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ARTICULO. “EFECTOS DE LAS NUEVAS NORMAS PARA COMBATIR LA PEDERASTIA”.

IMAGEN:DERECHO CANÓNICO …

“NUNCA TE ENFRENTES A TU BUENA FORTUNA…PODRÍA NO REGRESAR”.MEGF. (MARTES 27 DE JULIO DE 2010).

ARTICULO. “EFECTOS DE LAS NUEVAS NORMAS PARA COMBATIR LA PEDERASTIA”.
POR PROF.DR.MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR.
MARACAIBO-ESTADO ZULIA-REPÚBLICA BOLIVARIANA VENEZUELA-AMÉRICA DEL SUR.
RECOPILACIÓN Y PUBLICACIÓN EN LA RED: MARTES 27 DE JULIO DE 2010.

La pederastia según el Diccionario de la Real Academia Española,significa : pederastia. Del gr. παιδεραστία).1. f. Abuso sexual cometido con niños.Por otra parte la pedofilia, cuyo verdadera voz es paidofilia,traduce lo siguiente: paidofilia. (Del gr. παῖς, παιδός, niño, y -filia). 1. f. Atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes. De alli que el pederasta es el individuo que comete abuso sexual con los niños y el pedófilo es quien siente atracción porla pedofilia o paidofilia,en palabras ajustadas al referido diccionario: paidófilo, la. 1. adj. Perteneciente o relativo a la paidofilia.2. adj. Que siente esta atracción o que la lleva a la práctica. U. t. c. s.

Con el propósito de coadyuvar a la solución de la multiplicidad de situaciones en las cuales algunos sacerdotes católicos se han visto involucrados en la comisión de hechos violatorios no solamente a los fundamentos y principios de la doctrina cristiana, de la doctrina social de iglesia católica, sino a la trasgresión de normas jurídicas que consagran hechos punibles que requieren penas y sanciones privativa de libertad, en mi condición de laico comprometido, de católico practicante y el defensor de mi vocación desde católica cristiana, me permito con el respeto debido a su santidad el Papa Benedicto 16 y a todas las autoridades eclesiales, presentar de manera pública el editorial de fecha miércoles 21 de julio de 2010 de la Revista Ecclesia , sobre los efectos de las normas que la Santa Iglesia Católica ha producido en orden a sancionar estas conductas que hacen mucho daño a la humanidad y a los cimientos de nuestra cristiana. Solamente así es explicable y comprensible esta trascripción de los efectos esas normas, que repito, hemos reproducido sin añadir ni quitar nada, para que la colectividad en general conozca de la posición, opinión, y responsabilidad de quienes dirigen la Iglesia Católica, en cuanto a este espinoso asunto que conmueve no solamente la conciencia universal, sino la voz de los que no tienen voz, que conmueve el espíritu cristiano y la integridad física, mental, espiritual emocional, de las víctimas de semejantes abusos. Observemos entonces, el mencionado editorial y sea el lector, piensa que sus propias conclusiones.

“Tal y como adelantábamos la pasada semana, la Santa Sede ha publicado unas nuevas normas para combatir los delitos más graves en materia de fe y en lo relativo a los sacramentos de la Eucaristía, la Penitencia y el Orden Sacerdotal (ver página 18 de este número).

