Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘María’


ARTÍCULO. “LA VIRGEN DEL PILAR. ORIGENES DE SU DEVOCIÓN. ELEVEMÓSLE NUESTRAS SÚPLICAS”.

IMAGEN:LA VIRGEN DEL PILAR…

“CUESTIONAR ES INDICIO DE INCONFORMIDAD COGNITIVA Y FUNDAMENTO DE LA BUSQUEDA DE LA VERDAD”.MEGF. (MIERCOLES 13 DE OCTUBRE DE 2010).

ARTÍCULO. “LA VIRGEN DEL PILAR. ORIGENES DE SU DEVOCIÓN. ELEVEMÓSLE NUESTRAS SÚPLICAS”.
POR PROF.DR.MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR.
MARACAIBO-ESTADO ZULIA-REPÚBLICA DE VENEZUELA-AMÉRICA DEL SUR.
REDACTADA Y PUBLICADA EN LA RED MIERCOLES 13 DE OCTUBRE DE 2010.

LA DEVOCIÓN A LA VIRGEN DEL PILAR.
Según documentos del siglo XIII, el Apóstol Santiago, El Mayor, hermano de San Juan, viajó a España a predicar el evangelio (año 40 d.C.), y una noche la Virgen María se le apareció en un pilar. La tradición nos cuenta que Santiago había llegado a Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, y una noche, estando en profunda oración junto a sus discípulos a orillas del río Ebro, la Santísima Virgen María se manifestó sobre un pilar, acompañada por un coro de ángeles, (ella aun vivía en Palestina).La Virgen le habló al Apóstol pidiéndole que se le edificase ahí una iglesia con el altar en derredor al pilar y expresó: “Este sitio permanecerá hasta el fin del mundo para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que imploren mi ayuda”.El lugar, ha sobrevivido a invasiones de diferentes pueblos y a la Guerra Civil española de 1936-1939, cuando tres bombas cayeron sobre el templo y no estallaron. También se cree que la Virgen le dio al Apóstol una pequeña estatua de madera. Luego de la aparición, Santiago junto a sus discípulos comenzaron a construir una capilla en donde se encontraba la columna, dándole el nombre de “Santa María del Pilar”. Este fue el primer templo del mundo dedicado a la Virgen. Después de predicar en España, Santiago regresó a Jerusalén. Fue ejecutado por Herodes Agripas alrededor del año 44 d.C. siendo el primer apóstol mártir, luego del suceso sus discípulos tomaron su cuerpo y lo llevaron a España para su entierro. Siglos después el lugar fue encontrado y llamado Compostela (campo estrellado).El primer santuario sobre la tumba de Santiago la ordenaron construir el rey Alfonso II, El Casto de Asturias, y el obispo Teodomiro en el siglo IX. Hoy se encuentra una magnífica catedral en sitio

SÚPLICA A LA VIRGEN DEL PILAR.

Virgen del Pilar:
Como nos han enseñado desde niños,
te aclamamos:
Bendita y alabada sea la hora
en que viniste en carne mortal a Zaragoza.
Por siempre sea bendita y alabada

