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IMAGEN:CONOCER A JESUCRISTO ES ALABARLO…

“ES BALADÍ AFIRMAR QUE NO SE CREE EN EL PODER DE DIOS PORQUE NO SE LE HA VISTO,NO OBSTANTE, SE CREE EN EL VIENTO Y AUN ASÍ NO SE LE PUEDE VER”.MEGF.(VIERNES 07 MAYO DE 2010).

LA NOTA CORTA. “TODAS LAS ALABANZAS DEBEMOS DIRIGIRLAS A NUESTRO SEÑOR JESÚS”.
POR PROF.DR.MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR.
MARACAIBO.ESTADO ZULIA.REPÚBLICA DE VENEZUELA.AMÉRICA DEL SUR.
REDACTADA Y PUBLICADA EN LA RED: VIERNES 07 DE MAYO DE 2010.

Nuestro Señor Jesús es la concreción del más grande acto de amor de nuestro Padre Creador. Inmerecidamente, nos envió a su primogénito hijo Jesucristo para reivindicarnos en el perdón, la salvación y la el acceso a la vida eterna, pues nuestro pecado de desobediencia cometido por Adán y Eva, devino en nuestra expulsión del Reino y en nuestra muerte. Realmente todo lo que hagamos para agradar, reconocer, y agradecer a Dios, a nuestro Buen Jesús se queda corto, y no es suficiente para medir en una justa dimensión el sacrificio hecho por Jesús en beneficio nuestro y por nuestro Padre Dios al enviar a su hijo para morir por la raza humana, en el tormento de la cruz. No obstante la alabanza es un buen medio, un mecanismo de expresarle nuestra gratitud al Señor Jesús por ese acto de misericordia ,amor, piedad, sacrificio y entrega, para perdonar nuestros pecados, para vencer al maligno, para triunfar sobre la muerte, para resucitar y ascender al cielo, sentarse a la derecha del Padre y reinar para siempre, y asegurarnos con todo ello la vida eterna en el REINO DE LOS CIELOS,COMPARTIENDO CON DIOS,SUS ANGELES,SANTOS,Y MARTIRES.
Al alabar a Jesús sentimos que El inclina su oído hacia nosotros, y vendrá presto y raudo a socorrernos, al tiempo que es y será para sus criaturas una roca protectora, un baluarte don nos encontremos a salvo. Nos refugiaremos en ti, Señor, ¡que nunca nos veamos defraudados! Líbranos, por tu justicia; Nosotros colocamos nuestra vida en tus manos: tú nos rescatarás, Señor, Dios fiel. Confiamos en el Señor ¡.Tu amor será nuestro gozo y alegría! .Cuando tú viste las aflicciones que sufrimos y supiste que peligraba la existencia propia. No nos entregaste al poder del enemigo, y nos pusiste en un lugar espacioso”.

El Salmo 136(135), es extraordinariamente una muestra de esa alabanza ,amor y gratitud por nuestro Señor Jesucristo, como un regalo a los lectores lo reproduzco:
“1 ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!

2 ¡Den gracias al Dios de los dioses,
porque es eterno su amor!

3 ¡Den gracias al Señor de los señores,
porque es eterno su amor!

Las obras de Dios en la Creación

4 Al único que hace maravillas,
¡porque es eterno su amor!

5 al que hizo los cielos sabiamente,
¡porque es eterno su amor!

6 al que afirmó la tierra sobre las aguas,
¡porque es eterno su amor!

7 Al que hizo los grandes astros,
¡porque es eterno su amor!

8 el sol, para gobernar el día,
¡porque es eterno su amor!

9 la luna y las estrellas para gobernar la noche,
¡porque es eterno su amor!

Las maravillas de Dios en favor de su Pueblo

10 Al que hirió a los primogénitos de Egipto,
¡porque es eterno su amor!

11 y sacó de allí a su pueblo,
¡porque es eterno su amor!

12 con mano fuerte y brazo poderoso,
¡porque es eterno su amor!

13 Al que abrió en dos partes el Mar Rojo,
¡porque es eterno su amor!

14 al que hizo pasar por el medio a Israel,
¡porque es eterno su amor!

15 y hundió en el Mar Rojo
al Faraón con sus tropas,
¡porque es eterno su amor!

16 Al que guió a su pueblo por el desierto,
¡porque es eterno su amor!

17 al que derrotó a reyes poderosos,
¡porque es eterno su amor!

18 y dio muerte a reyes temibles,
¡porque es eterno su amor!

19 a Sijón, rey de los amorreos,
¡porque es eterno su amor!

20 y a Og, rey de Basán,
¡porque es eterno su amor!

21 Al que dio sus territorios en herencia,
¡porque es eterno su amor!

22 en herencia a Israel, su servidor,
¡porque es eterno su amor!

23 al que en nuestra humillación
se acordó de nosotros,
¡porque es eterno su amor!

24 y nos libró de nuestros opresores,
¡porque es eterno su amor!

La Providencia universal de Dios

25 Al que da el alimento a todos los vivientes,
¡porque es eterno su amor!

26 ¡Den gracias al Señor del cielo,
porque es eterno su amor!”.(Salmo 136 (135) )

IMAGEN:CONOCER A JESUCRISTO ES ALABARLO…

“ES BALADÍ AFIRMAR QUE NO SE CREE EN EL PODER DE DIOS PORQUE NO SE LE HA VISTO,NO OBSTANTE, SE CREE EN EL VIENTO Y AUN ASÍ NO SE LE PUEDE VER”.MEGF.(VIERNES 07 MAYO DE 2010).

Para citar este artículo: si se tratase del caso ejemplificado
GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique .El Ejercicio del Principio Inquisitivo: ¿Ofrenda a la Ética o a la Justicia?. Maracaibo, Venezuela La Universidad del Zulia. 28-Enero-2009. Disponible en: http://www.inemegf.blogspot.com)
©..DERECHOS RESERVADOS
FORMA Y REQUISITOS EN LA CITA DE ARTICULOS, NOTAS, REFLEXIONES AUTORÍA DE MEGF. REDACTADA EL 01 DICIEMBRE DE 2009.
1.-REQUISITOS DE LA CITA ELECTRÓNICA.
¿Como citar los artículos, reflexiones, notas cortas, oraciones y otros materiales, en su versión electrónica, autoría de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor? Para citar las reflexiones, artículos, notas cortas, oraciones y otras materiales contenidos en los Blogs de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor, sírvase colocar la siguiente nota: GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique .Título de la publicación. Blog de Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor, o los títulos de alguno de mis otros blogs Año. [En línea]. Puesto en línea el (fecha de publicación). URL: http://mervyster.blogspot.com/…./ Consultado el dia (fecha de consulta)
2.-REQUISITOS DE LA CITA A PARTIR DE LA VERSIÓN IMPRESA O DE AQUELLA QUE SIN HABER SIDO PUBLICA, FORMA PARTE DEL PATRIMONIO DE LAS INSTITUCIONES ACADÉMICAS, EDUCATIVAS, CULTURALES O DE LAS DIVERSAS BIBLIOTECAS.
¿ Como citar la versión impresa? Primero.- : datos del autor: GONZALEZ FUENMAYOR( los apellidos del autor todos en mayúsculas) y luego los nombres( solamente la primera letra en mayúscula ) Mervy Enrique. Segundo.- El titulo (entrecomillado y todo en mayúsculas) del articulo, nota corta, reflexiones, oraciones etc. ejemplo “CUARTILLA A MARACAIBO” .Tercero.- El lugar de publicación o impresión (Ciudad y País) ejemplo Maracaibo-Venezuela, o Bogotá-Colombia. Cuarto.-La editorial que lo imprimió o diseñó: ejemplo: Vadell Hermanos Editores (la primera letra en mayúscula).Si lo que se va a citar se encuentra presentado a alguna Institución biblioteca d académica, educativa, organizaciones publicas o privada, y/o permanece en alguna(s) biblieca(s), o acaso ese material a citar no se ha impreso o publicado, entonces se coloca el nombre de esa Institución u Organización, Biblioteca, etc. ejemplo. La Universidad del Zulia, La Organización de Naciones Unidas, Biblioteca Central del Estado Zulia, etc. Quinto.-Se coloca el año de presentación, impresión o publicación. Ejemplo: año 2008. Sexto.-El total de las páginas del artículo, notas, reflexiones etc. el número de las páginas consultadas .Ejemplo: Artículo de 35 paginas. Consultadas: 28-32.