Se trata de un conjunto técnico bien articulado, transparente, preciso y obviamente riguroso y exigente. «La publicación de estas normas –ha señalado el portavoz Lombardi– supone una gran contribución a la claridad y a la certeza del derecho en un campo en el que la Iglesia está muy decidida a actuar con rigor y con transparencia para responder plenamente a las justas expectativas de tutela de la coherencia moral y de la santidad evangélica que los fieles y la opinión pública esperan de ella, y que el Santo Padre ha reafirmado constantemente».
En lo relativo a los delitos en materia de abuso de menores por parte de eclesiásticos, estas renovadas y actualizadas normas no son una vuelta de tuerca sin más ni un retornar de nuevo y gratuitamente a la incuestionable «tolerancia cero» con relación a la pederastia, sino el fruto de un doloroso proceso, de una increíble pero cierta crisis suscitada tras el conocimiento, sobre todo en el último semestre, de unas conductas que, aunque muy minoritarias, no podían dejarnos indiferentes e inanes. Suponen además un nuevo paso al frente, una nueva inflexión en el camino de la Iglesia y de todos sus miembros, que deberán traducirlas en praxis permanente y ser siempre conscientes de ellas.
Estas normas y lo que en ellas subyace –la debida santidad y dignidad de vida y de conducta de los ministros de la Iglesia– han de ser acompañadas del ya existente «compromiso educativo, de formación del clero y del personal que trabaja en las instituciones eclesiales sobre la Iglesia, de información y prevención, de diálogo y cuidado personal en relación con las victimas… Un campo inmenso sobre el cual la Iglesia se ha movilizado en tantos países, con el impulso del Papa. La nueva ley es importantísima, pero sabemos bien que nuestro compromiso por un testimonio más evangélico y puro debe ser de larga duración», como subrayó asimismo Lombardi, quien, por cierto, ha vuelto a prestar en esta ocasión un magnífico servicio.
Y es que, abundando más en las nuevas normas para combatir la pederastia, estas normas pretenden y persiguen, al menos, un triple efecto. El primero de ellos busca reparar la justicia violada por estas gravísimas y deleznables conductas. Es un efecto sanador y terapéutico encaminado asimismo a la satisfacción con respecto a las víctimas. En segundo lugar, las nuevas normas están cargadas de futuro y conllevan una inmensa y esperanzadora carga preventiva. Son un vibrante toque de alerta, una sonora llamada a la conciencia y a la responsabilidad de todos para tratar lo sagrado como lo sagrado es. Y los sacramentos y las personas, en especial los menores, son sagrados. Por último, las nuevas normas encierran asimismo un valor y un efecto ejemplarizante tanto para el interior mismo de la Iglesia como para la entera sociedad y para todas las personas de bien.
Precisamente a la luz de nuestra anterior afirmación resulta lamentable comprobar cómo destacados medios de comunicación, al menos en España, han frivolizado sobre algunos de sus contenidos, buscando incluso desviar la atención sobre lo principal e intentando ridiculizar a la Iglesia (ver página 8 de este número) por poner supuestamente al mismo nivel las penas canónicas a las acciones pedófilas y, por ejemplo, las sanciones relativas a la ordenación sacerdotal a mujeres.
Como ya dijimos cuando la publicación de su «Carta a los católicos de Irlanda» y como hemos venido repitiendo durante esos meses, solo por este servicio eclesial y social de limpieza, sanación, purificación, revitalización y esperanza el pontificado de Benedicto XVI habría entrado ya por la puerta grande en la historia. Ello significa no solo nuestra sincera y admirada gratitud hacia él, sino también nuestra plena adhesión a su actitud, coraje, ejemplo y enseñanzas al respecto. Mientras el Papa no lo diga, no basta ya sobre el tema ni podemos unidireccionalmente mirar hacia otro lado. Y es que bajo ningún concepto nunca ni un solo miembro de la Iglesia –menos aún un sacerdote o un consagrado– ha de volver a recorrer aquellas tenebrosas y siniestras sendas que jamás debían haber sido transitadas”. (Fuente: “EFECTOS DE LAS NUEVAS NORMAS PARA COMBATIR LA PEDERASTIA – EDITORIAL REVISTA ECCLESIA .MIERCOLES 21 DE JULIO DE 2010).

IMAGEN:DERECHO CANÓNICO …

“NUNCA TE ENFRENTES A TU BUENA FORTUNA…PODRÍA NO REGRESAR”.MEGF. (MARTES 27 DE JULIO DE 2010).