Tú eres nuestra Madre
transmisora fiel de nuestras llamadas;
tú eres la más potente emisora,
cuyas ondas son capaces de atravesar los espacios
y llegar sin interferencia alguna hasta el corazón de tu Hijo Jesucristo.
Tú eres la estrella luminosa que orienta
nuestro caminar por la vida y el socorro en las emergencias del camino.
Bajo tu amparo nos acogemos con inmensa confianza.
Virgen morena:
dulce Madre del divino Amor,
clara estrella de esperanza nuestra,
luz que irradia del eterno Sol.
Virgen de las manos grandes:
Échanos una mano en estos tiempos difíciles,
para que nos mantengamos serenos y equilibrados.
Perder el equilibrio es caer,
y las caídas, Madre, siempre hacen algún daño.
Ven en ayuda de todos los que están desconcertados y desorientados.
Alegres por tu visita a nuestra tierra,
te acogemos con amor y te decimos una vez más:
Bendita y alabada sea la hora
en que viniste en carne mortal a Zaragoza.
Por siempre sea bendita y alabada.
Bendita tú entre las mujeres
y bendito el fruto de tu vientre, Jesús.
Y, confiados en tu protección maternal,
te pedimos:
Acuérdate de todos tus hijos,
de los que viven en la tribulación,
en las necesidades, en la marginación y la soledad,
y de los que están bajo el poder del pecado;
intercede ante tu Hijo para que nunca nos falten
los bienes materiales y espirituales que necesitamos
para ser felices en esta vida y alcanzar la vida eterna.
Virgen de la mirada atenta:
Que ningún problema planteado entre nosotros
lo convirtamos en conflicto;
que las inevitables divergencias y discrepancias
en el enfoque y tratamiento de los problemas,
no rompan la unidad y el amor fraterno;
que veamos claro que ninguna situación puede justificar una enemistad;
y que la paz de tu Hijo Jesús actúe siempre de árbitro en nuestros corazones.
Madre de Dios y madre nuestra,
brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro caminar;
enséñanos y ayúdanos a permanecer firmes en la fe,
alegres en la esperanza y constantes en el amor.
Madre con el niño-Dios en tus brazos
y en sus manos la paloma expresión de la paz:
La vida no es bella sin paz interior.
Tú eres nuestro mar siempre en calma,
socórrenos y ayúdanos a luchar contra los elementos perturbadores
y que sepamos mantenernos siempre serenos.
Sácanos de la mediocridad y de la vulgaridad;
que no seamos como cañas agitadas por el viento.
Necesitarnos tu presencia que regala la paz
para que inspire confianza y ahuyente nuestros miedos y angustias,
inspíranos serenidad, alegría, y confianza.
Virgen que brillas
como lucero de la mañana sobre el Pilar,
trono de gloria asentado en las orillas del Ebro:
Que sepamos pasar por la vida haciendo el bien.
Conviértenos, como Tú, en socorro,
en un rico presente de caridad, en tu Iglesia,
para el mundo, a la gloria de Dios,
que quiere que todos se salven
y entren en el conocimiento de la verdad.
Tu que siempre fuiste fiel,
como tú, queremos decir sí a la voluntad de Dios,
como tú, queremos servir a los más necesitados,
como tú, queremos llevar a tu Hijo a los demás,
como tú, queremos ser consuelo para los afligidos…
Tú vida y esperanza nuestra,
intercede por nosotros para que el Espíritu Santo
nos libre del pesimismo, la tristeza y el miedo,
dando a nuestros ánimos
la alegría de amar y de trabajar
por el bien material y espiritual de nuestra tierra.
Virgen del Pilar:
Que estemos muy atentos al sordo clamor
de cuantos sufren en el cuerpo y en el alma.
A toda llamada que respondamos adecuadamente;
Virgen María del Pilar:
enséñanos a conocer la realidad,
para obrar con eficacia.
Y que un día podamos decir con todos los coros celestiales:
Bendita y alabada sea la hora
en que viniste en carne mortal a Zaragoza.
Por siempre sea bendita y alabada”.Amen. (Súplica atribuida a Antonio DIAZ TORTAJADA – Sacerdote-periodista martes, 05 de octubre de 2010, tomada del sitio, catholic.net)

IMAGEN:LA VIRGEN DEL PILAR…

“CUESTIONAR ES INDICIO DE INCONFORMIDAD COGNITIVA Y FUNDAMENTO DE LA BUSQUEDA DE LA VERDAD”.MEGF. (MIERCOLES 13 DE OCTUBRE DE 2010).

Para citar este artículo: si se tratase del caso ejemplificado

GONZÁLEZ FUENMAYOR,Mervy Enrique Ejercicio del Principio Inquisitivo: ¿Ofrenda a la Ética o a la Justicia?.Maracaibo, Venezuela La Universidad del Zulia. 28-Enero-2009.Disponible en:http://www.inemegf.blogspot.com)