Publicado por Mervy Enrique Gonzalez Fuenmayor en 8:22 AM

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Oración: “Hagamos el bien”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del viernes 3 de octubre de 1997.

Trasladada a la red el domingo 16 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

[BIEN+HAGAMOS+EL+B.MEGF.DOM+15+MARZO+2009+24-Jesus-y-Bartimeo.jpg]


ORACIÓN —

Por bondad divina nos encontramos

al amanecer de un nuevo día.

Este día del cual sólo Dios sabe

si llegaremos a ver su final,

debe ser utilizado entonces

para enmendar todo lo que hasta ayer

habíamos hecho de impropio y de inadecuado.

De hacer propósitos para el futuro

de este día que recién amanece.

Y que los propósitos marchen juntos

con las buenas obras.

Digámonos con convicción:

“alma mía, comienza hoy a hacer bien,

ya que nada has hecho hasta ahora”.

Procuremos actuar en la presencia de Dios.

“Dios me ve”, repitámonos con frecuencia.

En el momento en que me ve,

también me busca.

Procuremos que Él vea en nosotros,

siempre y únicamente, el bien.

No hay que perder el tiempo,

no dejemos para mañana

lo que podamos hacer hoy.

De buenas intenciones

están llenas las sepulturas, y además

¿quien asegura que viviremos mañana?

Escuchemos la voz de nuestra conciencia.

La voz del profeta.

La voz del rey.

Cuando oigáis la voz del Señor

no tapéis vuestros oídos.

Levantémonos y hagamos valiosos,

puesto que tan sólo somos

dueños del momento que huye.

No perdamos el tiempo entre momento y momento,

porque nosotros no somos dueños del tiempo.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


EN ESTA REFLEXIÓN, en esta conversación amorosa que hemos sostenido en la presencia de nuestro Señor, le hemos manifestado la necesidad que tenemos de practicar frecuentemente el bien, no perder el tiempo en cuestiones y actitudes estériles, impropias, que no nos conducen sino a momentos de dificultad, a situaciones de tristeza, de desconsuelo, de dificultad, de adversidad. Por ello hermano y hermana que me lees, hoy es el día. Siempre es el día para enmendar, para rectificar nuestra vida e iniciar la transformación de nuestro yo interior y además plasmándolo en obras. En obras buenas. Cuantos esperan. Cuántos tal vez esperan que le te levantes para seguirte. Cuántos buscan un ejemplo que los estimule y los anime. Cuántos desean ver luz entre las vulgaridades de las personas y de las cosas, para encaminar sus vidas y orientarse en ellas, ¿acaso no serías tu bueno para ello? Si antes fuiste dejado en tus deberes, si te confundías entre el vulgo de los tantos indiferentes, ¿qué antorcha de luz podrías ser para muchos que piden un ejemplo? ¡Oh! si te cambiases enteramente y comenzaras a elevarte por los caminos del vencimiento, pronto dejarías la tarima de los vulgares y abrirías y trazarías el camino para muchos. Quizá algunos te abandonarían para ladrar desde lejos, al verse humillados por tu subida, pero por dentro te respetarán. Es verdad que muchos no cambian ni se elevan porque no hallan lo que esperan, ver la luz entre los que les rodean. No somos malos por naturaleza. Nuestro mal, hermano y hermana, está en la frialdad, en la tibieza, en la indiferencia que nos mata. Llevamos nuestro corazón por la vida como la brasa bajo las cenizas. Parecen muertos los ideales, pero no es así. Solamente esperan una mano cariñosa que remueva las cenizas de nuestro letargo para que brillemos con la viveza de la fe y del amor. Faltan muchas manos cariñosas en nuestro siglo que termina, para remover tanto polvo, bajo el que duermen tantos corazones. Sé tu, hermano y hermana, una de esas manos llenas de bondad, llenas de cariño y de solidaridad. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Oración: “Una contrición necesaria”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del martes 30 de septiembre de 1997.

Trasladada a la red el lunes 9 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

https://i2.wp.com/img161.imageshack.us/img161/2602/jesus20perdongs4.jpg


ORACIÓN —

Señor mío Jesucristo,

verdadero Dios

y verdadero hombre

realmente presente

en el sacramento del altar.

Te adoro desde el abismo

de mi mismísima miseria

y de mi nada,

te doy gracias

de lo íntimo de mi corazón,

por la institución

de este inefable misterio,

en el cual nos has mostrado

tu inmensa caridad.

Confuso vengo

y lleno de dolor por la ingratitud

con que hasta ahora he correspondido.

¡Oh! Jesús mío, a tu infinita piedad

vengo nuevamente.

Me has llamado muchas veces.

He escuchado las invitaciones de tu amor

y no sólo no he correspondido

a ellas como debía,

sino que te volvía la espalda

y te depreciaba.

Tú no te has cansado de esperar

y aquí estoy, salvador mío,

con el deseo de que tu presencia

y compasión triunfen al fin

de mi funesta rebeldía.

Por la constancia

amorosa e invencible con que sufres

en el Santísimo Sacramento

todos nuestros ultrajes,

por el sacrificio sangriento

de nuestra redención

en cuya memoria instituiste

la adorable eucaristía.

Perdóname, Señor,

mis muchos pecados.

Cura mi pobre alma, Señor,

y haz que fortalecida

con este divino manjar,

emprenda con valor y perseverancia

el camino de las virtudes cristianas,

hasta llegar a conseguir

la eterna salvación.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


CUANDO COLOCAMOS EN LAS MANOS DEL SEÑOR TODAS NUESTRAS PENURIAS, nuestras dificultades, nuestras rebeldías, nuestro poco apego por su Palabra, y reconocemos ante Él que hemos fallado, que no hemos cultivado las virtudes espirituales en nuestra vida, entonces el Señor siempre con sus brazos extendidos nos dará esa oportunidad. Oportunidad de redención, oportunidad de cambio y de transformación en nuestra vida. Es una oportunidad que siempre está allí. Jesús está con nosotros, siempre, hasta el final de los tiempos. Ya él lo dijo en su Palabra y Jesús no miente, no falla, está siempre allí, como luz encendida en medio de nuestras tinieblas, indicándonos que debemos amarlo, seguir sus caminos, cultivar la espiritualidad para llegar a entender con profundidad el mensaje esperanzador de su Palabra. Hermano y hermana, existen almas de difícil comprensión, pero Jesús es omnisciente, lo conoce todo. En esas almas, a veces hay un instinto, un deseo de subir, de ascender y de mejorar, y siguiendo ese impulso y ese instinto, llegan muchas veces a triunfar en la vida, pero desgraciadamente esas almas no pasan de un mejoramiento natural, se hacen buenos y lo son, pero desconocen el mundo de lo sobrenatural, no llegan nunca a ese plano superior porque lo ignoran o lo olvidan. Es necesario que tú comprendas toda su belleza. Tu vida no debe ser sólo un conjunto de virtudes naturales, debes elevarla al plano espiritual, al plano del conocimiento del Señor, de nuestra subordinación a sus designios y su Palabra. Allí debemos elevarnos, donde está su luz y el reino de lo divino. Es necesario, hermano y hermana, que tu alma se levante sobre la vida meramente humana y entre de lleno a ese mundo superior desde donde se contempla la vida de muy distinta manera. Ese mundo prometido por el Señor, ese mundo de amor, de paz, de misericordia, de justicia, de sosiego. La fe es el sol que ilumina ese mundo. La gracia es la vida con que se vive en Él. Y el amor es el fuego divino que impulsa al espíritu hacia las cumbres de la perfección que se levantan en sus horizontes. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —

AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Artículo: Frivolidades de un cristiano: Ponerse la ceniza y olvidar la Cuaresma. Reflexiones propias y ajenas.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactado el domingo 1 de marzo de 2009.