Para citar este artículo: si se tratase del caso ejemplificado

GONZÁLEZ FUENMAYOR,Mervy Enrique Ejercicio del Principio Inquisitivo: ¿Ofrenda a la Ética o a la Justicia?.Maracaibo, Venezuela La Universidad del Zulia. 28-Enero-2009.Disponible en:http://www.inemegf.blogspot.com)

©..DERECHOS RESERVADOS
FORMA Y REQUISITOS EN LA CITA DE ARTICULOS, NOTAS, REFLEXIONES AUTORÍA DE MEGF. REDACTADA EL 01 DICIEMBRE DE 2009.
1.-REQUISITOS DE LA CITA ELECTRÓNICA.
¿Como citar los artículos, reflexiones, notas cortas, oraciones y otros materiales, en su versión electrónica, autoría de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor? Para citar las reflexiones, artículos, notas cortas, oraciones y otras materiales contenidos en los Blogs de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor, sírvase colocar la siguiente nota: GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique .Título de la publicación. Blog de Dr. Mervy Enrique nombre a mejoran con nosotros González Fuenmayor, o los títulos de alguno de mis otros blogs Año. [En línea]. Puesto en línea el (fecha de publicación). URL: http://mervyster.blogspot.com/…./ Consultado el dia (fecha de consulta)
2.-REQUISITOS DE LA CITA A PARTIR DE LA VERSIÓN IMPRESA O DE AQUELLA QUE SIN HABER SIDO PUBLICA, FORMA PARTE DEL PATRIMONIO DE LAS INSTITUCIONES ACADÉMICAS, EDUCATIVAS, CULTURALES O DE LAS DIVERSAS BIBLIOTECAS.
¿ Como citar la versión impresa? Primero.- : datos del autor: GONZALEZ FUENMAYOR( los apellidos del autor todos en mayúsculas) y luego los nombres( solamente la primera letra en mayúscula ) Mervy Enrique. Segundo.- El titulo( entrecomillado y todo en mayúsculas ) del articulo, nota corta, reflexiones, oraciones etc. ejemplo “CUARTILLA A MARACAIBO” .Tercero.- El lugar de publicación o impresión( Ciudad y País ) ejemplo Maracaibo-Venezuela, o Bogotá-Colombia. Cuarto.-La editorial que lo imprimió o diseñó: ejemplo: Vadell Hermanos Editores (la primera letra en mayúscula).Si lo que se va a citar se encuentra presentado a alguna Institución biblioteca d académica, educativa, organizaciones publicas o privada, y/o permanece en alguna(s) biblieca(s), o acaso ese material a citar no se ha impreso o publicado, entonces se coloca el nombre de esa Institución u Organización, Biblioteca, etc. ejemplo. La Universidad del Zulia, La Organización de Naciones Unidas, Biblioteca Central del Estado Zulia, etc. Quinto.-Se coloca el año de presentación, impresión o publicación. Ejemplo: año 2008. Sexto.-El total de las paginas del artículo, notas, reflexiones etc. el numero de las paginas consultadas .Ejemplo: Articulo de 35 paginas. Consultadas: 28-32

Publicado por Mervy Enrique Gonzalez Fuenmayor en 2:36 PM

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Oración: “Al Sagrado Corazón de Jesús”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del viernes 06 de junio de 1997.

Trasladada a la red el domingo 26 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

http://byfiles.storage.live.com/y1pWVDSuju3v6UrqHExc9RotRLX1vnRfsTr5btXUDisQjaOYV6xqNu8Qd-V2R5XSE5KHdjikegcMXk


ORACIÓN —

Te saludamos, corazón admirable de Jesús,

te alabamos, te bendecimos, te glorificamos,

te damos gracias, te ofrecemos nuestro corazón,

te lo entregamos y consagramos, recíbelo y poséelo entero.

Purifícalo, ilumínalo y santifícalo

a fin de que vivas y reines en él, perpetuamente.

Señor nuestro, Jesucristo,

contemplando tu corazón abierto por la lanza,

deseamos completar en nuestra carne

lo que falta de tu pasión.

Danos la valentía de reparar

nuestras propias injusticias

y las de nuestros hermanos.