©..DERECHOS RESERVADOS
FORMA Y REQUISITOS EN LA CITA DE ARTICULOS, NOTAS, REFLEXIONES AUTORÍA DE MEGF. REDACTADA EL 01 DICIEMBRE DE 2009.
1.-REQUISITOS DE LA CITA ELECTRÓNICA.
¿Como citar los artículos, reflexiones, notas cortas, oraciones y otros materiales, en su versión electrónica, autoría de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor? Para citar las reflexiones, artículos, notas cortas, oraciones y otras materiales contenidos en los Blogs de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor, sírvase colocar la siguiente nota: GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique .Título de la publicación. Blog de Dr. Mervy Enrique nombre a mejoran con nosotros González Fuenmayor, o los títulos de alguno de mis otros blogs Año. [En línea]. Puesto en línea el (fecha de publicación). URL: http://mervyster.blogspot.com/…./ Consultado el dia (fecha de consulta)
2.-REQUISITOS DE LA CITA A PARTIR DE LA VERSIÓN IMPRESA O DE AQUELLA QUE SIN HABER SIDO PUBLICA, FORMA PARTE DEL PATRIMONIO DE LAS INSTITUCIONES ACADÉMICAS, EDUCATIVAS, CULTURALES O DE LAS DIVERSAS BIBLIOTECAS.
¿ Como citar la versión impresa? Primero.- : datos del autor: GONZALEZ FUENMAYOR( los apellidos del autor todos en mayúsculas) y luego los nombres( solamente la primera letra en mayúscula ) Mervy Enrique. Segundo.- El titulo( entrecomillado y todo en mayúsculas ) del articulo, nota corta, reflexiones, oraciones etc. ejemplo “CUARTILLA A MARACAIBO” .Tercero.- El lugar de publicación o impresión( Ciudad y País ) ejemplo Maracaibo-Venezuela, o Bogotá-Colombia. Cuarto.-La editorial que lo imprimió o diseñó: ejemplo: Vadell Hermanos Editores (la primera letra en mayúscula).Si lo que se va a citar se encuentra presentado a alguna Institución biblioteca d académica, educativa, organizaciones publicas o privada, y/o permanece en alguna(s) biblioteca(s), o acaso ese material a citar no se ha impreso o publicado, entonces se coloca el nombre de esa Institución u Organización, Biblioteca, etc. ejemplo. La Universidad del Zulia, La Organización de Naciones Unidas, Biblioteca Central del Estado Zulia, etc. Quinto.-Se coloca el año de presentación, impresión o publicación. Ejemplo: año 2008. Sexto.-El total de las paginas del artículo, notas, reflexiones etc. el numero de las paginas consultadas .Ejemplo: Articulo de 35 paginas. Consultadas: 28-32.

Publicado por Mervy Enrique Gonzalez Fuenmayor en 6:58 PM

Anuncios

Read Full Post »


Oración: “Al Sagrado Corazón de Jesús”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del viernes 06 de junio de 1997.

Trasladada a la red el domingo 26 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

http://byfiles.storage.live.com/y1pWVDSuju3v6UrqHExc9RotRLX1vnRfsTr5btXUDisQjaOYV6xqNu8Qd-V2R5XSE5KHdjikegcMXk


ORACIÓN —

Te saludamos, corazón admirable de Jesús,

te alabamos, te bendecimos, te glorificamos,

te damos gracias, te ofrecemos nuestro corazón,

te lo entregamos y consagramos, recíbelo y poséelo entero.

Purifícalo, ilumínalo y santifícalo

a fin de que vivas y reines en él, perpetuamente.

Señor nuestro, Jesucristo,

contemplando tu corazón abierto por la lanza,

deseamos completar en nuestra carne

lo que falta de tu pasión.

Danos la valentía de reparar

nuestras propias injusticias

y las de nuestros hermanos.

Queremos hoy reconocer las injusticias

que se cometen en nuestra comunidad

y luchar por la liberación

de todos los hijos de Dios,

en unión con nuestra señora del sagrado corazón,

te rogamos por nosotros pecadores,

para que sepamos salir de nuestros egoísmos

y buscar la felicidad de nuestros hermanos.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


