Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Dios’


La Nota Corta: “Prohibido decir: Hoy no puedo”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el martes 14 de abril 2009

Publicada en la Red el domingo 26 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

https://i2.wp.com/3.bp.blogspot.com/__17aGsiRzH0/SYT3QW-jtyI/AAAAAAAAABE/xz3eFfPqWm0/s320/no+puedo.jpg


¡CUÁNTO NOS CUESTA A NOSOTROS iniciar un proyecto, un plan, una misión, o desarrollar una idea! Ello sucede comúnmente porque primero vemos los obstáculos, las dificultades que rodean al proyecto, los medios necesarios para concretarlos e incluso el tiempo y las fuerzas que nosotros debemos invertir para lograrlos. Es decir, primero vemos el problema sin aspirar a encontrar la solución. Actuamos como el soldado que va a la guerra con la creencia de que la va a perder. Es obvio que aunque tuviese más fuerza que el enemigo y sus armas fuesen más potentes, aún así la perdería, pues su actitud de derrota lo ha condicionado, lo ha programado para perderla.

En la vida cotidiana nos paralizamos cada vez que tenemos que enfrentarnos a una situación difícil. Creemos que la mayor parte de las veces las situaciones difíciles, adversas o graves que tocan nuestra puerta, son mayores a nuestra disposición, medios y fuerzas de las que disponemos para vencerlas. Nos mostramos perdidosos, vencidos y derrotados antes de comenzar la batalla para solucionar nuestros problemas. En otras ocasiones nuestro principal enemigo no es el desgano o la mala actitud diferente a los problemas, sino ese terrible vicio de dejar para mañana lo que debemos hacer hoy. Es la comodidad hecha regla. Es pensar que el tiempo tiene que ajustarse a nosotros y no nosotros al tiempo. En otros aspectos nos vencen las voces agoreras de nuestro entorno, de esos “familiares”, de esos “amigos”, que continuamente nos dicen que no somos capaces de hacer tal o cual cosa y que deberíamos dedicarnos a tal o cual actividad. Nunca nos reconocerán que somos capaces de realizar cualquier cosa. Somos víctimas del “qué dirán” y de la opinión determinante de los “otros”, de manera que nuestro presente y nuestro futuro no son ni serán el resultado de una decisión libre y espontánea, sino más bien de la decisión de los “otros”. Triste realidad, pero así es. De esta manera podemos seguir enunciando las hipótesis en las cuales nos movemos y que dan como resultado la frase típica de “no puedo hacerlo”.

Presento a mis lectores un conjunto de normas y de reglas el libro: “SECRETOS PARA TRIUNFAR EN LA VIDA” (SALESMAN Eliecer. Bogotá. Colombia. Editorial Centro Don Bosco. 1991. Págs. 170-171):


“1.-Solamente la acción es la palanca que pone en movimiento la gran planta de energía que hay en mi personalidad. La acción es el combustible que lleva al éxito. Por eso: “Procederé ahora mismo”.


2.-El temor detiene el éxito. Al temor se le vence con la acción. Al tigre del terror lo hace huir el conejito de la acción. Empieza a obrar y el temor se va alejando.

3.- la luciérnaga sólo proyecta luz cuando va volando. Mi personalidad solamente podrá demostrar los valores que tiene si me dedico a obrar.


4.-No dejaré las tareas de hoy ni las postergaré para mañana. Es mejor fracasar actuando, que quedarse sin hacer nada y fracasar lo mismo.


5.-Procederé ahora mismo. Procederé ahora mismo. Procederé ahora mismo. Estas palabras repetidas se me tienen que convertir en una costumbre como la de respirar.


6.-Cuando el fracasado exclame: “dormiré una hora más”, yo me levantaré diciendo: “procederé ahora mismo”. Cuando el pusilánime esté pensando: “quizá no voy a tal cliente porque me va a recibir mal”, yo iré hacia dicho señor repitiéndome “procederé ahora mismo.


7.-Cuando el otro pase por frente a la puerta sin llamar porque teme que no lo atenderán, levantaré mi mano para tocar la puerta, y mientras tanto iré repitiendo: “procederé ahora mismo”.


8.-Cuando desanimado oiga una voz traicionera que me grita: “ya no luchemos mas, que todo es inútil”, levantaré mi paso de vencedor y diré entusiasmado “procederé ahora mismo” y transitaré por los caminos por donde un fracasado no se atreve a andar, y trabajaré cuando un fracasado se dedicaría a descansar, y hablaré mientras un fracasado se quedaría en silencio. Afirmaré: “todavía es posible”, cuando un pesimista exclame: “ya es demasiado tarde”.


9.-“Mañana” que sea la palabra de los haraganes. Mi palabra es “ahora”, por qué ese es mi tesoro. Cuando el león tiene hambre ataca Yo tengo hambre de éxitos y quiero obrar para conseguirlos, pero no desde mañana, sino desde “ahora mismo”.


10.-Mi momento oportuno es el “ahora.”. Si dejo para más tarde el empezar la obra, Dios puede vender a otros los éxitos que tenía para mí. El mundo es de Dios pero Él se lo alquila a los valientes.”

Ya lo debemos tener claro: nadie hará nuestro trabajo, nadie se esforzará como nosotros para hacer lo que se requiera para lograr el éxito, el triunfo y la victoria. ¡Animo! ¡Gozo! ¡Alegría!