Queremos hoy reconocer las injusticias

que se cometen en nuestra comunidad

y luchar por la liberación

de todos los hijos de Dios,

en unión con nuestra señora del sagrado corazón,

te rogamos por nosotros pecadores,

para que sepamos salir de nuestros egoísmos

y buscar la felicidad de nuestros hermanos.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


CONTEMPLANDO EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, como lo contempló nuestra virgen madre en la cruz con el corazón traspasado por la lanza, se reflexiona en el dolor que sintió nuestro Señor y también su madre, la virgen María. Pero ese dolor se transforma en alegría y gozo cuando resuenan en nuestra memoria las palabras de Jesús: yo bajaré al sepulcro, resucitaré al tercer día y luego ascenderé al cielo, para sentarme a la diestra del padre, para garantizarles la vida eterna, porque nadie va al Padre sino es por mí. Porque Jesús nos dijo: yo soy el camino, soy la verdad y soy la vida. Gracias Jesús, gracias por ofrecernos ese, tu corazón, colmado de una infinita ternura y de una infinita capacidad de amor y de perdón. SEÑOR MÍO, JESUCRISTO, limpio de corazón y pureza para mi alma, una vez más te repito: quiero ser feliz, y tú me dirás: vive como un bienaventurado, pon en práctica el código de vida feliz que yo te he dado. En uno de sus momentos Jesús dice: “felices los que tienen el corazón puro, porque ellos verán a Dios. Felices los que tienen ojos limpios, sólo el que tenga ojos limpios podrá ver todo con mucha claridad”. El apóstol Pablo nos pidió que nos revistiéramos de Ti, evitando satisfacer los deseos la carne, de esa carne que atenta contra el espíritu. Si nos dejamos conducir por tu espíritu de amor no seremos arrastrados a los deseos de la carne. Todo esto me conmueve y atrae a mi inteligencia, aunque a veces mi voluntad se aleja débil e irresoluta. No me doy cuenta de que mi cuerpo está incorporado a Ti y es templo del Espíritu Santo, ¡oh! Sagrado Corazón de Jesús. Si tratamos con respeto a los templos de piedra, no profanándolos, con cuanta mayor razón tenemos que considerar como cosa sagrada a nuestro cuerpo, a nuestro corazón que nos dio nuestro Señor Jesucristo, piedra viva de la construcción, de su reino. ¡Oh! Sagrado Corazón de Jesús, sé que mis pecados de impureza atentan contra mi propio cuerpo y que no me pertenezco a mí mismo. Sé también que el pecado comienza en el interior de mi corazón, aunque no se haya traducido en obra externa. Pero sé también, que por ese sagrado corazón tuyo, señor Jesús, seré colmado también de perdón y de amor, de misericordia y de redención, porque tú lo prometiste y porque tú no incumples lo que prometes. Tú nos dijiste: el que mire una mujer ajena deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Reconozco entonces que tanto mi alma como mi cuerpo han sido comprados por el precio de tu sangre. ¿Que sería de tu corazón traspasado por aquella lanza, señor Jesús? Imagino en este momento el recorrido de tu preciosa sangre, pagando los pecados de toda la Humanidad, los pecados del pasado, los pecados del presente y aun aquellos que vendrán, gracias ¡oh! Sagrado Corazón de Jesús. Por ello, hermano y hermana que me lees, ¿Por qué no tener un corazón puro como el de Jesús? Vamos a enamorarnos profundamente de ese Sagrado Corazón de Jesús, practicando la templanza y la mortificación de nuestros sentidos, siendo prudentes y puros en nuestras palabras, no buscándonos a nosotros mismos sino al hermano, en apertura generosa. ¡Oh! Sagrado Corazón de Jesús, a ti pertenecemos. Señor, quiero ver a tu Padre a través de ti y llenarme de felicidad eterna y plena. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!


— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Oración: “Hoy regreso a ti, Señor”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del miércoles 16 de julio de 1997.

Trasladada a la red el  jueves 9 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

https://i0.wp.com/www.cosecha.cl/wp-content/guiame.jpg


ORACIÓN —

Aquí están las cuentas Señor,

dame cautela y lucidez

en la administración de mis talentos.

Que mis cuentas estén justas

el día del encuentro.

Hazme honrado en lo pequeño.

Hazme fiel en lo mínimo.

Dame la luz de la sinceridad.