Publicado en la Red el domingo 8 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia. República de Venezuela. América del Sur.

[DESIERTO+JESUS+EN+EL+B.MEGF++DOM+01+MARZO+2009+kramskoy3.jpg]


Introducción.

COMO EXORDIO ME PERMITO TRAER PARA MIS LECTORES una enseñanza de Su Santidad Juan Pablo II, en una Catequesis por él dictada en fecha 3 de junio de 1998 y referida al Espíritu Santo en el bautismo y en la vida. A través de ella podemos concluir de manera definitiva que cada uno de nosotros ha de procurar su propio desierto en aquellos momentos en los que se requiere tomar decisiones trascendentes e importantes para nuestra vida y para la humanidad. No debemos esperar que las circunstancias nos arrojen a aquellos desiertos. Hagamos como lo hizo Jesús, ir al desierto durante cuarenta días con sus noches, para prepararse en el cumplimiento de su misión real, profética y sacerdotal. Desierto propicio para ayunar, para alabar al Señor o como decía el Papa PABLO SEXTO: “para contemplar al invisible y oír la voz del silencioso” (Evangelii Nuntiandi, n 76). Por otro lado la Catequesis en cuestión está subtitulada con algunas expresiones de mi autoría, que espero sean útiles.


El Espíritu Santo en el bautismo y en la vida

Catequesis de su S.S. Juan Pablo II durante la audiencia general de los miércoles 3 de junio de 1998.

“El bautismo de Jesús en el Jordán por parte de Juan, quien observó cómo el Espíritu Santo bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre Jesús. (Jn 1,32). Es posible que Jesús haya sido literalmente empujado por el Espíritu Santo al desierto. Al recibirlo, Jesús es sacado al desierto para ser tentado como todos nosotros”.

(Mervy Enrique González Fuenmayor).


1. Otra intervención significativa del Espíritu Santo en la vida de Jesús, después de la de la Encarnación, se realiza en su bautismo en el río Jordán.
El evangelio de san Marcos narra el acontecimiento así: «Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco”» (Mc l, 9-11 y par.). El cuarto evangelio refiere el testimonio del Bautista: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él» (Jn 1, 32).
2. Según el concorde testimonio evangélico, el acontecimiento del Jordán constituye el comienzo de la misión pública de Jesús y de su revelación como Mesías, Hijo de Dios.


Juan predicaba «un bautismo de conversión para perdón de los pecados (Lc 3, 3). Jesús se presenta en medio de la multitud de pecadores que acuden para que Juan los bautice. Este lo reconoce y lo proclama como cordero inocente que quita el pecado del mundo (cf. Jn 1, 29) para guiar a toda la humanidad a la comunión con Dios. El Padre expresa su complacencia en el Hijo amado, que se hace siervo obediente hasta la muerte, y le comunica la fuerza del Espíritu para que pueda cumplir su misión de Mesías Salvador.

“¿Por qué Jesús recibe el Espíritu Santo en el bautismo? ¿Acaso él como Dios ya no lo poseía?”

(Mervy Enrique González Fuenmayor).


Ciertamente, Jesús posee el Espíritu ya desde su concepción (cf. Mt 1, 20; Lc 1, 35), pero en el bautismo recibe una nueva efusión del Espíritu, una unción con el Espíritu Santo, como testimonia san Pedro en su discurso en la casa de Cornelio: «Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder (Hch 10, 38). Esta unción es una elevación de Jesús «ante Israel como Mesías, es decir, ungido con el Espíritu Santo» (cf. Dominum et vivificantem, 19); es una verdadera exaltación de Jesús en cuanto Cristo y Salvador.

“Cuando el niño Jesús regresó a Nazaret con sus padres, inicia una experiencia de vida para su formación mesiánica, el bautismo en el Jordán es el preliminar de su misión apostólica, profética, liberadora y constructora del Nuevo Reino del Amor”.

(Mervy Enrique González Fuenmayor).

Mientras Jesús vivió en Nazaret, María y José pudieron experimentar su progreso en sabiduría, en estatura y en gracia (cf. Lc 2, 40; 2, 51) bajo la guía del Espíritu Santo, que actuaba en él. Ahora, en cambio, se inauguran los tiempos mesiánicos: comienza una nueva fase en la existencia histórica de Jesús. El bautismo en el Jordán es como un «preludio» de cuanto sucederá a continuación. Jesús empieza a acercarse a los pecadores para revelarles el rostro misericordioso del Padre. La inmersión en el río Jordán prefigura y anticipa el «bautismo» en las aguas de la muerte, mientras que la voz del Padre, que lo proclama Hijo amado, anuncia la gloria de la resurrección.

“Jesús posee una triple misión: una Misión Real, que lo compromete a luchar contra el maligno y sus espíritus; una misión Profética, que lo convierte en un predicador incansable de la Buena Nueva; y una Misión Sacerdotal, que lo hace adorador y eterno oferente de alabanza y entrega a Dios Padre. Se entrega a sí mismo por y para nuestra Salvación”.

(Mervy Enrique González Fuenmayor).

3. Después del bautismo en el Jordán, Jesús comienza a cumplir su triple misión: misión real, que lo compromete en su lucha contra el espíritu del mal; misión profética, que lo convierte en predicador incansable de la buena nueva; y misión sacerdotal, que lo impulsa a la alabanza y a la entrega de sí al Padre por nuestra salvación.

Los tres sinópticos subrayan que, inmediatamente después del bautismo, Jesús fue «llevado» por el Espíritu Santo al desierto «para ser tentado por el diablo» (Mt 4, 1; cf. Lc 4, 1; Mc 1, 12). El diablo le propone un mesianismo triunfal, caracterizado por prodigios espectaculares, como convertir las piedras en pan, tirarse del pináculo del templo saliendo ileso y conquistar en un instante el dominio político de todas las naciones. Pero la opción de Jesús, para cumplir con plenitud la voluntad del Padre, es clara e inequívoca: acepta ser el Mesías sufriente y crucificado, que dará su vida por la salvación del mundo.
La lucha con Satanás, iniciada en el desierto, prosigue durante toda la vida de Jesús. Una de sus actividades típicas es precisamente la de exorcista, por la que la gente grita admirada: «Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen» (Mc 1, 27). Quien osa afirmar que Jesús recibe este poder del mismo diablo blasfema contra el Espíritu Santo (cf. Mc 3, 22-30), pues Jesús expulsa los demonios precisamente «por el Espíritu de Dios» (Mt 12, 28). Como afirma san Basilio de Cesarea, con Jesús «el diablo perdió su poder en presencia del Espíritu Santo» (De Spiritu Sancto, 19).