Read Full Post »


Oración: “Prepárame, Señor”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del lunes 09 de junio de 1997.

Trasladada a la red el domingo 26 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

http://elproyectomatriz.files.wordpress.com/2008/08/dios-privatizo.jpg


ORACIÓN —


Eres río de agua viva, Jordán de mi corazón.

Sepúltame en tu corriente y bautízame en tu amor.

Conságrame con tu espíritu y empápame con tu unción.

Hazme renacer de nuevo, hijo pequeño de Dios.

Tú nos has dicho: He resucitado, soy yo.

Ve y anuncia el Evangelio,

sé testigo de mi obra con tu palabra de fuego.

Es hora de caminar, de prender el fuego nuevo

y comienza por tu casa a ser testigo del Reino.

Quien se da a sí mismo, ¿qué más puede entregar?

La viuda dio centavos guardados por necesidad,

con ello dio su corazón y Dios bendijo su bondad,

lo difícil no es dar limosnas, sino entregarse a los demás.

Te espero, mi Señor, estoy despierto

y preparado antes que el día goce en despuntar.

Mi corazón se alegra y canta: ven Señor, no tardes en llegar,

hasta el pecado de mi carne se viste de alegría al esperar.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —



EN ESTA PLÁTICA AMOROSA CON EL SEÑOR hemos disertado acerca de la necesidad de estar preparados siempre, para ser testigos de la obra del Señor a través de nuestros actos, de nuestras conductas, asumiendo dentro de la sociedad en la cual vivimos una conducta ejemplar, una conducta acorde con los patrones de la moral, de la honestidad, de la justicia, porque en nuestra vida estamos sujetos a diferentes pruebas y a veces podemos ser tentados a caer en conductas que no son precisamente las que el Señor quiere de nosotros, ni las que a Él le agradan. Así como existe el vértigo de sentir entre las manos la eficacia de Dios, por desventura, existe también el vértigo de gritar que ya no se cree en el Señor. Así cuando todo se oscurece ante nosotros y su luz se esconde tras las nubes tormentosas de la prueba, hay quienes dicen “Ya no creo en el Señor”, pero nada más claro que la existencia de Dios y nada más oscuro, pues nada nos proporciona una alegría tan gozosa como sentir nuestra mano en la mano del Señor y no hay oscuridad más dolorosa que los momentos de fe desnuda. Gracias a la fe creemos que Dios ha creado el mundo, nuestros mandamientos nos ayudan mas no bastan. Podemos decir, con verdad, que tenemos a la vista todas las pruebas capaces de demostrar su presencia y al mismo tiempo podemos experimentar el temor de que nada es posible añadir con fuerza suficiente para que depongamos nuestra incredulidad. La fe no es sentimiento ni raciocinio, es un acto de abandono en la oscuridad a un Dios escondido para nuestra naturaleza de hombres. A un Dios, que a veces esconde, que a veces es tinieblas, pero no por falta de luz sino porque esa luz que nos deslumbra y a la que no estamos acostumbrados todavía, dentro del curso de nuestra pequeña historia, nos enceguece por la falta de nuestra fe y la falta de conocimiento del Señor. Por ello en ese campo donde convergen la razón y la fe, en donde se cruzan luces y sombras, provenientes de esferas tan distintas como las de lo invisible y de lo visible, es a veces complicado para nuestra capacidad pequeña de ser humano. La luz que emana de la nube divina de lo que no se ve y no se conoce, al encontrarse con la tierra en que vivimos, forma como una niebla, tal como lo dice son Pablo: niebla que envuelve todas las cosas y nos obliga a caminar, como a tientas , según se narra en los hechos de los apóstoles. Pero esto nos hace precavidos y nos sumerge en el ansia continua de la espera, de una de una espera que nos obliga a fijar la mirada siempre adelante y que nos da la impresión de un destello repentino de sol, que en su día vendrá. Y en este campo difícil, Dios nos aguarda. Antes o después como esperó a Abraham, a Moisés, a Job, porque Dios normalmente nos deja vivir en nuestras tiendas, como al pequeño Isaac bajo la mirada amorosa del padre, nos deja reír, correr tranquilos como hijos amados, por la casa de su padre, o sobre la colina de la vida, llena de paz y de abundancia, entonces no se duda de Él. Y hasta es fácil como el latir de corazones jóvenes o el respirar profundo y saludable del que se encuentra bien. Pero cuando nos llega la prueba el cielo se oscurece y la fe se desnuda como cuchillos sin funda que nos hunde la carne y entonces exclamamos ¿Pero es posible que un Dios tan amoroso exija tal sacrificio?¿No es un engaño acaso toda nuestra fe? ¿Tal vez una ilusión psicológica? ¿Es posible que hayan niños muriéndose de hambre? ¿Es posible que un inocente muera mientras triunfa el malvado? ¿Es posible de un temblor de tierra abata la casa de los pobres y que una sequía mengüe aún más su miserable saco de arroz? Es la hora de la prueba, es la hora del escándalo, ante nuestras angustias el cielo sigue cerrado, silente, y nuestra súplica vuelve sin respuesta. Debemos estar apegados a la voluntad del Señor. El Señor es el único Dios, principio y fin de todo, vino para darnos vida eterna, sin Él nada podemos hacer, sin Él nos perdemos en las tinieblas porque Él es la luz, de allí que la confianza y la fe no debe abandonarnos nunca. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

Read Full Post »


Oración: “Al Sagrado Corazón de Jesús”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del viernes 06 de junio de 1997.