Que el sol del nuevo día

me enseñe la verdad

de ser atento a los detalles

y agradecido en la fidelidad.

Hoy regreso a ti, Señor.

Hoy amanezco con la ilusión

de volver a tus brazos.

Me siento desolado y triste

con el alma vacía entre las manos.

Pero yo sé que Tú me esperas

y tienes en la mesa un mantel

blanco, limpio y caliente,

y vino ya servido en jarro,

porque para ti, Señor,

perdonar es una fiesta.

Gracias señor Jesús,

por este día afortunado.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


CUANDO SE PRESENTA LA OPORTUNIDAD DE CONVERSAR y platicar con el Señor, lo cual logramos frecuentemente a través de la oración, le glorificamos, le adoramos y le santificamos. Pero también en ese intercambio amoroso de palabras, de ideas, de gestos y palmaditas de bendición y de abrazo infinito y sublime, también es tiempo para comunicarle a nuestro Señor nuestras necesidades, pero también nuestras carencias en relación con las actitudes de nuestra vida. Y una de ellas está precisamente en presentarle al Señor nuestras cuentas, cuentas que en la vida deben estar equilibradas y ajustadas a una conducta honrada, honesta, con la administración justa de nuestros talentos, para que en lo pequeño seamos fieles y cuando nos toque administrar lo grande también, esa probidad, esa honradez, se manifieste. Por ello en este momento es propicio recordar que no debemos robar. El robar es una actitud no agradable al Señor, por ello hermano y hermana que me lees, debemos recordar que el Señor Dios es el dador de todo bien. Nos manda el Señor a no robar, nos manda a no cometer la grave injusticia de quitar al otro lo que le es propio, lo que ha ganado con su esfuerzo. Nos manda a no perjudicar al hermano en sus bienes y posiciones, pero también en sus posesiones. Sabemos por la enseñanza de su hijo que los ladrones no heredarán el Reino, pues el robo proviene de un corazón ladrón. También la misma enseñanza nos dice que aquel que roba deje de robar y se ponga a trabajar honestamente con sus manos para poder ayudar al que está necesitado. Se pide una conversión de ladrón a dador de bienes propios. Señor, Dios mío, Tú jamás me quitaste mis bienes, sino que me diste los tuyos. Cuando chico robaba pequeñeces, figuritas, algún papel o lápiz de mis compañeros de escuela, algún dinerito de la cartera de mamá, más adelante, ante el descuido de los empleados, sacaba pequeñeces de los supermercados y fruterías, era un ladrón en pequeño, sé que había allí pequeñez de materia, pero sin embargo mi conciencia me recriminaba diciéndome: “no es justo, jamás debo hacer al otro el mal que yo no quiero que el otro me haga”. Esto es ley de oro de la justicia más elemental. Por esa razón, hermano y hermana que me lees, vamos a pedirle al Señor que no permita que eludamos nuestros impuestos justos para no robar al Estado lo que necesita para las obras de beneficio común. Haz, Señor, que siempre pague el salario justo a mis empleados, para no robarles lo que le corresponde según justicia. Haz que pague mis deudas a tiempo, pues mi acreedor requiere lo que le pertenece. Haz que siempre intente restituir lo que haya robado, sabiendo que seré feliz si cumplo tus mandamientos y observo tus leyes. Dame esa felicidad, mi Señor. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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La Nota Corta: “Los pequeños lunares de nuestra sociedad”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el miércoles 5 de noviembre de 2008.

Publicada en la Red el martes 24 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

