidia, cuando nuestro ego nos domina, cuando el individualismo es mas importante que el bien común, cuando justificamos nuestra crueldad con recursos falsos y fútiles, cuando permitimos que la banalidad se entrone en nuestras mentes, cuando consideramos la violencia física y emocional como alternativa útil y la utilizamos contra el prójimo, cuando damos la espalda ante el abuso y la victimización, es entonces cuando engendramos los verdaderos demonios… nuestros “demonios”. Así como también el verdadero “exorcismo” lo ejecutamos cuando nos enfrentamos con firmeza ante las vilezas y las debilidades, lo mismo propias que ajenas, ante la injusticia social, cuando con absoluta entrega y amor ayudamos al ser querido a rebasar la crisis, no importando las dificultades que se presenten, ni el tiempo que tome, ni los sacrificios personales que el éxito de esa misión de amor exija”.

(SAN EMETERIO, Juan. Cartas a nuestra conciencia: “Nuestros demonios”. SPE/SPI. 2004. Disponible en http://www.amadosamigos.com).

El mismo artículo en otros párrafos señala:


“Recuerdo de pequeño mis primeros contactos con “el demonio”, una horrible figura humanoide con dos cuernos y un rabo esgrimiendo un tridente, rodeado de fuego, con gesto desafiante y amenazador, ciertamente que esas imágenes me impresionaban mucho de niño… al ir creciendo y a través del catecismo y los sermones de los Jesuitas con los que me eduqué hasta mi pubertad (coincidiendo con la incautación por parte de Castro de las escuelas privadas de Cuba) me fui enterando de que los demonios tenían un lugar llamado infierno donde ellos mantenían martirizando eternamente con fuego y azufre a las almas de los “malos” aquellos que pecaban contra Dios, me enteré que habían ciertos pecados que se llamaban “mortales” y que bastaría cometer uno solo de ellos para ser condenado por siempre a padecer en aquel horrible lugar donde los demonios eran reyes, señores y verdugos de esas pecadoras almas… recuerdo en ocasiones a mi, niño, atemorizado al pensar sobre todo ello y la posibilidad de llegar yo a ser merecedor de esa eterna condena… fue aun mucho mas doloroso y agonizante cuando me enteré que por ser mi padre divorciado cuando se casó con mi madre, ambos vivían en “pecado mortal” al no estar casados por la Iglesia… eso si que me dolió… ellos iban al infierno cuando murieran irremisiblemente… a esa temprana edad decidí no pensar mucho en ello porque me angustiaba mucho, nunca me atreví a preguntarle a algún cura si existía algo que mis padres o yo, quizás, pudiéramos hacer para evitar tan terrible castigo, no quería que los curas supieran que ellos no estaban casados por la Iglesia… eso era un secreto… lo conservaría en secreto hasta que yo pudiera averiguar de alguna forma si tan horrible destino era irremisible o no… jamás perdí la esperanza de que ellos pudieran evadir de alguna forma ir al infierno…


Con los años esas ideas religiosas dejaron de preocuparme, evolucioné hacia un Dios mucho mas magnánimo y que no se preocupaba por cosas efímeras ni condenaba por “pecados mortales” aunque “el demonio” siempre se mantuvo en algún rincón de mi mente de alguna forma acechándome… después de todo él es parte bien arraigada de nuestra cultura occidental y de una forma u otra simboliza al mal y tal parece que nosotros los humanos necesitamos todo tipo de simbolismos para funcionar mentalmente… y definitivamente contamos con testimonios de muchas fuentes sobre su existencia; “el demonio” es tan popular que se mantiene apareciendo gráficamente con uno u otro rostro hasta en las películas…


Un par de años atrás en medio de una crisis familiar, una persona muy querida, sentada sobre su cama, comenzó a insultarme diciendo multitud de palabras desagradables y obscenas, estaba agitada y la expresión de su rostro junto a las circunstancias de la escena me recordó la niña “poseída” en la película El Exorcista, en esos momentos percibí que ella estaba poseída por el mismísimo diablo… con firmeza, con paciencia infinita y palabras de amor pude poco a poco calmarla, el evento pudo haber durado un par de horas pero para mí fue una eternidad… terminé exhausto, me drenó de energías y decidí averiguar si realmente era un demonio lo que estaba afectándola… me di a la tarea de averiguar lo mas que pudiera sobre la realidad de lo que llamamos “demonio”.