Trasladada a la red el domingo 26 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

http://byfiles.storage.live.com/y1pWVDSuju3v6UrqHExc9RotRLX1vnRfsTr5btXUDisQjaOYV6xqNu8Qd-V2R5XSE5KHdjikegcMXk


ORACIÓN —

Te saludamos, corazón admirable de Jesús,

te alabamos, te bendecimos, te glorificamos,

te damos gracias, te ofrecemos nuestro corazón,

te lo entregamos y consagramos, recíbelo y poséelo entero.

Purifícalo, ilumínalo y santifícalo

a fin de que vivas y reines en él, perpetuamente.

Señor nuestro, Jesucristo,

contemplando tu corazón abierto por la lanza,

deseamos completar en nuestra carne

lo que falta de tu pasión.

Danos la valentía de reparar

nuestras propias injusticias

y las de nuestros hermanos.

Queremos hoy reconocer las injusticias

que se cometen en nuestra comunidad

y luchar por la liberación

de todos los hijos de Dios,

en unión con nuestra señora del sagrado corazón,

te rogamos por nosotros pecadores,

para que sepamos salir de nuestros egoísmos

y buscar la felicidad de nuestros hermanos.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


CONTEMPLANDO EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, como lo contempló nuestra virgen madre en la cruz con el corazón traspasado por la lanza, se reflexiona en el dolor que sintió nuestro Señor y también su madre, la virgen María. Pero ese dolor se transforma en alegría y gozo cuando resuenan en nuestra memoria las palabras de Jesús: yo bajaré al sepulcro, resucitaré al tercer día y luego ascenderé al cielo, para sentarme a la diestra del padre, para garantizarles la vida eterna, porque nadie va al Padre sino es por mí. Porque Jesús nos dijo: yo soy el camino, soy la verdad y soy la vida. Gracias Jesús, gracias por ofrecernos ese, tu corazón, colmado de una infinita ternura y de una infinita capacidad de amor y de perdón. SEÑOR MÍO, JESUCRISTO, limpio de corazón y pureza para mi alma, una vez más te repito: quiero ser feliz, y tú me dirás: vive como un bienaventurado, pon en práctica el código de vida feliz que yo te he dado. En uno de sus momentos Jesús dice: “felices los que tienen el corazón puro, porque ellos verán a Dios. Felices los que tienen ojos limpios, sólo el que tenga ojos limpios podrá ver todo con mucha claridad”. El apóstol Pablo nos pidió que nos revistiéramos de Ti, evitando satisfacer los deseos la carne, de esa carne que atenta contra el espíritu. Si nos dejamos conducir por tu espíritu de amor no seremos arrastrados a los deseos de la carne. Todo esto me conmueve y atrae a mi inteligencia, aunque a veces mi voluntad se aleja débil e irresoluta. No me doy cuenta de que mi cuerpo está incorporado a Ti y es templo del Espíritu Santo, ¡oh! Sagrado Corazón de Jesús. Si tratamos con respeto a los templos de piedra, no profanándolos, con cuanta mayor razón tenemos que considerar como cosa sagrada a nuestro cuerpo, a nuestro corazón que nos dio nuestro Señor Jesucristo, piedra viva de la construcción, de su reino. ¡Oh! Sagrado Corazón de Jesús, sé que mis pecados de impureza atentan contra mi propio cuerpo y que no me pertenezco a mí mismo. Sé también que el pecado comienza en el interior de mi corazón, aunque no se haya traducido en obra externa. Pero sé también, que por ese sagrado corazón tuyo, señor Jesús, seré colmado también de perdón y de amor, de misericordia y de redención, porque tú lo prometiste y porque tú no incumples lo que prometes. Tú nos dijiste: el que mire una mujer ajena deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Reconozco entonces que tanto mi alma como mi cuerpo han sido comprados por el precio de tu sangre. ¿Que sería de tu corazón traspasado por aquella lanza, señor Jesús? Imagino en este momento el recorrido de tu preciosa sangre, pagando los pecados de toda la Humanidad, los pecados del pasado, los pecados del presente y aun aquellos que vendrán, gracias ¡oh! Sagrado Corazón de Jesús. Por ello, hermano y hermana que me lees, ¿Por qué no tener un corazón puro como el de Jesús? Vamos a enamorarnos profundamente de ese Sagrado Corazón de Jesús, practicando la templanza y la mortificación de nuestros sentidos, siendo prudentes y puros en nuestras palabras, no buscándonos a nosotros mismos sino al hermano, en apertura generosa. ¡Oh! Sagrado Corazón de Jesús, a ti pertenecemos. Señor, quiero ver a tu Padre a través de ti y llenarme de felicidad eterna y plena. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!


— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

Read Full Post »


Oración: “Aquí estoy, Señor. Envíame”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del jueves 05 de junio de 1997.

Trasladada a la red el domingo 26 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

https://i1.wp.com/dimeunapalabra.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/0120.jpg


ORACIÓN —


¿Dónde está mi luz?

Me invitas a ser luz,

mientras levanta el sol su fuego.

Qué claro queda el día.

Qué concretas se ven las cosas.

La luz es la belleza del planeta

y el gozo de la creación.