CONTEMPLANDO EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, como lo contempló nuestra virgen madre en la cruz con el corazón traspasado por la lanza, se reflexiona en el dolor que sintió nuestro Señor y también su madre, la virgen María. Pero ese dolor se transforma en alegría y gozo cuando resuenan en nuestra memoria las palabras de Jesús: yo bajaré al sepulcro, resucitaré al tercer día y luego ascenderé al cielo, para sentarme a la diestra del padre, para garantizarles la vida eterna, porque nadie va al Padre sino es por mí. Porque Jesús nos dijo: yo soy el camino, soy la verdad y soy la vida. Gracias Jesús, gracias por ofrecernos ese, tu corazón, colmado de una infinita ternura y de una infinita capacidad de amor y de perdón. SEÑOR MÍO, JESUCRISTO, limpio de corazón y pureza para mi alma, una vez más te repito: quiero ser feliz, y tú me dirás: vive como un bienaventurado, pon en práctica el código de vida feliz que yo te he dado. En uno de sus momentos Jesús dice: “felices los que tienen el corazón puro, porque ellos verán a Dios. Felices los que tienen ojos limpios, sólo el que tenga ojos limpios podrá ver todo con mucha claridad”. El apóstol Pablo nos pidió que nos revistiéramos de Ti, evitando satisfacer los deseos la carne, de esa carne que atenta contra el espíritu. Si nos dejamos conducir por tu espíritu de amor no seremos arrastrados a los deseos de la carne. Todo esto me conmueve y atrae a mi inteligencia, aunque a veces mi voluntad se aleja débil e irresoluta. No me doy cuenta de que mi cuerpo está incorporado a Ti y es templo del Espíritu Santo, ¡oh! Sagrado Corazón de Jesús. Si tratamos con respeto a los templos de piedra, no profanándolos, con cuanta mayor razón tenemos que considerar como cosa sagrada a nuestro cuerpo, a nuestro corazón que nos dio nuestro Señor Jesucristo, piedra viva de la construcción, de su reino. ¡Oh! Sagrado Corazón de Jesús, sé que mis pecados de impureza atentan contra mi propio cuerpo y que no me pertenezco a mí mismo. Sé también que el pecado comienza en el interior de mi corazón, aunque no se haya traducido en obra externa. Pero sé también, que por ese sagrado corazón tuyo, señor Jesús, seré colmado también de perdón y de amor, de misericordia y de redención, porque tú lo prometiste y porque tú no incumples lo que prometes. Tú nos dijiste: el que mire una mujer ajena deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Reconozco entonces que tanto mi alma como mi cuerpo han sido comprados por el precio de tu sangre. ¿Que sería de tu corazón traspasado por aquella lanza, señor Jesús? Imagino en este momento el recorrido de tu preciosa sangre, pagando los pecados de toda la Humanidad, los pecados del pasado, los pecados del presente y aun aquellos que vendrán, gracias ¡oh! Sagrado Corazón de Jesús. Por ello, hermano y hermana que me lees, ¿Por qué no tener un corazón puro como el de Jesús? Vamos a enamorarnos profundamente de ese Sagrado Corazón de Jesús, practicando la templanza y la mortificación de nuestros sentidos, siendo prudentes y puros en nuestras palabras, no buscándonos a nosotros mismos sino al hermano, en apertura generosa. ¡Oh! Sagrado Corazón de Jesús, a ti pertenecemos. Señor, quiero ver a tu Padre a través de ti y llenarme de felicidad eterna y plena. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!


— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

Read Full Post »


Artículo: “Domingo de Resurrección”

Por Alejandro Morales-Loaiza

Redactado y publicado originalmente el domingo 23 de marzo de 2008

Republicado especialmente para “Conversando con Dios” el domingo 12 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia. República de Venezuela. América del Sur.


https://i2.wp.com/www.lds-images.com/images/res_mary.jpg


“Al tercer día resucitó entre los muertos…”

EL DÍA DE HOY, QUERIDO LECTOR, aprovecho de llegar a usted en un tiempo que representa el gozo y la alegría más grande de toda la tradición cristiana: La resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Este suceso brinda el testimonio fiel de la misericordia de Aquel que, preexistiendo divinamente a todo lo creado, se hizo hombre, padeció y murió dentro de la más pura manifestación de amor por los seres humanos; hoy, día en que se conmemora un año más de su triunfo sobre la muerte, nos llama vivamente a seguir su ejemplo con base en nuestra propia Pasión.

Adivinará pronto la vista inteligente que esta reflexión no va a dirigida principalmente a aquellos que en buen aprovechamiento de su tiempo de descanso se dedicaron a la decadencia y la depravación típica de la temporada de Pascua, relegándose a asistir a la Santa Eucaristía por una tradición que quizá vuelva para ellos en el mes de diciembre. Es así que he querido hacer llegar mis letras con mayor énfasis a aquellos que, aún sin saberlo, tuvieron su propia semana de padecimiento y muerte espiritual y que hoy desde las profundidades esperan por una resurrección que les devuelva la tan anhelada paz a su menguada existencia.

Sí, usted que pasó cada momento de esta semana en un permanente ir y venir del pensamiento sobre la vida, la muerte y el porvenir, usted que estuvo dudando sobre si vale o no la pena conmemorar algo que sucedió hace más de dos mil años, usted que en varias oportunidades se dijo “Si existe alguien allá arriba de seguro me odia”, ¿habrá quedado ciego ante su propia Pasión? ¿Continuará de tal modo su preocupación por la existencia terrenal que hará que ignore la esperanza de una resurrección a toda muerte, de un alivio a todo dolor y de un remedio a todo mal? ¡Cuánto nos cuesta asumir las promesas de nuestro Señor Jesucristo en los momentos de crisis!