Por mediación de un amigo mío tuve acceso a un libro de principios del siglo pasado, amarillento y con aspecto bien antiguo relativo a la “Logia Blanca” y que tenía un capítulo hablando sobre las “entidades demoníacas” tal como se le denominaba al diablo en sus páginas… paso a transcribir algunos párrafos de la página que copié del libro el cual tuve que devolver en corto tiempo pues su dueño lo valoraba mucho y solo me permitió unos días para examinarlo… “no basta con arrodillarse y orar, hay que expulsar a puntapiés al vagabundo. Esto es precisamente lo que debemos hacer con los vagabundos astrales. Quien haya experimentado sus ataques, tal vez diga al oír estos consejos que desconozco el terrible poder de las demoníacas entidades obsesoras. Pero valga advertir que su mayor empeño es alucinar a la víctima haciéndole creer que en efecto son muy poderosas. No caigamos en la insensatez de escucharlas. Las conozco perfectamente y sé que son ruines, despreciables, bravuconas y bellacas. Atormentarán durante meses enteros a una débil mujer y huirán cobardemente en cuanto una voluntad enérgica se revuelva contra ellas en justa indignación”… mas adelante siguen algunos consejos para enfrentar la situación… “no se resignan dócilmente a la expulsión: pero manteneos firmes con férrea determinación, levantad contra ellas vuestra voluntad como inconmovible roca y escaparán a toda prisa. Decidles: . Ni por un instante temáis la posibilidad de fracaso o rendición, pues Dios está en vosotros y no puede fracasar”…


Ya anteriormente hablé de la firmeza y la constancia que me han permitido triunfar en muchos de los retos que la vida me ha presentado, mi firmeza ante el evento que les relaté también me ayudó a enfrentar ese “demonio” y salir airoso de ese encuentro, ello validó de alguna forma las directrices planteadas en el libro para lograr “el exorcismo”, creo que la ayuda de los profesionales que atendieron a ese ser querido y algunas de las medicinas modernas que tratan los problemas mentales complementaron mi constancia y mi firmeza…”

(SAN EMETERIO, Juan. Cartas a nuestra conciencia: “Nuestros demonios”. SPE/SPI. 2004. Disponible en http://www.amadosamigos.com).

Aclaro que no me solidarizo con el contenido del referido y precitado artículo. Su colación se realiza para efectos pedagógicos e informativos.
Elevo al Señor mis preces para que esta Nota Corta sirva para el cumplimiento de atraer las almas al reino de Dios. Amén y amén.

(Tomado de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. La Nota Corta: “El miedo y nuestros propios demonios: ¿Alarmas del tablero emocional?”. SPE/SPI 2009. Disponible en https://conversandocon.wordpress.com/2009/02/07/el-miedo-y-nuestros-propios-demonios-%C2%BFalarmas-del-tablero-emocional/).

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La Nota Corta: “El miedo y nuestros propios demonios: ¿Alarmas del tablero emocional?”

Por Mervy Enrique González Fuenmayor

Redactado el jueves 05 de febrero de 2009.

Publicado en la Red el sábado 07 de febrero de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

la-manzana-del-diablo-mujermanzana-bmegf-juev-05-feb-2009


ME PERDONAN LOS LECTORES por el símil empleado en el título de esta “Nota Corta”, pero lo juzgué apropiado, coherente, idóneo, pertinente y ajustado al contenido en el cual lo desarrollaremos. Y es que nuestra psique —según he podido intuir de las lecturas que he efectuado del tema— está, o por lo menos parece estarlo, integrada por un andamiaje estructural de emociones, percepciones, visualizaciones, representaciones mentales, racionales o espirituales, que de alguna manera forman (¿o deforman?) la personalidad, las actitudes y los modos de proceder de las gentes.