Prende mi corazón en ti, Señor,

y hazme ser alegría de la tierra.

Es mañana de luz,

la tierra se abre al sol.

Siembra en mi corazón

el grano de tu Palabra

¡Oh! Sembrador

y hazme semilla de tu reino

sembrada con amor.

Aquí estoy, envíame.

Ya se anuncia el sol sobre la noche

y alegra el rostro de la tierra.

Su paso es Evangelio de alegría,

sembrado con besos de cariño.

Señor, mírame y llámame,

quiero ser Evangelio de esperanza,

semilla de tu Pascua

y luz de un nuevo amanecer.

Te seguiré, Señor, aunque me censuren,

me ofendan y critiquen.

¡Qué difícil ser profeta en tierra propia, Señor!

¡Qué difícil entre hermanos ser palabra de tu amor!

Cuando los ojos se cierran,

imposible es ver el sol.

Jesús: dame en este día ser testigo de tu voz.

Amén y amén.


— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


HEMOS CONVERSADO CON EL SEÑOR. Hemos sostenido con Él un diálogo. Con Él hemos conversado acerca de lo difícil que es ver la verdad, cuando cerramos nuestros ojos. Hemos conversado acerca de lo que es ser soldado de Cristo, ser profeta en la tierra que nos vio nacer. La historia sagrada está preñada de ejemplos, de todos aquellos que siendo profetas en su tierra, cargaron con la responsabilidad, el estigma y la consecuencia de perder hasta la vida por llevar el mensaje del Señor. Pero en la mañana de hoy, conversando con nuestro Señor, hemos aprendido que Él nos ha dicho que Él es la luz, que Él es el camino, que de Él es el reino. Y cuando se camina en la luz no se siente miedo a la oscuridad, pues la luz disipa las tinieblas. Y la fuerza del Señor, que es la fuerza de su luz, de su gracia y de su santidad, nos acompaña todos los días de nuestra vida, hasta el final de los tiempos. Por esa razón en este amanecer vamos a tomar la decisión, amigo y amiga que me lees, de comprometernos a llevar la Palabra del Señor, sin importar la actividad que tú realices, por muy sencilla que ésta sea, no hay excusa alguna que argumentar para no poder llevar la Palabra del Señor a quien no lo conoce o a aquellas personas que conociéndolo han cerrado sus ojos para no ver la luz. En esta mañana debemos prometer sinceramente que vamos a tener una transformación en nuestra vida, que vamos a tomar la decisión de transformar igualmente y de cambiar nuestra forma de conducirnos, nuestras actitudes frente a la vida, para ser más solidario con el desprotegido, con el humilde , para dedicarnos a nuestras actividades con amor, en la seguridad de que el Señor nos acompaña siempre y de que en la adversidad o dificultad de nuestra vida, el Señor está siempre con nosotros, para extendernos sus brazos y decirnos: “hijo mío, yo estoy contigo”. Solamente se requiere que tú le digas al Señor: “Señor Jesús, en este momento, yo abro las puertas de mi mente, de mi corazón, de mi espíritu, para que Tú te entronices en él, para que Tú te enseñorees en mi vida y pueda yo ser tu instrumento llevando una vida honrada, una vida productiva, desde el punto de vista material y espiritual, para que pueda ser solidario con los desprotegidos de esta tierra, para que me des discernimiento y poder determinar lo bueno y diferenciarlo de lo malo”. Por eso, Señor Dios, te decimos en este momento, “Concédenos serenidad para aceptar aquellas cosas que no podemos cambiar, concédenos valor para tener la fuerza suficiente de cambiar aquellas cosas que podemos, concédenos sabiduría para poder diferenciar entre las cosas que debemos aceptar y aquellas cosas que debemos cambiar”. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!


— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

Read Full Post »


Oración: “Amor cristiano”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del miércoles 23 de julio de 1997.

Trasladada a la red el lunes 13 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

https://i1.wp.com/paz-amor.blogia.com/upload/20070118103158-jesus-10..jpg


ORACIÓN —

Dios mío, nuestro Padre y nuestro Señor Jesús,

allanen nuestro camino hacia vosotros

y que se nos haga crecer en el amor,

hasta desbordar de los unos hacia los otros,

y hacia todo lo demás.

Ese sentimiento como lo es el amor

y que nosotros os tenemos,

que haga firmes nuestros corazones,

santos e irreprochables ante Dios,

nuestro Padre,

para la venida de nuestro Señor Jesucristo

con todo su pueblo santo.

Es el amor que tenemos por el señor Jesús.

A ti señor te ofrecemos nuestra humildad

y nuestras carencias.