4. Según el evangelista san Lucas, después de la tentación en el desierto, «Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu (…) e iba enseñando en sus sinagogas» (Lc 4, 14-15). La presencia poderosa del Espíritu Santo se manifiesta también en la actividad evangelizadora de Jesús. El mismo lo subraya en su discurso inaugural en la sinagoga de Nazaret (cf. Lc 4, 16-30), aplicándose el pasaje de Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí» (Is 61, 1). En cierto sentido, se puede decir que Jesús es el «misionero del Espíritu», dado que el Padre lo envió para anunciar con la fuerza del Espíritu Santo el evangelio de la misericordia.
La palabra de Jesús, animada por la fuerza del Espíritu, expresa verdaderamente su misterio de Verbo hecho carne (cf. Jn 1, 14). Por eso, es la palabra de alguien que tiene «autoridad» (Mc 1, 22) a diferencia de los escribas. Es una «doctrina nueva» (Mc 1, 27), como reconocen asombrados quienes escuchan su primer discurso en Cafarnaúm. Es una palabra que cumple y supera la ley mosaica, como puede verse en el sermón de la montaña (cf. Mt 5-7). Es una palabra que comunica el perdón divino a los pecadores, cura y salva a los enfermos, e incluso resucita a los muertos. Es la Palabra de aquel «a quien Dios ha enviado» y en quien el Espíritu habita de tal modo, que puede darlo «sin medida» (Jn 3, 34).

5. La presencia del Espíritu Santo resalta de modo especial en la oración de Jesús.
El evangelista san Lucas refiere que en el momento del bautismo en el Jordán, «cuando Jesús estaba en oración se abrió el cielo, y bajó sobre él el Espíritu Santo» (Lc 3, 21-22). Esta relación entre la oración de Jesús y la presencia del Espíritu vuelve a aparecer explícitamente en el himno de júbilo: «Se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra…”» (Lc 10, 21).

El Espíritu acompaña así la experiencia más íntima de Jesús, su filiación divina, que lo impulsa a dirigirse a Dios Padre llamándolo «Abbá» (Mc 14, 36), con una confianza singular, que nunca se aplica a ningún otro judío al dirigirse al Altísimo. Precisamente a través del don del Espíritu, Jesús hará participar a los creyentes en su comunión filial y en su intimidad con el Padre. Como nos asegura san Pablo, el Espíritu Santo nos hace gritar a Dios: «¡Abbá, Padre!» (Rm 8, 15 cf. Ga 4, 6).

Esta vida filial es el gran don que recibimos en el bautismo. Debemos redescubrirla y cultivarla siempre de nuevo, con docilidad a la obra que el Espíritu Santo realiza en nosotros.

(Tomado de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Comentarios al Vídeo Reflexivo: “Jesús es llevado al desierto”. SPE/SPI. 2009 – Disponible en https://conversandocon.wordpress.com/2009/02/05/jesus-es-llevado-al-desierto/).


Primera Parte.

Algunas precisiones sobre la Cuaresma.


“La Cuaresma es un tiempo de oración, ayuno y entrega a nuestro prójimo, en este periodo se nos da la posibilidad de prepararnos para la Pascua realizando un discernimiento de nuestra vida. Pero ¿Qué es realmente la Cuaresma?

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para
prepararnos a la gran fiesta de la Pascua.


Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y para vivir más cerca de Cristo.


La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa.


El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.


40 DÍAS


La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.


MIÉRCOLES DE CENIZA


Significado simbólico de la Ceniza:


La ceniza, viene del latín “cinis”, es producto de la combustión de algo por el fuego. Fue así como adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido contrario, de humildad y penitencia.


El Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar los ramos usados en el Domingo de Ramos previo. Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- , para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.


Mientras el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” (Mc1, 15) y “Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver” (Gén 3,19).


CÓMO VIVIR LA CUARESMA


1. ARREPINTIÉNDOME DE MIS PECADOS Y CONFESÁNDOME.


Si realmente estoy arrepentido. Éste es un muy buen momento del año para llevar a cabo una confesión preparada y de corazón. Revisa los mandamientos de Dios y de la Iglesia para poder hacer una buena confesión.


2. LUCHANDO POR CAMBIAR.

Analiza tu conducta para conocer en qué estás fallando. Hazte propósitos para cumplir día a día y revisa en la noche si lo lograste. Conoce cuál es tu defecto dominante y trata de cambiarlo con esfuerzo y con la ayuda de Dios.

3. HACIENDO SACRIFICIOS.


La palabra sacrificio viene del latín sacrum-facere, que significa “hacer sagrado”. Entonces, hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, ofrecerla a Dios por amor. Por ejemplo, ser amable con el vecino que no te simpatiza o ayudar a otro en su trabajo. A cada uno de nosotros hay algo que nos cuesta trabajo hacer en la vida de todos los días. Si esto se lo ofrecemos a Dios por amor, estamos haciendo sacrificio.

4. HACIENDO ORACIÓN.


Aprovecha estos días para orar, para platicar con Dios, para decirle que lo quieres y que quieres estar con Él. Puedes leer en la Biblia pasajes relacionados con la Cuaresma y no olvides asistir a la celebración de la Eucaristía.


5. CON AYUNO Y ABSTINENCIA


El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día. La abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.


Con estos sacrificios, se trata de que espíritu, alma y cuerpo reconozca la necesidad de hacer obras para reparar el daño ocasionado con nuestros pecados.

¿POR QUÉ EL AYUNO?


El hombre, orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente abusa de ellos. Esta civilización de consumo suministra los bienes materiales no sólo para que sirvan al hombre en orden a desarrollar las actividades creativas y útiles, sino cada vez más para satisfacer los sentidos, la excitación que se deriva de ellos, el placer, una multiplicación de sensaciones cada vez mayor.


Ayunar significa abstenerse de algo. No es Ia renuncia por Ia renuncia: sino para el mejor y más equilibrado desarrollo de sí mismo, para vivir mejor los valores de Dios.


• AYUNO


Llamamos “ayuno” (latín “ieunium”) a la privación voluntaria de comida durante algún tiempo por motivo religioso, como acto de culto ante Dios.

En la Biblia el ayuno puede ser señal de penitencia, expiación de los pecados, oración intensa o voluntad firme de conseguir algo.


El ayuno junto con las oración y la caridad, ha sido desde muy antiguo una “practica cuaresmal” como signo de la conversión interior a los valores fundamentales del evangelio de Cristo.


• CONVERSIÓN


Convertirse es reconciliarse con Dios, apartarse del mal, para establecer la amistad con el Creador. Una vez en gracia , hemos de proponernos cambiar desde dentro (en actitudes) todo aquello que no agrada a Dios.


• ABSTINENCIA


(Del latín abstinentia, acción de privarse o abstenerse de algo) Gesto penitencial. Actualmente se pide que los fieles con uso de razón y que no tengan algún impedimento se abstengan de comer carne, realicen algún tipo de privación voluntaria o hagan una obra caritativa los días viernes, que son llamados días penitenciales.

Sólo el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días de ayuno y abstinencia.


• CENIZA


(Del latín cinis, ceniza) Material proveniente de la combustión de algo por el fuego. Simboliza la muerte, la fragilidad de la vida y también la humildad y la penitencia. Las que se imponen el Miércoles de Ceniza se preparan quemando palmas y olivos benditos el Domingo de Ramos del año anterior.


El simbolismo de la ceniza es el siguiente:


a) Condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte;


b) Situación pecadora del hombre;


c) Oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda;


d) Resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo.” (y el Viernes Santo).

Renovarse, transformarse y asumir nuevos propósitos son actitudes, conductas y razones vinculadas con la cuaresma. Sin embargo no debemos olvidar que nosotros no somos el centro la cuaresma, que mas bien el centro de ese tiempo litúrgico es Jesús el hijo de Dios. Simultáneamente la oportunidad es propicia para que junto con Jesús vivamos nuestro propio desierto, ayunando, sometiéndonos a pequeñas y grandes pruebas que tiendan a fortalecer nuestro espíritu, fortalecer nuestra fe y nuestra vinculación con Dios. Las tentaciones para Jesús no constituyen un hecho cotidiano, como si lo constituyen para nosotros en nuestra vida ordinaria. Estamos sujetos a las tentaciones del mundo, a las debilidades de nuestra carne, a los yerros de nuestras decisiones, a la frialdad en nuestra fe, a la vanidad, a la envidia, a la injusticia etc.