El mundo en el que vivimos ofrece a sus moradores multiplicidad de peligros, de situaciones difíciles, de problemas y de inconvenientes que por lo general vulneran la parte emotiva y conductual de de las personas. De allí que sea necesario que el individuo vaya conociendo sus propias debilidades, sus destrezas, sus fortalezas, sus actitudes y su disposición para vencer cualquier tipo de adversidad. Dentro de este conjunto de variables que afectan la vida del ser humano se encuentran el temor, el miedo, la frustración, el desengaño, la culpa, la impotencia, el fraude, la rabia, la agresividad, la ausencia de solidaridad, la vergüenza, la falta de creencia en Dios y su poder para ayudarnos en la solución de los problemas que vivimos día a día.


“El miedo, lo mismo que la felicidad es un estado de ánimo que opera en ti como un sistema de alarmas que te avisa de un peligro y te alerta para que te mantengas vigilante. Sentir miedo no es muestra de cobardía. Cuando adviertas un riesgo no te amilanes. Serénate, respirando hondo, y huye, si es prudente o emprende tu defensa para que garantices la conservación de tu vida. Manteniendo la paz interior, condiciónate a ser valiente, identificando la sinrazón de algunos miedos que sientas. El miedo vigilante y previsor es factor de seguridad.”

(LÓPEZ FERNÁNDEZ, Tiberio. 366 Maravillosas Motivaciones. Bogotá. Ediciones Paulinas 1998. p 203).



Leyendo algunas cosas sobre el tema me encontré con esta explicación sencilla, que a continuación transcribiré, sin indicar el autor pues confieso que no pude encontrarlo en las fuentes que visité.

Aun así, por considerar que ese texto o esas reflexiones pudieran ayudar a mis lectores, lo he seleccionado para que forme parte del contenido de esta NOTA CORTA. Debo necesariamente, por respeto a mis convicciones religiosas, sociales, jurídicas y de otro tipo, salvaguardar mi expresa ausencia de solidaridad con el autor y el texto de lo que a continuación se menciona, de manera que le tocará al lector determinar la utilidad, certeza e interpretación de estas argumentaciones, razón por la que invoco al Espíritu Santo para que derrame su sabiduría en quienes lean estas notas introductorias, de suerte que sean aceptadas, admitidas e interpretadas con el criterio correcto.


El miedo, la rabia, la culpa y la vergüenza: cuatro sistemas de alarmas.

“En nuestro universo interior existen cuatro sistemas de alarma, que bien usados son una bendición.


Éstos son el miedo, la rabia, la culpa y la vergüenza. Todos los sistemas de alarma responden a los instintos de sobrevivencia del individuo y de la especie.
El miedo se activa ante la presencia de un peligro externo inminente, nos avisa del peligro y nos permite reaccionar ante él, ya sea mediante la huida o la defensa, aunque también puede generar parálisis.


El problema con el miedo es que se puede activar tanto ante peligros reales como ante peligros imaginarios e inexistentes, como es el caso de las fobias.
La rabia se activa ante un ataque inminente desde el exterior, puede o no haber miedo previo, pero en el momento en que se activa la rabia, el ataque ya está realizándose, aquí también los ataques pueden ser reales o imaginarios.


La culpa, en cambio nos avisa del daño que estamos por hacerle o le hemos ya hecho a alguien o algo externo a nosotros; y su función es impedir la acción dañina o minimizar sus consecuencias si ya se ha llevado a cabo.
La vergüenza se activa ante el auto sabotaje, cuando nos hacemos daño a nosotros mismos, bueno sería que dicha alarma se activara antes de sabotearnos, en todo caso su función también es llamar nuestra atención sobre las consecuencias de nuestras acciones para así minimizar los daños.
El problema con estos sistemas de alarma es la obsesión compulsiva, que es cuando las alarmas no se apagan una vez realizada la toma de conciencia, llevándonos a estados alterados de la mente totalmente negativos, así el miedo que no se desactiva conduce a la paranoia, la rabia a la psicosis, la culpa y la vergüenza llevan a la depresión, y todos juntos pueden desembocar en la alienación propia de la esquizofrenia.