Enséñanos a crecer en el amor

que tú nos enseñaste, ¡oh! buen Jesús,

para traducir con hechos la conducta

que tú deseas que tengamos,

para agradarte, para glorificarte y santificarte.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —



EN ESTA HERMOSA CONVERSACIÓN CON EL SEÑOR debemos recordar a San Pablo, quien en la primera carta a Tesalonicenses en su capítulo 3, versos 11 al 13, desea un nuevo encuentro con sus fieles y que éstos crezcan en el amor mutuo y en la firmeza. Es como un augurio o petición indirecta y sorprendentemente se dirige a Dios, Dios Padre y al Señor Jesús al mismo tiempo. El amor efectivo de los unos hacia los otros y de todos hacia los demás, es lo que realmente hace el ser cristiano. Crecer en el amor es condición indispensable para que el amor no muera. No es para obra del Hombre, es la fuerza del amor infinito, sentido y conocido, que al revelarse en Cristo le da la firmeza al cristiano. El amor es el documento de identidad para el momento del juicio, que lo pondrá todo en claro. En el amor a los demás, se está uno decidiendo ante lo último, ante la meta de la vida cristiana. Mientras el amor no desborde, no se está preparado para llegar, ni se está siquiera de cara hacia la meta, y de ello depende la propia realización o salvación. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

Read Full Post »


Artículo: “Domingo de Resurrección”

Por Alejandro Morales-Loaiza

Redactado y publicado originalmente el domingo 23 de marzo de 2008

Republicado especialmente para “Conversando con Dios” el domingo 12 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia. República de Venezuela. América del Sur.


https://i0.wp.com/www.lds-images.com/images/res_mary.jpg


“Al tercer día resucitó entre los muertos…”

EL DÍA DE HOY, QUERIDO LECTOR, aprovecho de llegar a usted en un tiempo que representa el gozo y la alegría más grande de toda la tradición cristiana: La resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Este suceso brinda el testimonio fiel de la misericordia de Aquel que, preexistiendo divinamente a todo lo creado, se hizo hombre, padeció y murió dentro de la más pura manifestación de amor por los seres humanos; hoy, día en que se conmemora un año más de su triunfo sobre la muerte, nos llama vivamente a seguir su ejemplo con base en nuestra propia Pasión.

Adivinará pronto la vista inteligente que esta reflexión no va a dirigida principalmente a aquellos que en buen aprovechamiento de su tiempo de descanso se dedicaron a la decadencia y la depravación típica de la temporada de Pascua, relegándose a asistir a la Santa Eucaristía por una tradición que quizá vuelva para ellos en el mes de diciembre. Es así que he querido hacer llegar mis letras con mayor énfasis a aquellos que, aún sin saberlo, tuvieron su propia semana de padecimiento y muerte espiritual y que hoy desde las profundidades esperan por una resurrección que les devuelva la tan anhelada paz a su menguada existencia.

Sí, usted que pasó cada momento de esta semana en un permanente ir y venir del pensamiento sobre la vida, la muerte y el porvenir, usted que estuvo dudando sobre si vale o no la pena conmemorar algo que sucedió hace más de dos mil años, usted que en varias oportunidades se dijo “Si existe alguien allá arriba de seguro me odia”, ¿habrá quedado ciego ante su propia Pasión? ¿Continuará de tal modo su preocupación por la existencia terrenal que hará que ignore la esperanza de una resurrección a toda muerte, de un alivio a todo dolor y de un remedio a todo mal? ¡Cuánto nos cuesta asumir las promesas de nuestro Señor Jesucristo en los momentos de crisis!

Ahora le pido que se detenga un momento y reflexione sobre la semana, sobre su propia semana de Pasión, esa semana que quizá duró meses o incluso años, y dígame ¿no merecemos acaso salir del tiempo de tribulación para gozar en Cristo una resurrección espiritual? Analicemos sinceramente y procuremos no engañarnos, ya bien dice mi querido amigo el Doctor Mervy Enrique González Fuenmayor que “también hay quien salta del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección sin pasar por la Pasión”; están con el resucitado pero no estuvieron con el crucificado, todo dentro del pensamiento humano de evitar a toda costa el sufrimiento. (Seguro estoy que, aunque la salud al Doc le trató duramente en los días precedentes, el día de mañana se reirá conmigo de aquello por lo que pasó).

Si bien mi mensaje clama por que abra usted su espíritu a ataviarse con la vestidura del Hombre Nuevo de la que habló San Pablo dejando atrás los momentos aciagos, procuro en él no despreciar al sufrimiento ni al dolor por considerarles un camino muy necesario a la reconversión cristiana. Tanto como el dolor -biológicamente considerado-, cumple con la función de informarnos de que algo no va bien con nuestro cuerpo, el padecimiento espiritual nos recuerda que debemos retomar las riendas de nuestra vida y hacer ese cambio que, a manera de aliciente o medicina nos cicatrice la herida sangrante que no nos deja continuar con buen pie. Considere lo que sería del ser humano si fuese totalmente incapaz de sentir dolor ¿Cuántos de nosotros no moriríamos de una simple congestión estomacal? Es así que Dios permite que el dolor exista para algo bueno: y esto es para que no muramos en la carrera por alcanzar la vida eterna. Recordando a Cristo en el Evangelio según San Mateo “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? ¿O cuánto podrá pagar el hombre por su vida?” Sería totalmente nuestro el mundo si no tuviésemos dolores ni padecimientos, pero ello nos condenaría a una muerte segura.

Si en algún momento de su vida piensa que la cruz que carga es muy grande, tómela sobre su hombro y condúzcase con la fe que le hará ver que en su tribulación sigue al Maestro, y que todo el que se crucifica con Él, de corazón, como lo hizo el ladrón arrepentido, recibirá una pronta resurrección y la vida eterna. Dése la oportunidad de sufrir, dése la oportunidad de reflexionar, pero dése también la oportunidad de resucitar a través de la misericordia y el perdón.