Durante estos cuarenta días debemos estar dispuestos en mente y espíritu a la transformación, al reconocimiento de nuestras omisiones por `propios errores, a reconocer nuestros pecados en orden a no seguir cometiéndolos, reconociendo igualmente que no hemos sido lo suficientemente solidarios con al prójimo, ni hemos doblado nuestra servís ante el señor. Es un tiempo de verificación de nuestras debilidades y del reforzamiento que necesitamos.


Segunda Parte.

Algo más sobre la Cuaresma.


He seleccionado las siguientes líneas que considero son de utilidad:


“Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu” Al comenzar la Cuaresma sería bueno que, como Jesús, nos dejáramos llevar por el Espíritu. La Cuaresma es fundamentalmente un tiempo de renovación, de rehacer nuestro ser bautismal esforzándonos en cuidar más nuestra comunicación con Dios, una mayor a tención a la Palabra para una sincera conversión a Cristo. El es, no nosotros, el centro de la Cuaresma, y viene en nuestra ayuda para vivir con gozo la renovación que nos llevará a vivir la Pascua resucitando a una vida nueva. La Cuaresma la terminamos con la renovación del bautismo en la Vigilia Pascual. En este tiempo de gracia el bautismo es luz que orienta, fuerza que empuja y vida en el Espíritu. En este primer Domingo la Palabra de Dios nos advierte de la realidad de nuestra vida. Las tentaciones en el desierto no es un acontecimiento puntual en la vida de Jesús. Para Cristo como para su discípulo la vida es una prueba y tentación, pero también oportunidad constante de fidelidad a Dios. Es la vida misma llena de posibilidades para el servicio de Dios y de los hermanos, desde una libertad que Dios respeta, pero donde se juega la carta de nuestra grandeza o de nuestra derrota. La renovación a la que se nos invita tiene que comenzar por la idea y la vivencia que tengamos de Dios. El consumismo que nos acosa, el ansia del pan material, todo lo que supone el tener y gastar nos hace olvidar a Dios en donde está la seguridad de nuestra verdad en el ser. Por eso el hombre ha de saber vivir de “toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mantenerse en una fe sociológica, sin entrar en un proceso de personalizarla, es fácil sentir la tentación de un Dios mercantilista e interesado; de un Dios mágico e infantil, manipulable a nuestro antojo. Es entender la fe como un seguro de vida, olvidando que la fe es riesgo y respuesta gozosa al amor de Dios teniendo siempre en el corazón al hermano. El “no tentarás al Señor tu Dios” es el camino para no dejarse engañar por una idea utilitarista de Dios, sino abrirse al Dios Padre que su felicidad es el bien del hombre. “Todo esto te daré si te postras y me adoras”. Aquí se da un cambio radical poniendo como centro de todo al hombre movido por la ambición y el orgullo. Es el culto del hombre, el afán de poder, la manipulación y la explotación del semejante, la alucinación del sexo, la droga y al alcohol. Dios desaparece del horizonte humano suplantado por la figura del hombre pos-moderno. La postura de Jesús es clara y terminante: “Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto”. La verdadera relación con el Dios de la revelación fundamenta la dignidad y la grandeza del hombre, objeto del amor de Dios Padre, liberado del pecado por Cristo y fortalecido por la vida nueva que brota del agua y del Espíritu.


La oración, la limosna y el ayuno son los tres medios tradicionales de la Cuaresma. La oración entendida como un filial y sencillo estar con Dios, movidos por el Espíritu. Estar que exige tiempo y atención contemplativa. Junto a la oración individual, de trato amistoso con Dios, la oración litúrgica con la Comunidad hecha celebración y gratitud. El ayuno no como un “mortificar” el cuerpo, ni el matar en nosotros el gusto por la vida, sino liberarnos de aquello que nos impide ser dueños de nosotros mismos para disfrutar de una vida sana y humana. La limosna como un auténtico compartir cristianamente los bienes porque son muchos los hermanos que están falto de lo más elemental. Compartir para dominar todo egoísmo y ambición; para liberarse del consumismo agobiante. Viviendo de forma sobria, siendo críticos antes reclamos insensatos consumistas, siendo más sensibles ante quienes sufren necesidad, resulta más fácil cultivar la vida del espíritu y abrirse a la dimensión trascendente de la existencia. Iniciamos el camino hacia la Pascua”.

(Joaquín Obando Carvajal).

Tercera Parte.

Los miedos y demonios de nuestros desiertos.

ME PERDONAN LOS LECTORES por el símil empleado en el título de esta “Nota Corta”, pero lo juzgué apropiado, coherente, idóneo, pertinente y ajustado al contenido en el cual lo desarrollaremos. Y es que nuestra psique —según he podido intuir de las lecturas que he efectuado del tema— está, o por lo menos parece estarlo, integrada por un andamiaje estructural de emociones, percepciones, visualizaciones, representaciones mentales, racionales o espirituales, que de alguna manera forman (¿o deforman?) la personalidad, las actitudes y los modos de proceder de las gentes.

El mundo en el que vivimos ofrece a sus moradores multiplicidad de peligros, de situaciones difíciles, de problemas y de inconvenientes que por lo general vulneran la parte emotiva y conductual de de las personas. De allí que sea necesario que el individuo vaya conociendo sus propias debilidades, sus destrezas, sus fortalezas, sus actitudes y su disposición para vencer cualquier tipo de adversidad. Dentro de este conjunto de variables que afectan la vida del ser humano se encuentran el temor, el miedo, la frustración, el desengaño, la culpa, la impotencia, el fraude, la rabia, la agresividad, la ausencia de solidaridad, la vergüenza, la falta de creencia en Dios y su poder para ayudarnos en la solución de los problemas que vivimos día a día.


“El miedo, lo mismo que la felicidad es un estado de ánimo que opera en ti como un sistema de alarmas que te avisa de un peligro y te alerta para que te mantengas vigilante. Sentir miedo no es muestra de cobardía. Cuando adviertas un riesgo no te amilanes. Serénate, respirando hondo, y huye, si es prudente o emprende tu defensa para que garantices la conservación de tu vida. Manteniendo la paz interior, condiciónate a ser valiente, identificando la sinrazón de algunos miedos que sientas. El miedo vigilante y previsor es factor de seguridad.”

(LÓPEZ FERNÁNDEZ, Tiberio. 366 Maravillosas Motivaciones. Bogotá. Ediciones Paulinas 1998. p 203).

Leyendo algunas cosas sobre el tema me encontré con esta explicación sencilla, que a continuación transcribiré, sin indicar el autor pues confieso que no pude encontrarlo en las fuentes que visité.

Aun así, por considerar que ese texto o esas reflexiones pudieran ayudar a mis lectores, lo he seleccionado para que forme parte del contenido de esta NOTA CORTA. Debo necesariamente, por respeto a mis convicciones religiosas, sociales, jurídicas y de otro tipo, salvaguardar mi expresa ausencia de solidaridad con el autor y el texto de lo que a continuación se menciona, de manera que le tocará al lector determinar la utilidad, certeza e interpretación de estas argumentaciones, razón por la que invoco al Espíritu Santo para que derrame su sabiduría en quienes lean estas notas introductorias, de suerte que sean aceptadas, admitidas e interpretadas con el criterio correcto.