Para aclararlo más, el mal uso o la in activación de estos sistemas naturales de alarma tienen un efecto parecido al que significaría manejar un automóvil a lo largo de mil o más kilómetros con la alarma antirrobos conectada todo el tiempo.

Con razón hay quienes se suicidan, ¡qué horrendo debe ser vivir bajo tales condiciones!”.



(Tomado de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Comentarios al vídeo reflexivo: “El miedo: ¿Un sistema de alarmas? SPE/SPI. 2009. Disponible en http://www.inemegf.blogspot.com).



Breves líneas sobre la existencia de los demonios, su creación, transformación y nuevas formas de manifestación y expresión.


“…Podemos de acuerdo a nuestras percepciones adjudicar a un ente exterior independiente, fuerte y cruel, el poder de incitarnos al mal o inclusive el de meterse dentro de nosotros y apoderarse de nuestras mentes haciéndonos actuar de forma horripilante o bien podemos pensar que esos comportamientos acontecen cuando nuestras mentes experimentan crisis producto del consumo de agentes externos como las drogas alucinógenas y el alcohol o producto de problemas mentales y emocionales profundos de los que se ocupan la psicología y la psiquiatría moderna… creo que así como los consejos para expulsar al demonio en aquel libro fueron validados con mi experiencia: hizo falta mi “voluntad como inconmovible roca”… también fueron igualmente importantes los avances de la medicina moderna… yo enfrenté a ese “demonio” y lo vencí y he reflexionado mucho sobre todo ese proceso y he llegado a algunas conclusiones: nuestra evolución intelectual y espiritual ha necesitado a través de la historia de múltiples simbolismos que han servido de puente entre la crasa ignorancia de la antigüedad y nuestro actual nivel de conocimiento. De alguna manera la inteligencia del hombre logró de forma asimilable para aquel entonces, dado a las múltiples limitaciones adolecidas por la humanidad, la explicación del mal a través de su conceptualización en el ente horripilante del “demonio”, éste surgió como todo mito producto de una necesidad, por un lado a través de ese simbolismo se logró dar “explicación” a los orígenes del mal, en carencia del conocimiento con que contamos hoy, las personas dementes, los epilépticos, los violentos compulsivos eran personas “poseídas” por “entidades diabólicas astrales”… a la vez las sociedades antiguas lograban cierta evasión de responsabilidad, era mas fácil decir que un ente externo era el causante de los males que los aquejaban que responsabilizarse por la victimización, la crueldad o la falta de compasión y ayuda sufrida por las personas víctimas, en aquel entonces, de esos males… y a la vez las causales de ciertas enfermedades, desconocidas entonces, tenían “explicación”.


Es cuando nos decidimos por lo fácil, cuando actuamos motivados por la avaricia, por la envidia, cuando nuestro ego nos domina, cuando el individualismo es mas importante que el bien común, cuando justificamos nuestra crueldad con recursos falsos y fútiles, cuando permitimos que la banalidad se entrone en nuestras mentes, cuando consideramos la violencia física y emocional como alternativa útil y la utilizamos contra el prójimo, cuando damos la espalda ante el abuso y la victimización, es entonces cuando engendramos los verdaderos demonios… nuestros “demonios”. Así como también el verdadero “exorcismo” lo ejecutamos cuando nos enfrentamos con firmeza ante las vilezas y las debilidades, lo mismo propias que ajenas, ante la injusticia social, cuando con absoluta entrega y amor ayudamos al ser querido a rebasar la crisis, no importando las dificultades que se presenten, ni el tiempo que tome, ni los sacrificios personales que el éxito de esa misión de amor exija”.

(SAN EMETERIO, Juan. Cartas a nuestra conciencia: “Nuestros demonios”. SPE/SPI. 2004. Disponible en http://www.amadosamigos.com).