Finalmente, mi muy querido lector, pido a Dios Padre Todopoderoso, a nuestro Señor Jesucristo, a nuestro Espíritu Santo y con la intercesión de la bienaventurada virgen madre María, que con su bendición nos permitan despertar a la renovación espiritual en la esperanza de la vida eterna. Amén y Amén.

ADDENDUM – Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor.

“Estas reflexiones expresadas por el colega, amigo y dilecto discípulo: abogado Alejandro René Morales Loaiza, constituyen un verdadero aporte a la interpretación correcta del significado de la Semana Mayor, conocida también como Semana Santa. Se explanan en este artículo: “DOMINGO DE RESURRECCIÓN” con profundo y certero tino las diversas aristas de este tiempo de conversión o reconversión —según sea la hipótesis de la persona que se encuentra prisionera de sus disyuntivas, o de la vorágine que genera el mundanal ruido—, y que apuntan hacia una percepción totalmente distinta a la que hoy se tiene del cómo vivir este tiempo, considerado uno de los más importantes, dentro del ritual católico. Felicito al distinguido colega Morales Loaiza por su congruente, acertado —y por demás conforme a las precisiones teológicas—, examen, análisis y conclusiones sobre su apreciación del estado degenerativo en que se encuentra la sociedad actual respecto de los valores tradicionales, trascendentales y más puros del ser humano. Del mismo modo me permito testimoniarle mi felicitación por la claridad con la cual desarrolla los aspectos bíblicos del tema. ¡Avanti caro amico!

Read Full Post »


Oración: “La libertad de los justos”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del martes 22 de julio de 1997.

Trasladada a la red el sábado 11 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

https://i2.wp.com/cristorocafirme.com/jzblog/wp-content/uploads/2007/07/diez_m5.jpg


ORACIÓN —

La senda del justo es recta.

Tú allanas su camino.

En el sendero de tus normas

te esperamos, Señor.

Nuestro espíritu anhela

tu nombre y tu memoria.

Mi alma te ansía en la noche

y mi espíritu anda en tu busca

desde el amanecer.

Cuando tus decisiones llegan a la tierra,

los moradores del mundo

aprenden a ser justos.

Si no se perdona al malvado

nunca se aprenderá la justicia.

En tierra de honradez

el malvado actúa inicuamente

y no es capaz de ver la majestad del Señor.

Tu mano, Señor, está alzada,

pero ellos no la ven.

Verán avergonzados tu celo por tu pueblo

y el fuego los devorará

como enemigos tuyos.

Tú, Señor, nos darás prosperidad

porque llevas a término

todas nuestras empresas,

proyectos, anhelos e intenciones.

Señor, Dios nuestro, aparte de ti

no existe un poder más hermoso,

más misericordioso,

porque estás encima

de cualquier potestad o principado.

Nosotros invocamos solamente tu nombre,

¡oh! Señor, y nuestras plegarias

y oraciones realizadas con un corazón abierto

y un corazón contrito al mismo tiempo,

con rodillas postradas en tierra ante Ti,

recibimos la paz inmensa de tu amor.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


EN ESTA PLÁTICA QUE HEMOS SOSTENIDO CON NUESTRO SEÑOR, se acentúa la confianza que todos debemos tener en Dios. Dios, que gobierna con justicia y que hará bien a su pueblo. La justicia de Dios se abre misteriosamente camino en el mundo. A veces se le puede ver en la conciencia alertada de los hombres. Los malvados no la reconocen o en todo caso la desprecian. Los justos la desean, la cantan, la celebran. Para los primeros será el castigo, en lugar teológico, el perdón reiterado no los sacaría nunca de su injusticia, pues no han abierto su corazón, ni han querido ver. Pero en contraste, con su castigo, podrán ver cómo Dios salva los justos por los caminos que fueren. Dios hará que los justos tengan su modo de prosperidad. Él libra, en todo caso, del dominio de otros señoríos al hacerse reconocer como único Señor. Todos los demás empequeñecen y servilizan. Sólo Dios engrandece y libera. Ante los otros el hombre se rebaja porque no exceden de su estatura. Ante Dios se levanta el justo, hacia alturas insospechadas. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

Read Full Post »


La Nota Corta: “La verdadera pobreza”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el viernes 10 de abril de 2009

Publicada en la Red el sábado 11 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

[POBBREZA+LA+VERDADERA++B.MEGF.VIERNES+10+ABRIL+2009.IMG_9963.jpg]


A VECES PENSAMOS QUE SER POBRES es únicamente carecer de medios económicos suficientes para subsistir, cuando lo verdaderamente cierto es que la real pobreza deviene de nuestra mente, de nuestra actitud, de nuestro espíritu y de nuestra disposición para proponernos metas, objetivos, ideales, y para desplegar todos los esfuerzos necesarios para hacerlas materiales, para concretarlas, para cumplirlas, para conseguirlas. Como auxilio pedagógico me valgo de las definiciones y significados que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (D.R.A.E.) le atribuye a las voces: a) pobre y b) pobreza:


pobre.
(Del lat. pauper, -ēris).1. adj. Necesitado, que no tiene lo necesario para vivir. U. t. c. s.2. adj. Escaso, insuficiente. Esta lengua es pobre de voces.3. adj. Humilde, de poco valor o entidad.4. adj. Infeliz, desdichado y triste.5. adj. Pacífico, quieto y de buen genio e intención.6. adj. Corto de ánimo y espíritu.7. com. mendigo.¶ MORF. sups. paupérrimo – cult.-, pobrísimo.~ de solemnidad.1. m. El que lo es de notoriedad.~limosnero.1. m. mendigo.~ voluntario.1. m. El que voluntariamente se desapropia de todo lo que posee, como hacen los religiosos con el voto de pobreza.~ y soberbio.1. m. El que, teniendo necesidad de auxilio o socorro, procura ocultarlo no admitiéndolo, o el que no se contenta con lo que le dan o con el favor que le hacen, por creerse merecedor de más.~ de mí.1. loc. interj. Triste, infeliz, pecador de mí.~ de ti, de él, etc.1. locs. interjs. U. c. amenaza.