El miedo, la rabia, la culpa y la vergüenza: cuatro sistemas de alarmas.

“En nuestro universo interior existen cuatro sistemas de alarma, que bien usados son una bendición.


Éstos son el miedo, la rabia, la culpa y la vergüenza. Todos los sistemas de alarma responden a los instintos de sobrevivencia del individuo y de la especie.
El miedo se activa ante la presencia de un peligro externo inminente, nos avisa del peligro y nos permite reaccionar ante él, ya sea mediante la huida o la defensa, aunque también puede generar parálisis.


El problema con el miedo es que se puede activar tanto ante peligros reales como ante peligros imaginarios e inexistentes, como es el caso de las fobias.
La rabia se activa ante un ataque inminente desde el exterior, puede o no haber miedo previo, pero en el momento en que se activa la rabia, el ataque ya está realizándose, aquí también los ataques pueden ser reales o imaginarios.


La culpa, en cambio nos avisa del daño que estamos por hacerle o le hemos ya hecho a alguien o algo externo a nosotros; y su función es impedir la acción dañina o minimizar sus consecuencias si ya se ha llevado a cabo.
La vergüenza se activa ante el auto sabotaje, cuando nos hacemos daño a nosotros mismos, bueno sería que dicha alarma se activara antes de sabotearnos, en todo caso su función también es llamar nuestra atención sobre las consecuencias de nuestras acciones para así minimizar los daños.
El problema con estos sistemas de alarma es la obsesión compulsiva, que es cuando las alarmas no se apagan una vez realizada la toma de conciencia, llevándonos a estados alterados de la mente totalmente negativos, así el miedo que no se desactiva conduce a la paranoia, la rabia a la psicosis, la culpa y la vergüenza llevan a la depresión, y todos juntos pueden desembocar en la alienación propia de la esquizofrenia.


Para aclararlo más, el mal uso o la in activación de estos sistemas naturales de alarma tienen un efecto parecido al que significaría manejar un automóvil a lo largo de mil o más kilómetros con la alarma antirrobos conectada todo el tiempo.

Con razón hay quienes se suicidan, ¡qué horrendo debe ser vivir bajo tales condiciones!”.

(Tomado de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Comentarios al vídeo reflexivo: “El miedo: ¿Un sistema de alarmas? SPE/SPI. 2009. Disponible en http://www.inemegf.blogspot.com).

Breves líneas sobre la existencia de los demonios, su creación, transformación y nuevas formas de manifestación y expresión.


“…Podemos de acuerdo a nuestras percepciones adjudicar a un ente exterior independiente, fuerte y cruel, el poder de incitarnos al mal o inclusive el de meterse dentro de nosotros y apoderarse de nuestras mentes haciéndonos actuar de forma horripilante o bien podemos pensar que esos comportamientos acontecen cuando nuestras mentes experimentan crisis producto del consumo de agentes externos como las drogas alucinógenas y el alcohol o producto de problemas mentales y emocionales profundos de los que se ocupan la psicología y la psiquiatría moderna… creo que así como los consejos para expulsar al demonio en aquel libro fueron validados con mi experiencia: hizo falta mi “voluntad como inconmovible roca”… también fueron igualmente importantes los avances de la medicina moderna… yo enfrenté a ese “demonio” y lo vencí y he reflexionado mucho sobre todo ese proceso y he llegado a algunas conclusiones: nuestra evolución intelectual y espiritual ha necesitado a través de la historia de múltiples simbolismos que han servido de puente entre la crasa ignorancia de la antigüedad y nuestro actual nivel de conocimiento. De alguna manera la inteligencia del hombre logró de forma asimilable para aquel entonces, dado a las múltiples limitaciones adolecidas por la humanidad, la explicación del mal a través de su conceptualización en el ente horripilante del “demonio”, éste surgió como todo mito producto de una necesidad, por un lado a través de ese simbolismo se logró dar “explicación” a los orígenes del mal, en carencia del conocimiento con que contamos hoy, las personas dementes, los epilépticos, los violentos compulsivos eran personas “poseídas” por “entidades diabólicas astrales”… a la vez las sociedades antiguas lograban cierta evasión de responsabilidad, era mas fácil decir que un ente externo era el causante de los males que los aquejaban que responsabilizarse por la victimización, la crueldad o la falta de compasión y ayuda sufrida por las personas víctimas, en aquel entonces, de esos males… y a la vez las causales de ciertas enfermedades, desconocidas entonces, tenían “explicación”.


Es cuando nos decidimos por lo fácil, cuando actuamos motivados por la avaricia, por la envidia, cuando nuestro ego nos domina, cuando el individualismo es mas importante que el bien común, cuando justificamos nuestra crueldad con recursos falsos y fútiles, cuando permitimos que la banalidad se entrone en nuestras mentes, cuando consideramos la violencia física y emocional como alternativa útil y la utilizamos contra el prójimo, cuando damos la espalda ante el abuso y la victimización, es entonces cuando engendramos los verdaderos demonios… nuestros “demonios”. Así como también el verdadero “exorcismo” lo ejecutamos cuando nos enfrentamos con firmeza ante las vilezas y las debilidades, lo mismo propias que ajenas, ante la injusticia social, cuando con absoluta entrega y amor ayudamos al ser querido a rebasar la crisis, no importando las dificultades que se presenten, ni el tiempo que tome, ni los sacrificios personales que el éxito de esa misión de amor exija”.

(SAN EMETERIO, Juan. Cartas a nuestra conciencia: “Nuestros demonios”. SPE/SPI. 2004. Disponible en http://www.amadosamigos.com).

El mismo artículo en otros párrafos señala:


“Recuerdo de pequeño mis primeros contactos con “el demonio”, una horrible figura humanoide con dos cuernos y un rabo esgrimiendo un tridente, rodeado de fuego, con gesto desafiante y amenazador, ciertamente que esas imágenes me impresionaban mucho de niño… al ir creciendo y a través del catecismo y los sermones de los Jesuitas con los que me eduqué hasta mi pubertad (coincidiendo con la incautación por parte de Castro de las escuelas privadas de Cuba) me fui enterando de que los demonios tenían un lugar llamado infierno donde ellos mantenían martirizando eternamente con fuego y azufre a las almas de los “malos” aquellos que pecaban contra Dios, me enteré que habían ciertos pecados que se llamaban “mortales” y que bastaría cometer uno solo de ellos para ser condenado por siempre a padecer en aquel horrible lugar donde los demonios eran reyes, señores y verdugos de esas pecadoras almas… recuerdo en ocasiones a mi, niño, atemorizado al pensar sobre todo ello y la posibilidad de llegar yo a ser merecedor de esa eterna condena… fue aun mucho mas doloroso y agonizante cuando me enteré que por ser mi padre divorciado cuando se casó con mi madre, ambos vivían en “pecado mortal” al no estar casados por la Iglesia… eso si que me dolió… ellos iban al infierno cuando murieran irremisiblemente… a esa temprana edad decidí no pensar mucho en ello porque me angustiaba mucho, nunca me atreví a preguntarle a algún cura si existía algo que mis padres o yo, quizás, pudiéramos hacer para evitar tan terrible castigo, no quería que los curas supieran que ellos no estaban casados por la Iglesia… eso era un secreto… lo conservaría en secreto hasta que yo pudiera averiguar de alguna forma si tan horrible destino era irremisible o no… jamás perdí la esperanza de que ellos pudieran evadir de alguna forma ir al infierno…


Con los años esas ideas religiosas dejaron de preocuparme, evolucioné hacia un Dios mucho mas magnánimo y que no se preocupaba por cosas efímeras ni condenaba por “pecados mortales” aunque “el demonio” siempre se mantuvo en algún rincón de mi mente de alguna forma acechándome… después de todo él es parte bien arraigada de nuestra cultura occidental y de una forma u otra simboliza al mal y tal parece que nosotros los humanos necesitamos todo tipo de simbolismos para funcionar mentalmente… y definitivamente contamos con testimonios de muchas fuentes sobre su existencia; “el demonio” es tan popular que se mantiene apareciendo gráficamente con uno u otro rostro hasta en las películas…


Un par de años atrás en medio de una crisis familiar, una persona muy querida, sentada sobre su cama, comenzó a insultarme diciendo multitud de palabras desagradables y obscenas, estaba agitada y la expresión de su rostro junto a las circunstancias de la escena me recordó la niña “poseída” en la película El Exorcista, en esos momentos percibí que ella estaba poseída por el mismísimo diablo… con firmeza, con paciencia infinita y palabras de amor pude poco a poco calmarla, el evento pudo haber durado un par de horas pero para mí fue una eternidad… terminé exhausto, me drenó de energías y decidí averiguar si realmente era un demonio lo que estaba afectándola… me di a la tarea de averiguar lo mas que pudiera sobre la realidad de lo que llamamos “demonio”.