Ahora le pido que se detenga un momento y reflexione sobre la semana, sobre su propia semana de Pasión, esa semana que quizá duró meses o incluso años, y dígame ¿no merecemos acaso salir del tiempo de tribulación para gozar en Cristo una resurrección espiritual? Analicemos sinceramente y procuremos no engañarnos, ya bien dice mi querido amigo el Doctor Mervy Enrique González Fuenmayor que “también hay quien salta del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección sin pasar por la Pasión”; están con el resucitado pero no estuvieron con el crucificado, todo dentro del pensamiento humano de evitar a toda costa el sufrimiento. (Seguro estoy que, aunque la salud al Doc le trató duramente en los días precedentes, el día de mañana se reirá conmigo de aquello por lo que pasó).

Si bien mi mensaje clama por que abra usted su espíritu a ataviarse con la vestidura del Hombre Nuevo de la que habló San Pablo dejando atrás los momentos aciagos, procuro en él no despreciar al sufrimiento ni al dolor por considerarles un camino muy necesario a la reconversión cristiana. Tanto como el dolor -biológicamente considerado-, cumple con la función de informarnos de que algo no va bien con nuestro cuerpo, el padecimiento espiritual nos recuerda que debemos retomar las riendas de nuestra vida y hacer ese cambio que, a manera de aliciente o medicina nos cicatrice la herida sangrante que no nos deja continuar con buen pie. Considere lo que sería del ser humano si fuese totalmente incapaz de sentir dolor ¿Cuántos de nosotros no moriríamos de una simple congestión estomacal? Es así que Dios permite que el dolor exista para algo bueno: y esto es para que no muramos en la carrera por alcanzar la vida eterna. Recordando a Cristo en el Evangelio según San Mateo “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? ¿O cuánto podrá pagar el hombre por su vida?” Sería totalmente nuestro el mundo si no tuviésemos dolores ni padecimientos, pero ello nos condenaría a una muerte segura.

Si en algún momento de su vida piensa que la cruz que carga es muy grande, tómela sobre su hombro y condúzcase con la fe que le hará ver que en su tribulación sigue al Maestro, y que todo el que se crucifica con Él, de corazón, como lo hizo el ladrón arrepentido, recibirá una pronta resurrección y la vida eterna. Dése la oportunidad de sufrir, dése la oportunidad de reflexionar, pero dése también la oportunidad de resucitar a través de la misericordia y el perdón.

Finalmente, mi muy querido lector, pido a Dios Padre Todopoderoso, a nuestro Señor Jesucristo, a nuestro Espíritu Santo y con la intercesión de la bienaventurada virgen madre María, que con su bendición nos permitan despertar a la renovación espiritual en la esperanza de la vida eterna. Amén y Amén.

ADDENDUM – Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor.

“Estas reflexiones expresadas por el colega, amigo y dilecto discípulo: abogado Alejandro René Morales Loaiza, constituyen un verdadero aporte a la interpretación correcta del significado de la Semana Mayor, conocida también como Semana Santa. Se explanan en este artículo: “DOMINGO DE RESURRECCIÓN” con profundo y certero tino las diversas aristas de este tiempo de conversión o reconversión —según sea la hipótesis de la persona que se encuentra prisionera de sus disyuntivas, o de la vorágine que genera el mundanal ruido—, y que apuntan hacia una percepción totalmente distinta a la que hoy se tiene del cómo vivir este tiempo, considerado uno de los más importantes, dentro del ritual católico. Felicito al distinguido colega Morales Loaiza por su congruente, acertado —y por demás conforme a las precisiones teológicas—, examen, análisis y conclusiones sobre su apreciación del estado degenerativo en que se encuentra la sociedad actual respecto de los valores tradicionales, trascendentales y más puros del ser humano. Del mismo modo me permito testimoniarle mi felicitación por la claridad con la cual desarrolla los aspectos bíblicos del tema. ¡Avanti caro amico!