pobreza.
(De pobre).1. f. Cualidad de pobre.2. f. Falta, escasez. 3. f. Dejación voluntaria de todo lo que se posee, y de todo lo que el amor propio puede juzgar necesario, de la cual hacen voto público los religiosos el día de su profesión.4. f. Escaso haber de la gente pobre.5. f. Falta de magnanimidad, de gallardía, de nobleza del ánimo.

Dentro de las acepciones transcritas del término pobre debe destacarse la que alude a “corto de ánimo y espíritu”. Resulta claro que quien posee cortedad de ánimo, es una persona carente de iniciativas, incapaz de plantearse retos, metas y objetivos. Se trata de individuos resignados, portadores de un conformismo que conduce a la conmiseración y a la piedad. Son fantasmas sociales, vacíos de fuerza vital y espiritual, constituyen la negación del progreso, del esfuerzo, de la superación, y son en definitiva paradigmas de lo indeseable y negación del espíritu creador, constructivo y cristiano. Así como lo lees, tienen estos pobres un espíritu anti-cristiano que se manifiesta en su egoísmo, en su precariedad mental, y en el pensar que basta con lo que hoy se consiguió y que “mañana será otro día”. Son los que afirman que lo importante es vivir el día a día, lo que les importa es el día de hoy y “mañana ya veremos”. Dicen que “como vaya viniendo vamos viendo”, y de esta manera no solamente se convierten en un fardo para la sociedad, sino en una barrera que limita las posibilidades del desarrollo colectivo.

He aquí una muy estrecha semblanza de estos verdaderos pobres: Viven prácticamente en zonas marginales (no necesariamente), en la intemperie o una vivienda de muy pequeña superficie, a veces sin servicios, y con pocas o ninguna habitación, sin sala de baño y otras “pequeñas incomodidades”. Generalmente procuran tener una numerosa familia, cinco o mas hijos, sin tener en consideración que no poseen los medios económicos que se requieren para que se desarrollen plenamente saludables, educacional y socialmente bien formados.

En estos hogares por lo regular los padres y demás familiares no contribuyen con sus actos a modelar conductas éticas, positivas, constructivas, de superación. Por el contrario, lo normal es el consumo excesivo de licor, algunas veces los padres son victimas de la drogadicción, la promiscuidad, las conductas ilícitas como los juegos de envite y azar, el hurto, el robo, el homicidio etc. Los hijos en vez de alejarse de estas actitudes y modos de proceder, los copian, por ello ya a los catorce años ya tienen mujer, y la niña ya ha tenido su primer aborto o su primer hijo. Escasamente obtienen su certificado de haber obtenido su educación primaria. De allí emigran a otra zona o barrio marginal más lejos de la ciudad en que nacieron, y sus hijos harán lo mismo, formándose un circulo vicioso, del cual pareciese no haber salida. Por eso la pobreza es un fardo para la sociedad que antes de atenuarse o desaparecer, sigue in crescendo, sigue aumentando por lo que los pobres serán cada día más en número y más pobres en recursos. ¿DE QUIEN LA RESPONSABILIDAD? ¿DE LA SOCIEDAD? ¿DE LOS QUE TIENEN CORTEDAD DE ÁNIMO Y DE ESPÍRITU?


JUZGUE USTED AMIGO LECTOR…

Finalmente debe quedar claro que esta Nota Corta no pretende humillar ni ofender a los pobres, es solamente una percepción de lo que acontece en la realidad. Este tipo de pobres como ya he dicho, son aquellos que han decidido seguir siendo pobres, que no han querido superarse, que no han deseado salir de ese estado de insuficiencia económica y de pobreza intelectual y mental. Valga aquí, lo que hemos venido afirmando en los diversos materiales culturales y de información académica, social y reflexiva que hemos publicado: QUIEN QUIERE PUEDE…TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE ¡Ánimo! ¡Gozo! ¡Alegría!

Read Full Post »


Oración: “La revelación que ilumina”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del lunes 21 de julio de 1997.

Trasladada a la red el sábado 11 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

http://reformadoreformandome.files.wordpress.com/2008/02/biblia.jpg


ORACIÓN —

Enséñame, Señor, tus mandamientos

y los guardaré puntualmente.

Dame la luz necesaria

para guardar tu ley

y la observaré de corazón.

Guíame por el camino de tus normas,

pues en él está mi alegría.

Inclina mi corazón hacia tus enseñanzas

y no hacia intereses malsanos.

Desvía mi atención de lo que es vano

y hazme vivir en tus caminos.

Cumple a tu siervo la promesa

que conduce a tu respeto.

Aparta de mí el deshonor,

que me da miedo,

pues tus decisiones son clementes.