https://i0.wp.com/prevencion-de-salud.com/wp-content/lunares.jpg


LA HUMANIDAD EN SU CRECIMIENTO y desarrollo ha venido desplazándose en diferentes etapas y situaciones marcadas por signos, símbolos y la vigencia o predominancia de un conjunto de valores y patrones conductuales que permiten caracterizar cada una de esas épocas. En la actualidad: comienzo del tercer milenio y del siglo 21, una de las características que destacan al momento de evaluar y valorar la sociedad actual, es su materialismo, el consumismo, el libertinaje, el desenfreno, él irrespeto a la moralidad, a la ética y a todo lo que signifique el decoro, la moderación y el actuar conforme a reglas de un profundo contenido espiritual y de mucha carga moral. De allí que las conductas que hoy suelen llamar “irreverentes” son las que marcan el periodo presente, con sus desafueros y anomalías entre las cuales pueden mencionarse sólo a título de ejemplo: el matrimonio de personas del mismo sexo, la aceptación en casi todos los países del homosexualismo, el lesbianismo, la drogadicción, la multiplicación de las llamadas sectas satánicas, la transgresión de los preceptos y designios de nuestro Señor, el desalojo de la religión y la admisión por parte de los gobiernos de las distintas naciones , de la incredulidad y del ateísmo como regla. Ello explica por qué en nuestras escuelas se ha expulsado a Dios. En distintos vídeos sometidos a vuestra consideración se comentan algunas cosas vinculadas al trato, forma y manera que las personas deben asumir en orden a lograr una sociedad más justa, más humana, más pacífica, más solidaria, más espiritual. Entre otras cosas es necesario aceptar y respetar a nuestros semejantes, pero ello pasa por respetarnos a nosotros mismos; nadie da lo que no tiene. Aceptarse y respetarse es tener conciencia de que somos templos del Espíritu Santo, por lo que no debemos ensuciar, enlodar y mancillarlo, practicando conductas inmorales, indecentes e injustas. Aceptar al semejante no implica quedarse callados ante actitudes proclives al abuso, al terror, a las estafas, latrocinios, actos de corrupción, etc. Aceptar y respetar a tus semejantes es hacerles ver lo inconveniente y grave de algunos patrones de conducta, de la cultura de lo anti-espiritual, de los antivalores, atea y anti-vida.

(Tomado de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Comentario al Vídeo Reflexivo: “Acepta a tus semejantes”. SPE/SPI. 2008. Disponible en http://mervyster.blogspot.com).

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Vídeo Reflexivo: “Jesús arroja a los vendedores del Templo”.

Grabado el miércoles 4 de marzo de 2009.

Trasladado a la red el lunes 16 de marzo de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

A CONTINUACIÓN SE TRANSCRIBE para consideración vuestra, un fragmento aleccionador:

Evangelio según San Juan 2, 13-25

1.- INTRODUCCIÓN.

Los dos primeros domingos de Cuaresma, nos han revelado las tentaciones y la transfiguración del Señor, ahora, desde este domingo de Cuaresma y los siguientes, nos darán el sentido de la radicalidad de lo que conocemos por la fe como el Misterio Pascual, que es la síntesis de la vida de Cristo, quien pasando por el mundo y la humanidad que salva, nos conduce hacia el gozo de su resurrección, ya presente en nuestro camino terreno en un avance que se interioriza en nuestra fe de cristianos y nos impulsa por la esperanza y el amor para que por Él y con la acción del Espíritu Santo, logremos la comunión definitiva con el Padre eterno en la mansión celeste.

Hoy contemplamos a Cristo, como Templo vivo de Dios que nos convoca y reúne en su Iglesia por la ley, la cruz y la oración.

2.- CRISTO ES EL TEMPLO VIVO DE DIOS.

Partimos del pasaje bíblico del evangelio de San Juan, que nos narra la acción valiente y llena de autoridad de Jesús, cuando arroja a latigazos con furor santo a los hombres que profanaban el Templo de su Padre, con el comercio de animales para los sacrificios cultuales; los dineros de los cambistas que se ordenaban a pagar los impuestos del Templo y los vendedores de palomas que ofrendaban los pobres en el lugar santo del Señor: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”. El celo por la casa de su Padre fue captado por los discípulos suyos, según lo que ya se anunciaba en las Escrituras.

Ante este hecho intervinieron los judíos para preguntarle qué señal les daba para actuar así y Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Cuando los judíos le replicaron que el templo había sido construido durante cuarenta y seis años, creían que era absurdo y desproporcionado que Él lo reconstruyera en tres días, pero Jesús no hablaba sino de su propio cuerpo que resucitaría glorioso a los tres días después de su muerte. Los discípulos de Jesús, recordarían después estas palabras del Salvador a propósito de su muerte en la cruz y creyeron entonces en la Escritura santa y en las palabras que Jesús había dicho.