Read Full Post »


La Nota Corta: “Perseguir la Verdad”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el jueves 9 de abril de 2009

Publicada en la Red el viernes 10 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

https://i1.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/ff/La_Verdad%2C_el_Tiempo_y_la_Historia.jpg


LA EXISTENCIA DEL SER HUMANO gira fundamentalmente en torno a un conjunto de interrogantes que hacen de su vida una búsqueda incesante de respuesta a muchas preguntas. Una de ellas es la Verdad. Esa investigación, esa averiguación, esa pesquisa, no se limita única y exclusivamente a los aspectos cotidianos de la existencia, como por ejemplo: el lugar dónde estudiar, la profesión a desarrollar, la mujer que va a ser la esposa, las decisiones domésticas que hay que tomar, así como todas aquellas que exige el desarrollo de una vida normal. Buscar la verdad se transforma en el desideratum, la razón de ser, la búsqueda de nuestra esencia, la búsqueda de la plenitud, la búsqueda del principio y del fin; en definitiva, la búsqueda de Dios. El Señor representa la verdad, Él es la verdad, la llena toda, la desarrolla toda, Él es el comienzo y el final, en Él, todas las cosas fueron hechas y por Él vivimos y morimos y para Él somos todos y todas. Dios, que es la verdad, es lo concreto pero también lo abstracto, la vida pero también la muerte. No se puede vivir sin el Señor, por lo tanto el buscar la verdad se traduce en buscar a Dios. Desafortunadamente el Hombre a través de su historia ha equivocado el camino y por ello los resultados que arrojan los diferentes estadios sociales, políticos, económicos, religiosos, etcétera, por lo que ha discurrido la Humanidad desde su inicio, nos muestran lo funesto, lo trágico, lo equivocado que el Hombre ha vivido, persiguiendo quimeras y metas divorciadas de la Palabra de Dios. Mientras no se logre comprender que sin Dios no se puede hacer nada, el futuro de la sociedad seguirá siendo el mismo: las desviaciones, las inmoralidades, las traiciones, las injusticias, las guerras, la violencia, los engaños y todas aquellas actitudes y conductas contrarias a lo ético, lo moral y lo honesto. Mi oración se dirige al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, con la intercesión de nuestra virgen madre María, madre de Dios y madre nuestra, para que nos concedan la suficiente comprensión, entendimiento y sabiduría para saber elegir la verdad en todos los períodos y en todos los momentos de nuestra vida. ¡Ánimo! ¡Gozo! ¡Alegría!

(Esta reflexión ha sido tomada parcialmente del comentario al Vídeo Reflexivo “BUSCANDO LA VERDAD” de Mervy Enrique González Fuenmayor publicado el 04 de septiembre de 2008).

Read Full Post »


Vídeo Reflexivo: “Las Bodas de Caná de Galilea”.

Grabado el miércoles 4 de marzo de 2009.

Trasladado a la red el lunes 16 de marzo de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

A MANERA DE INTRODUCCIÓN para el comentario de este vídeo reflexivo, he tomado parte de la Catequesis del Papa Juan Pablo II, ofrecida durante la audiencia general de fecha miércoles 26 de febrero de 1997. Espero que estas notas les sean útiles:

Catequesis de SS Juan Pablo II (+):

(Durante la audiencia general del miércoles 26 de febrero de 1997).

María en las bodas de Caná

1. En el episodio de las bodas de Caná, san Juan presenta la primera intervención de María en la vida pública de Jesús y pone de relieve su cooperación en la misión de su Hijo.

Ya desde el inicio del relato, el evangelista anota que “estaba allí la madre de Jesús” (Jn 2, 1) y, como para sugerir que esa presencia estaba en el origen de la invitación dirigida por los esposos al mismo Jesús y a sus discípulos (cf. Redemptoris Mater, 21), añade: “Fue invitado a la boda también Jesús con sus discípulos” (Jn 2, 2). Con esas palabras, San Juan parece indicar que en Caná, como en el acontecimiento fundamental de la Encarnación, María es quien introduce al Salvador.

El significado y el papel que asume la presencia de la Virgen se manifiesta cuando llega a faltar el vino. Ella, como experta y solícita ama de casa, inmediatamente se da cuenta e interviene para que no decaiga la alegría de todos y, en primer lugar, para ayudar a los esposos en su dificultad.

Dirigiéndose a Jesús con las palabras: “No tienen vino” (Jn 2, 3), María le expresa su preocupación por esa situación, esperando una intervención que la resuelva. Más precisamente, según algunos exégetas, la Madre espera un signo extraordinario, dado que Jesús no disponía de vino.

2. La opción de María, que habría podido tal vez conseguir en otra parte el vino necesario, manifiesta la valentía de su fe porque, hasta ese momento, Jesús no había realizado ningún milagro, ni en Nazaret ni en la vida pública.