Observa mi amor a tus decretos

y haz que viva en tu perfección.

Tu palabra es el faro de mis pasos

y la luz de mi camino.

Hice el juramento y lo mantengo,

de atenerme a tus justas decisiones.

Estoy hondamente afligido.

Dame vida, Señor, conforme a tu promesa.

Acepta, Señor, el voto que te hago

y enséñame tus decisiones.

Mi vida está continuamente en peligro,

mas no me olvido de tu ley.

Los malvados me tientan,

pero yo no me desvío de tus normas.

Tus enseñanzas son mi definitiva heredad,

la alegría de mi corazón.

Mi corazón se inclina al cumplimiento de tu ley,

para siempre y hasta el fin.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —

¡QUÉ BELLO ES ATENERSE A LO QUE EL SEÑOR NOS ENSEÑA! Ajustar nuestra conducta a lo que el Señor nos señala y nos indica, porque con esta conducta agradamos al Señor. Porque también en tiempo de aflicción, en tiempo de tristeza y de adversidad, el Señor nos dará la protección, la fuerza necesaria, la solución a tus problemas. Por ello en este momento, en esta conversación amorosa que hemos tenido con el Señor, hemos puesto de relieve una súplica, para que Dios imprima en el Hombre la verdadera imagen de su ley y le salve por ella. Así, la Palabra del Señor nos lo indica en el salmo 119. La ley tiene muchos nombres: mandamientos, normas, enseñanzas, caminos, promesas, decisiones, decretos, y entre todos no alcanzan a decir exactamente lo que es. No es otra cosa que Dios mismo, en la medida en que el Hombre lo ve acercándose a él, lo ve pero como una palabra, que el Hombre debe hacer suya para que ella le haga a él. Para ello Dios enseña, guía, da luz. Inclina el corazón, desvía la atención a lo opuesto de Dios. El hombre quiere hacer suya la iniciativa de Dios, guardándolo. Por ello le tiene afecto a esa iniciativa de Dios y se inclina guiándose por ella, sin olvidarla nunca y viviendo con ella. Todo a veces es dar vueltas, no sólo de palabras sino con todo el ser. Por ello en torno a este concepto, o mas bien una realidad que es una iluminación del Señor, debemos hermanos, dejarnos guiar por esa luz y atenernos a las normas que el Señor nos da, para tener una vida tranquila, feliz, alegre, y enfrentar nuestros problemas con la paz del Señor. En ese dar vueltas anda el Hombre, buscando su configuración, creando su identidad. El Hombre necesita a Dios para reconocerse a sí mismo enteramente y para realizarse. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —

AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

Read Full Post »


La Nota Corta: “Perseguir la Verdad”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el jueves 9 de abril de 2009

Publicada en la Red el viernes 10 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/ff/La_Verdad%2C_el_Tiempo_y_la_Historia.jpg


LA EXISTENCIA DEL SER HUMANO gira fundamentalmente en torno a un conjunto de interrogantes que hacen de su vida una búsqueda incesante de respuesta a muchas preguntas. Una de ellas es la Verdad. Esa investigación, esa averiguación, esa pesquisa, no se limita única y exclusivamente a los aspectos cotidianos de la existencia, como por ejemplo: el lugar dónde estudiar, la profesión a desarrollar, la mujer que va a ser la esposa, las decisiones domésticas que hay que tomar, así como todas aquellas que exige el desarrollo de una vida normal. Buscar la verdad se transforma en el desideratum, la razón de ser, la búsqueda de nuestra esencia, la búsqueda de la plenitud, la búsqueda del principio y del fin; en definitiva, la búsqueda de Dios. El Señor representa la verdad, Él es la verdad, la llena toda, la desarrolla toda, Él es el comienzo y el final, en Él, todas las cosas fueron hechas y por Él vivimos y morimos y para Él somos todos y todas. Dios, que es la verdad, es lo concreto pero también lo abstracto, la vida pero también la muerte. No se puede vivir sin el Señor, por lo tanto el buscar la verdad se traduce en buscar a Dios. Desafortunadamente el Hombre a través de su historia ha equivocado el camino y por ello los resultados que arrojan los diferentes estadios sociales, políticos, económicos, religiosos, etcétera, por lo que ha discurrido la Humanidad desde su inicio, nos muestran lo funesto, lo trágico, lo equivocado que el Hombre ha vivido, persiguiendo quimeras y metas divorciadas de la Palabra de Dios. Mientras no se logre comprender que sin Dios no se puede hacer nada, el futuro de la sociedad seguirá siendo el mismo: las desviaciones, las inmoralidades, las traiciones, las injusticias, las guerras, la violencia, los engaños y todas aquellas actitudes y conductas contrarias a lo ético, lo moral y lo honesto. Mi oración se dirige al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, con la intercesión de nuestra virgen madre María, madre de Dios y madre nuestra, para que nos concedan la suficiente comprensión, entendimiento y sabiduría para saber elegir la verdad en todos los períodos y en todos los momentos de nuestra vida. ¡Ánimo! ¡Gozo! ¡Alegría!

(Esta reflexión ha sido tomada parcialmente del comentario al Vídeo Reflexivo “BUSCANDO LA VERDAD” de Mervy Enrique González Fuenmayor publicado el 04 de septiembre de 2008).

Read Full Post »

Older Posts »