El mismo artículo en otros párrafos señala:


“Recuerdo de pequeño mis primeros contactos con “el demonio”, una horrible figura humanoide con dos cuernos y un rabo esgrimiendo un tridente, rodeado de fuego, con gesto desafiante y amenazador, ciertamente que esas imágenes me impresionaban mucho de niño… al ir creciendo y a través del catecismo y los sermones de los Jesuitas con los que me eduqué hasta mi pubertad (coincidiendo con la incautación por parte de Castro de las escuelas privadas de Cuba) me fui enterando de que los demonios tenían un lugar llamado infierno donde ellos mantenían martirizando eternamente con fuego y azufre a las almas de los “malos” aquellos que pecaban contra Dios, me enteré que habían ciertos pecados que se llamaban “mortales” y que bastaría cometer uno solo de ellos para ser condenado por siempre a padecer en aquel horrible lugar donde los demonios eran reyes, señores y verdugos de esas pecadoras almas… recuerdo en ocasiones a mi, niño, atemorizado al pensar sobre todo ello y la posibilidad de llegar yo a ser merecedor de esa eterna condena… fue aun mucho mas doloroso y agonizante cuando me enteré que por ser mi padre divorciado cuando se casó con mi madre, ambos vivían en “pecado mortal” al no estar casados por la Iglesia… eso si que me dolió… ellos iban al infierno cuando murieran irremisiblemente… a esa temprana edad decidí no pensar mucho en ello porque me angustiaba mucho, nunca me atreví a preguntarle a algún cura si existía algo que mis padres o yo, quizás, pudiéramos hacer para evitar tan terrible castigo, no quería que los curas supieran que ellos no estaban casados por la Iglesia… eso era un secreto… lo conservaría en secreto hasta que yo pudiera averiguar de alguna forma si tan horrible destino era irremisible o no… jamás perdí la esperanza de que ellos pudieran evadir de alguna forma ir al infierno…


Con los años esas ideas religiosas dejaron de preocuparme, evolucioné hacia un Dios mucho mas magnánimo y que no se preocupaba por cosas efímeras ni condenaba por “pecados mortales” aunque “el demonio” siempre se mantuvo en algún rincón de mi mente de alguna forma acechándome… después de todo él es parte bien arraigada de nuestra cultura occidental y de una forma u otra simboliza al mal y tal parece que nosotros los humanos necesitamos todo tipo de simbolismos para funcionar mentalmente… y definitivamente contamos con testimonios de muchas fuentes sobre su existencia; “el demonio” es tan popular que se mantiene apareciendo gráficamente con uno u otro rostro hasta en las películas…


Un par de años atrás en medio de una crisis familiar, una persona muy querida, sentada sobre su cama, comenzó a insultarme diciendo multitud de palabras desagradables y obscenas, estaba agitada y la expresión de su rostro junto a las circunstancias de la escena me recordó la niña “poseída” en la película El Exorcista, en esos momentos percibí que ella estaba poseída por el mismísimo diablo… con firmeza, con paciencia infinita y palabras de amor pude poco a poco calmarla, el evento pudo haber durado un par de horas pero para mí fue una eternidad… terminé exhausto, me drenó de energías y decidí averiguar si realmente era un demonio lo que estaba afectándola… me di a la tarea de averiguar lo mas que pudiera sobre la realidad de lo que llamamos “demonio”.


Por mediación de un amigo mío tuve acceso a un libro de principios del siglo pasado, amarillento y con aspecto bien antiguo relativo a la “Logia Blanca” y que tenía un capítulo hablando sobre las “entidades demoníacas” tal como se le denominaba al diablo en sus páginas… paso a transcribir algunos párrafos de la página que copié del libro el cual tuve que devolver en corto tiempo pues su dueño lo valoraba mucho y solo me permitió unos días para examinarlo… “no basta con arrodillarse y orar, hay que expulsar a puntapiés al vagabundo. Esto es precisamente lo que debemos hacer con los vagabundos astrales. Quien haya experimentado sus ataques, tal vez diga al oír estos consejos que desconozco el terrible poder de las demoníacas entidades obsesoras. Pero valga advertir que su mayor empeño es alucinar a la víctima haciéndole creer que en efecto son muy poderosas. No caigamos en la insensatez de escucharlas. Las conozco perfectamente y sé que son ruines, despreciables, bravuconas y bellacas. Atormentarán durante meses enteros a una débil mujer y huirán cobardemente en cuanto una voluntad enérgica se revuelva contra ellas en justa indignación”… mas adelante siguen algunos consejos para enfrentar la situación… “no se resignan dócilmente a la expulsión: pero manteneos firmes con férrea determinación, levantad contra ellas vuestra voluntad como inconmovible roca y escaparán a toda prisa. Decidles: . Ni por un instante temáis la posibilidad de fracaso o rendición, pues Dios está en vosotros y no puede fracasar”…