En Caná, la Virgen muestra una vez más su total disponibilidad a Dios. Ella que, en la Anunciación, creyendo en Jesús antes de verlo, había contribuido al prodigio de la concepción virginal, aquí, confiando en el poder de Jesús aún sin revelar, provoca su “primer signo”, la prodigiosa transformación del agua en vino.

De ese modo, María procede en la fe a los discípulos que, cómo refiere San Juan, creerán después del milagro: Jesús ” manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos” (Jn 2, 11). Más aún, al obtener el signo prodigioso, María brinda un apoyo a su fe.

3. La respuesta de Jesús a las palabras de María: “Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? Todavía no ha llegado mi hora” (Jn 2, 4), expresa un rechazo aparente, como para probar la fe de su madre.

Según una interpretación, Jesús, desde el inicio de su misión, parece poner en tela de juicio su relación natural de hijo, ante la intervención de su madre. En efecto, en la lengua hablada del ambiente, esa frase da a entender una distancia entre las personas, excluyendo la comunión de vida. Esta lejanía no elimina el respeto y la estima; el término “mujer”, con el que Jesús se dirige a su madre, se usa en una acepción que reaparecerá en los diálogos con la cananea (cf. Mt 15, 28), la samaritana (cf. Jn 4, 21), la adúltera (cf. Jn 8, 10) y María Magdalena (cf. Jn 20, 13), en contextos que manifiestan una relación positiva de Jesús con sus interlocutoras.

Con la expresión: “Mujer, ¿qué nos va a mi y a ti?”, Jesús desea poner la cooperación de María en el plano de la salvación que, comprometiendo su fe y su esperanza, exige la superación de su papel natural de madre.

4. Mucho más fuerte es la motivación formulada por Jesús: “Todavía no ha llegado mi hora” (Jn. 2, 4).

Algunos estudiosos del texto sagrado, siguiendo la interpretación de San Agustín, identifican esa “hora” con el acontecimiento de la Pasión. Para otros, en cambio, se refiere al primer milagro en que se revelaría el poder mesiánico del profeta de Nazaret. Hay otros, por último, que consideran que la frase es interrogativa y prolonga la pregunta anterior: “¿Qué nos va a mí y a ti? ¿no ha llegado ya mi hora?” (Jn 2, 4). Jesús da a entender a María que él ya no depende de ella, sino que debe tomar la iniciativa para realizar la obra del Padre. María, entonces, dócilmente deja de insistir ante él y, en cambio, se dirige a los sirvientes para invitarlos a cumplir sus órdenes.

En cualquier caso, su confianza en el Hijo es premiada. Jesús, al que ella ha dejado totalmente la iniciativa, hace el milagro, reconociendo la valentía y la docilidad de su madre: “Jesús les dice: “Llenad las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta el borde” (Jn 2, 7). Así, también la obediencia de los sirvientes contribuye a proporcionar vino en abundancia.

La exhortación de María: “Haced lo que él os diga”, conserva un valor siempre actual para los cristianos de todos los tiempos, y está destinada a renovar su efecto maravilloso en la vida de cada uno. Invita a una confianza sin vacilaciones, sobre todo cuando no se entienden el sentido y la utilidad de lo que Cristo pide.


De la misma manera que en el relato de la cananea (cf. Mt 15, 24-26) el rechazo aparente de Jesús exalta la fe de la mujer, también las palabras del Hijo “Todavía no ha llegado mi hora”, junto con la realización del primer milagro, manifiestan la grandeza de la fe de la Madre y la fuerza de su oración.

El episodio de las bodas de Caná nos estimula a ser valientes en la fe y a experimentar en nuestra vida la verdad de las palabras del Evangelio: “Pedid y se os dará” (Mt 7, 7; Lc 11, 9).

(La versión electrónica de este texto ha sido realizada por el Movimiento de Vida Cristiana).

Read Full Post »


La Nota Corta: “Sin ganas de escribir…”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactado el miércoles 18 de febrero de 2009.