Por mediación de un amigo mío tuve acceso a un libro de principios del siglo pasado, amarillento y con aspecto bien antiguo relativo a la “Logia Blanca” y que tenía un capítulo hablando sobre las “entidades demoníacas” tal como se le denominaba al diablo en sus páginas… paso a transcribir algunos párrafos de la página que copié del libro el cual tuve que devolver en corto tiempo pues su dueño lo valoraba mucho y solo me permitió unos días para examinarlo… “no basta con arrodillarse y orar, hay que expulsar a puntapiés al vagabundo. Esto es precisamente lo que debemos hacer con los vagabundos astrales. Quien haya experimentado sus ataques, tal vez diga al oír estos consejos que desconozco el terrible poder de las demoníacas entidades obsesoras. Pero valga advertir que su mayor empeño es alucinar a la víctima haciéndole creer que en efecto son muy poderosas. No caigamos en la insensatez de escucharlas. Las conozco perfectamente y sé que son ruines, despreciables, bravuconas y bellacas. Atormentarán durante meses enteros a una débil mujer y huirán cobardemente en cuanto una voluntad enérgica se revuelva contra ellas en justa indignación”… mas adelante siguen algunos consejos para enfrentar la situación… “no se resignan dócilmente a la expulsión: pero manteneos firmes con férrea determinación, levantad contra ellas vuestra voluntad como inconmovible roca y escaparán a toda prisa. Decidles: . Ni por un instante temáis la posibilidad de fracaso o rendición, pues Dios está en vosotros y no puede fracasar”…


Ya anteriormente hablé de la firmeza y la constancia que me han permitido triunfar en muchos de los retos que la vida me ha presentado, mi firmeza ante el evento que les relaté también me ayudó a enfrentar ese “demonio” y salir airoso de ese encuentro, ello validó de alguna forma las directrices planteadas en el libro para lograr “el exorcismo”, creo que la ayuda de los profesionales que atendieron a ese ser querido y algunas de las medicinas modernas que tratan los problemas mentales complementaron mi constancia y mi firmeza…”

(SAN EMETERIO, Juan. Cartas a nuestra conciencia: “Nuestros demonios”. SPE/SPI. 2004. Disponible en http://www.amadosamigos.com).

Aclaro que no me solidarizo con el contenido del referido y precitado artículo. Su colación se realiza para efectos pedagógicos e informativos.
Elevo al Señor mis preces para que esta Nota Corta sirva para el cumplimiento de atraer las almas al reino de Dios. Amén y amén.

(Tomado de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. La Nota Corta: “El miedo y nuestros propios demonios: ¿Alarmas del tablero emocional?”. SPE/SPI 2009. Disponible en https://conversandocon.wordpress.com/2009/02/07/el-miedo-y-nuestros-propios-demonios-%C2%BFalarmas-del-tablero-emocional/).

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Oración: “Semilla de resurrección”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del lunes 02 de junio de 1997.

Trasladada a la red el miércoles 25 de febrero de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

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ORACIÓN —

Transfórmame, Señor, con tu Espíritu.

Por Ti madrugo al par de la mañana

y me acerco a la cumbre de tu amor.

Despiérteme la luz de tu mañana

y cúbreme la nube de tu amor.

Que sienta el paso de tu Espíritu

como Pascua de fuego abrasador.

Dame fuerza, Señor

para seguirte fielmente.

Quien se da y muere al darse,

vive el secreto de Dios.

De la semilla enterrada

brota la resurrección.

Solamente los humildes

son premiados del Señor.

Muéstrame ¡Oh! Dios tus caminos

con el alzar del nuevo sol.

Tú eres Jesús, mi salvador.

Te confieso mi Mesías

y guía del Espíritu de Dios.

Verdad camino y vida.

Gozosa luz del corazón.

Tú eres mi Pascua jubilosa,

rosal de mi alegría en flor.

Alúmbrame cada mañana

con el fuego eterno de salvación.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


HERMANOS Y HERMANAS, amigos y amigas que me leen, el Señor nos ha escuchado y hemos visto también su enseñanza, porque orar es conversar con Dios. La vida y la oración son inseparables. Una vida sin oración es como una vida que ignora la dimensión esencial de la existencia, como una vida que se contenta con lo visible sin descubrir la inmensidad y la eternidad del destino humano. Descubrir a fondo la oración, significa descubrir, afirmar y vivir el hecho de que todo tiene dimensión de eternidad, de inmensidad. El mundo del cual vivimos no es un mundo profano, aunque muy a menudo logramos profanarlo. De suyo, salió de la mano de Dios y es amado por Él. Para entender el valor que Dios le atribuye a este mundo basta pensar en la vida y muerte de su único hijo. Pero esto lo podemos entender si oramos, como sólo orando, podemos entender que cuanto nos rodea tiene un valor sagrado ante los ojos de Dios. No orar significa dejar fuera a Dios de la existencia y no sólo a Dios, sino con Él, a todo lo que Dios puede significar en el mundo que ha creado y en el cual vivimos. Si queremos aprender a orar es preciso ante todo, que nos hagamos solidarios de la realidad entera del hombre, de su destino y del destino del universo. Tenemos que asumirlo enteramente. Este es en el fondo el acto esencial cumplido por Dios en la encarnación, y que se torna intercesión para nosotros. Ordinariamente cuando nosotros pensamos en la intercesión, creemos que consiste en recordarle a Dios bonitamente las cosas que el ha olvidado hacer. En realidad la intercesión consiste en dar un paso que nos lleve al interior de una situación trágica, un paso que como dicen los teólogos es cualitativamente igual que el de Cristo hecho hombre una vez para siempre. Con respecto al mundo, nosotros debemos dar un paso que nos introduzca en una situación de la que ya deberíamos salir. No es fácil. Pero lo malo es tener una idea falsa de la vida como de la oración. Muy a menudo pensamos que la vida consiste en agitarse y la oración en retirarse a un lugar solitario y olvidar del todo a nuestro prójimo y a nuestra misma situación humana. Pero ello es falso, esto es calumniar a la vida y calumniar a la misma oración. Si hay momentos o periodos en que para establecer una relación personal con Dios creamos nosotros un aislamiento, un olvido, estemos seguros que será el mismo, quien nos recuerde a los hermanos y quien nos envíe a ellos, para revisar en solidaridad con ellos nuestro amor. Es Dios mismo encarnado en Cristo, la expresión más elevada y viva del amor, quien ha dado a cada uno de nosotros y a su iglesia, el mandamiento del amor al prójimo como mandamiento suyo: AMAOS COMO YO OS HE AMADO, es decir, hasta el sacrificio total de sí. Por ello aprender a orar significa sobre todo, hacernos solidarios con la realidad terrena. Los ojos de quien reza a Dios, deben ser o por lo menos tratar de lograrlo, ojos que miran con simpatía al universo entero, de la realidad física a la espiritual, de la naturaleza a la gracia, de las piedras en que se asienta sus pies a los ángeles en los que cree por testimonio de Cristo y que anhelan el mundo invisible. Hasta que el hombre no sea capaz de aceptar lo creado, no puede tener una relación de amor con Dios, que ha ideado y sostenido y continua ideando y sosteniendo la creación. Existe una unidad en el todo y Dios se halla en el centro esa unidad. Dios es como el rostro de lo real, el corazón del universo. Por ello desde esta perspectiva podremos dialogar vitalmente con Él, que nos ha querido, como ha querido al todo. Es así que además del “AMAOS COMO YO OS HE AMADO”, debemos amar al prójimo como a nosotros mismos ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Oración: “Dame vida con tu Espíritu”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del jueves 31 de julio de 1997.