Ya anteriormente hablé de la firmeza y la constancia que me han permitido triunfar en muchos de los retos que la vida me ha presentado, mi firmeza ante el evento que les relaté también me ayudó a enfrentar ese “demonio” y salir airoso de ese encuentro, ello validó de alguna forma las directrices planteadas en el libro para lograr “el exorcismo”, creo que la ayuda de los profesionales que atendieron a ese ser querido y algunas de las medicinas modernas que tratan los problemas mentales complementaron mi constancia y mi firmeza…”

(SAN EMETERIO, Juan. Cartas a nuestra conciencia: “Nuestros demonios”. SPE/SPI. 2004. Disponible en http://www.amadosamigos.com).

Aclaro que no me solidarizo con el contenido del referido y precitado artículo. Su colación se realiza para efectos pedagógicos e informativos.
Elevo al Señor mis preces para que esta Nota Corta sirva para el cumplimiento de atraer las almas al reino de Dios. Amén y amén.

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Vídeo Reflexivo: “Jesús es tentado por el demonio”.

Grabado el viernes 08 de enero de 2009.

Trasladado a la red el sábado 07 de febrero de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

EN EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO, Capítulo 4, versículos 3 al 12, nos encontramos con el episodio vivido por Jesús en el desierto y que se relaciona con la presencia del demonio en ese desierto para tentar a Jesús. Este episodio también puede leerse en el Evangelio según San Marcos en su Capítulo 1 verso 13, y en Lucas Capítulo 4, versos 3 al 13. El tentador en la primera tentación se dirigió a Jesús para proponerle que para saciar su hambre le ordenara a las piedras que lo rodeaban que se convirtieran en carne. La segunda tentación consistió en llevarse a Jesús a lo más alto del Templo de la Ciudad Santa para que se lanzara de allí y fuera salvado por los ángeles del Señor. La tercera radica en la mala intención del diablo de proponerle a Jesús darle todos los reinos de la Tierra, que previamente le había mostrado desde lo más alto de un cerro, si a cambio de ello le adorase. Es obvio que Jesús a aunque tentado, no cayó en esas tentaciones. Está claro Jesús, que su misión está por encima de las veleidades humanas, de las riquezas, del poder y de las debilidades propias del cuerpo humano. Por ello el demonio resultó vencido en ese propósito. De allí la importancia, para nosotros, de no caer en las tentaciones que el mundo nos ofrece y por el contrario crecer en fe, espiritualidad y conocimiento de la palabra del Señor, además de la sabiduría que nos dispensa del Espíritu Santo, para poder vencer cualquier tipo de adversidad y cualquier tipo de tentación, recordando siempre que con la tentación no se negocia y hay que ser muy radical para no permitir que la misma invada nuestro ser. No podemos darnos “permisos y licencias” para negociar con el pecado potencialmente existente. No olvidemos también que para que el demonio pueda concretar su existencia en nosotros, debemos darle permiso para que él se presente y entre en nosotros. Recordemos que Dios nos concedió el Libre Albedrío y por Él somos autónomos en decidir lo que decimos, lo que hacemos, lo que pensamos, nuestros afectos y desafectos. Que Dios padre, que Dios Hijo, que Dios Espíritu Santo, con la intercesión de nuestra virgen madre María, madre de Dios y madre nuestra, nos protejan, nos conserven la salud del alma y cuerpo y nos mantengan fieles siempre a la Palabra del Señor, acrecentando nuestra fe y nuestro amor por todo lo que agrada al Señor.

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