Publicado en la Red el sábado 21 de febrero de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

SENTADO FRENTE AL TECLADO Y MONITOR de mi procesador personal, y dispuesto a escribir sobre un tema tan complejo, denso, importante y trascendente como la envidia, una vez acumulada la información, clasificándola, interpretándola, recreándola, para posteriormente agregarle mis opiniones y criterios, repentinamente mi disposición se ve truncada por el hastío, la tristeza, el cansancio intelectual aparente, la modorra, el soponcio, la flojera y la holgazanería racional y espiritual. ¿A qué extraño fenómeno imputar esta situación? ¿Qué me ocurre en esta noche exageradamente ventilada en mi ciudad de Maracaibo, cuando mirando el reloj de mi equipo informático, sus “manecillas” marcan las 9:53 minutos de la noche, manecillas que se desplazan, tal vez sea esa mi percepción, más lentamente que en otras noches. Por eso me pregunto ¿Qué me pasa? Es una mezcla de emociones vinculadas con la gravedad, la tragedia y el daño que la envidia le ha causado al ser Humano desde el momento de su creación hasta el presente. Pero también es la confusa realidad que vive el mundo, el Planeta Tierra, sus instituciones, sus gentes. Es la problemática de mi país Venezuela, la que acaba de salir, y digo yo acaba de salir del lugar al cual todavía no ha entrado, es todo ese mazacote de ideas, doctrinas malentendidas, citas históricas fraudulentas y torcidas, es el latoso, necio y absurdo lenguaje y discurso de quienes nos gobiernan, o como dirían otros, nos “desgobiernan” desde hace una década. Es sentirse lacerado en la psiquis, en el cuerpo mental, en nuestro reino espiritual, ¿y por qué no decirlo?, también en el cuerpo físico. Laceraciones que son el producto y resultado de los agobiantes discursos, cadenas radiales y televisivas para decir lo mismo, o mejor dicho para no decir nada, para invertir el tiempo tan precioso y tan costoso en lo trivial, en la nada, en lo simple, en pura bisutería intelectualoide, en la expresión de la mediocridad que hoy domina el espacio venezolano. Pero aún así continúo sentado frente al monitor y al teclado… esperando, queriendo teclear, deseando plasmar para mis lectores el tema inicial que había seleccionado para publicar en la red. Sigo esperanzado, en la avenida sin fin de la expectación, esperando lo que no termina de llegar, parece que la inspiración hubiese sido disipada por el cañoneo de las imbecilidades y cretinismos, por una guerra que pretende exterminar la inteligencia, el intelecto, la racionalidad, el discernimiento. Así han transcurrido varios minutos, el tiempo no lo vemos pero sentimos su pesada carga, como un fardo, como una inmensa mole que nos incapacita, que nos detiene, que nos inmoviliza, que nos va minando desde el exterior hacia la última célula de nuestro cuerpo. Continúo en esta espera exasperante, no puedo entender todavía lo que me ocurre, sin embargo esta rara mezcla de impotencia con estoicidad, de flojera con disposición, de actividad con inmovilidad, de alegría con tristeza, de luz con oscuridad, del pasado con lo presente, del presente con lo futuro, me sugiere qué cosas importantes han de ocurrir. Es una especie de pequeño desierto que me ha tocado vivir en este día, en esta noche. No es nuevo para mi vivir este desierto, solamente que por aparecer repentinamente, me ha desconcertado. A través de todos estos años he escrito sobre ello, sobre el desierto y su permanencia en él, y el Señor ha puesto en mi mente, en mi boca, en mi palabra, en mis artículos y en mis libros no sólo los antecedentes de estas situaciones, sino también las soluciones. Y esta no podía ser una excepción: una oración, otra oración, un diálogo con el Señor, una subordinación sublime hacia Él, mi mentón postrado en tierra, mis ojos y mis oídos atentos a su presencia y a su palabra, han sido y serán siempre los soportes de mi debilidad, así como los del enriquecimiento de mi fuerza. El cayado que me sirve para caminar las veredas sinuosas, preñadas de piedras filosas y de trampas mortales. Eres tú, mi Señor. Eres tú, Padre. Eres tú, Señor Jesús hijo de Dios. Eres tú mi Paráclito, mi Consolador: el Espíritu Santo. Eres tú mi virgen María, virgen santísima y castísima, virgen inmaculada y purísima, madre de Dios y madre nuestra. Gracias por estar siempre conmigo, por estar siempre con nosotros, por contar con su ayuda en los momentos difíciles. No quiero escribir… pero ahora por otras razones… es el momento de elevación celestial y de privilegio espiritual al sentir la dulzura de esos amores divinos… ellos obran para impedir el teclear de la máquina. No quiero escribir… quiero sentir el amor de Dios volcado en mí. Amén y amen…

Read Full Post »