Trasladada a la red el lunes 05 de febrero de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).


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ORACIÓN —

Tú eres mi pan vivo y verdadero.

Quiero con esta luz del día confesarme contigo.

No busco pan, te busco a Ti.

Sin Ti mi corazón marchita.

Sin Ti mis pasos pierden rumbo

y quedan sin frescura mis sentidos.

Dame de comer la carne sacramentada de tu cuerpo.

Tú nos dijiste, “yo soy el pan de la Vida”.

¡Oh Señor, qué fuerza tiene el pan partido por tu mano!

Se desmigaja caliente, sale fuego

y quema el corazón de quien lo come.

Dame, Señor Jesús, tu pan

y lléname del fuego de tu amor.

Dame vida con tu Espíritu.

Tú Espíritu, Señor, es la Vida.

Su aliento reverbera en la aurora

y ordena la armonía de la tierra,

sembrando claridad en cada cosa.

Haz que tu Espíritu, Señor,

cambie mi carne toda

y la vuelva calor de vida,

Pascua tuya y gloriosa.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


ES SENCILLAMENTE HERMOSO ESTAR EN LA PRESENCIA DEL SEÑOR. Es inefable el momento en el cual nos colocamos en su Santa presencia y recibimos ese abrazo amoroso de nuestro Señor Jesucristo en este momento. Le hemos pedido que nos derrame y nos guíe su Espíritu, reconociendo su presencia en el pan como Dios sacramentado. Pero también en este momento debemos pedirle al Señor que nos dé la fuerza suficiente, el discernimiento, la sabiduría, la paz, para que al recibir la enseñanza de la Palabra la comuniquemos a los demás. Cristo, Palabra eterna del Padre, muchas veces le cantamos a nuestro Padre diciendo, tu Palabra, Señor, es la verdad y la luz de mis ojos. Es cierto, la Palabra de Dios es verdad para mi vida y es luz para mi caminar, de modo que no tropiece. Todo lo encuentro en su Palabra, pues ella es Palabra de Vida que me enseña a vivir. Soy feliz porque he recibido el Don de la Palabra, la Palabra regalada. He recibido la revelación de un Dios que no es mudo y que abrió mis oídos para que lo escuchara. Soy feliz porque he recibido el Don de la Palabra y porque no cerré ni mi inteligencia, ni mi corazón a ese don. Pero tú bien lo sabes, Cristo mío, Palabra del Padre, que tu no fuiste Palabra encerrada sino Palabra hablada, Tú eres palabra pronunciada no sólo en el seno de la Divinidad donde resuena desde siempre, sino también Palabra pronunciada en nuestra historia a mis hermanos, a mi tierra, en mi idioma. Tú eres Palabra encarnada para que la comprendiera y la aceptara desde mi carne. Pero tú no te diste sólo para que yo te tuviera, sino que eres el bien común, el bien de todos y para todos, Palabra que suena en medio de la humanidad, Palabra obsequiada al mundo, para que el mundo viva según los signos de esa Palabra: viva y vivificante. Por lo tanto no seré feliz, si sólo te oigo a Ti, si te retengo en mi interior, sino que seré feliz si todos te escuchan. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Oración: “¡Sáname, Señor!”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del miércoles 30 de julio de 1997.

Trasladada a la red el lunes 02 de febrero de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).


Sanación

ORACIÓN —

Yo creo en ti, entra en mi corazón

y sáname con tu poder.

Esta es tu hora. Mi vida es tuya.

No esperes que anochezca

sobre mi carne enferma.

Eres mi dueño y mi señor.

No quiero caminar señor,

cada mañana pasas a mi lado

y sanas con amor mi enfermedad.

“¡Levántate y camina!” me dices al pasar

y mi cuerpo retoza cual niño al despertar.

Gracias, Señor Jesús,

por tu Palabra tan llena bondad.

Dame vida en tu Palabra.

Mi corazón está abierto

al mensaje de tu voz.

Tú eres mi fuente de vida

desde que levanta el sol.

Dame vida en tu Palabra.

Lléname de ti, señor Jesús,

como el Padre está contigo

así contigo esté yo.

Enséñame, Señor Jesús, a ser solidario.

Tú eres el hombre solidario

del pobre que te sigue con amor.

Su penuria es dolor de tus entrañas

y multiplicas panes

y sacias al hambriento con cariño.

Señor de la mañana,

toma el pan de mi vida

y pártelo de buena gana.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


CUANDO PLATICAMOS CON EL SEÑOR sentimos la necesidad de entregarnos completamente a su designio, a su amor y a su misericordia. Y estando en su presencia, al glorificarlo y santificarlo, también reflexionamos en cuanto a nuestra actitud y conducta para con el hermano. Porque si Jesús, bueno y misericordioso, manso y humilde de corazón, entregó su vida por nosotros siendo solidario con todos ¿Por qué nosotros no asumimos esa conducta y actitud como nuestra? Por ello en este momento, hermano y hermana que me lees, es muy importante asumir como conducta propia y cotidiana el ayudar al otro a llevar su carga. Cristo, Señor mío, que llevaste a cuestas la pesada carga de la cruz, dame la felicidad de ser solidario con mis hermanos, dame la felicidad de ser alguien como Cirineo, que te ayudó a llevar el peso de la cruz, cargando con el peso de mis hermanos. Tu palabra nos dice que si cargamos con el peso del prójimo, cumpliremos tu ley. Pero ¿Y cuál es tu ley? Que nos amemos los unos a los otros, tal como tú nos has amado ¿Y cómo nos has amado, Señor? Hasta la muerte de cruz. ¿Hasta dónde debo llegar en la carga del peso de mi hermano? Hasta dar mi vida por él. ¿Y cuáles son los pesos de mis hermanos? Sus lágrimas. Dame la felicidad de consolarlos en su dolor, sus fatigas. Dame la felicidad, Señor, de ayudarlos en sus trabajos, desvelos y preocupaciones. Dame, Señor, la felicidad de ayudarlos, brindándoles el consejo oportuno en su soledad. Dame la felicidad de ser su pronta y discreta compañía en sus problemas económicos. Dame la felicidad, Señor, de hacerles comprender que hay otros problemas más altos y más hondos. Pero mientras eso ocurre, haz que los socorra en sus necesidades materiales, sus problemas familiares. Dame, Señor Jesús, la felicidad de intervenir con prudencia para llevar la paz allí donde pudiera haber discordia o conflicto en sus problemas espirituales. Dame, Jesús, la felicidad de ser tu instrumento, dócil, para que descubran tu presencia en mi presencia. Señor Jesús, tan cargado con el peso del mundo, hazme reír con el que ríe y llorar con el que llora. ¡Hazme feliz llevando la cruz del otro! ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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