Cristo al asumir una naturaleza humana limpia de pecado, se constituyó como el Templo vivo de la Casa de Dios, sellado y consagrado con la inmolación de sí mismo y con la entrega hasta la muerte y muerte de Cruz para la gloria de Dios y salvación de los hombres. Él como templo resucitado reúne a los hijos de su Padre dispersos por el pecado y la rebeldía en contra de Dios.

3.- CRISTO CONVOCA Y REUNE EN SÍ MISMO A LOS HOMBRES POR MEDIO DE LA LEY, LA CRUZ Y LA ORACIÓN.

A).- La Ley: la antigua alianza de Dios con los hombres se cerró con las ofrendas presentadas en el templo de Jerusalén, que fueron figura de la realidad plena de la nueva alianza. Esas ofrendas obedecían al mandato de la ley mosaica, pero con Cristo en la plenitud de los tiempos dentro de la historia de la salvación esas ofrendas han quedado superadas por la nueva ley que Cristo instaura y lleva a plenitud al ofrecerse como víctima perfecta para la salvación y redención humanas.

B).- La Cruz: es el ara del sacrificio de Jesucristo, como nuevo y definitivo Sacerdote oferente. Su motor es el amor, porque ninguno ama tanto sino aquel que da la vida por los que ama. Cristo al ofrecerse y morir en la cruz expresó irrebatiblemente su amor divino humano por los hombres pecadores y por el rescate del universo entero. La Cruz es la suprema insignia del amor de Jesús por los hombres y por la creación elevadas a la unión íntima con Dios.

C).- La Oración: Cristo con lágrimas y clamor válidos oró por los hombres muertos por el pecado y la condenación eterna. Al ofrecerse a su Padre movido con gemidos inenarrables que el Espíritu Santo hizo brotar de su corazón doliente y oferente, pudo enseñarnos lo qué es la oración que desde el ara de la cruz dirigió a su Padre con las siete palabras que dan unidad total a toda su vida de oración. El Padrenuestro es la manifestación orante perfecta y definitiva que nos enseñó para alcanzar perdón y gracia de parte de su Padre y las bendiciones del Espíritu Santo, para ser santos y alcanzar la gloria eterna más allá de esta vida asumida para siempre en el misterio de la Resurrección final.

4.- CONCLUSIÓN.

Así, los cristianos somos en forma participada el templo vivo de Cristo. Por el bautismo y demás sacramentos, vivificados por la Palabra. Llamados a formar la comunión eclesial del amor y del servicio con la cruz de cada día, orando sin cesar para cumplir la voluntad de Dios, pero realizando la ley del amor que se refiere a Dios mismo y a los hermanos…¡Vivamos pues, con el cumplimiento de la nueva ley por la cruz redentora y por la oración incesante, que como incienso de suave y fragante aroma sube hasta la presencia del Altísimo en el Templo, lleno de luz y vida, de Cristo muerto y resucitado!…

+ Fernando Mario Chávez Ruvalcaba

Obispo Emérito de Zacatecas

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Oración: “Una contrición necesaria”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del martes 30 de septiembre de 1997.

Trasladada a la red el lunes 9 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

https://i2.wp.com/img161.imageshack.us/img161/2602/jesus20perdongs4.jpg


ORACIÓN —

Señor mío Jesucristo,

verdadero Dios

y verdadero hombre

realmente presente

en el sacramento del altar.

Te adoro desde el abismo

de mi mismísima miseria

y de mi nada,

te doy gracias

de lo íntimo de mi corazón,

por la institución

de este inefable misterio,

en el cual nos has mostrado

tu inmensa caridad.

Confuso vengo

y lleno de dolor por la ingratitud

con que hasta ahora he correspondido.

¡Oh! Jesús mío, a tu infinita piedad

vengo nuevamente.

Me has llamado muchas veces.

He escuchado las invitaciones de tu amor

y no sólo no he correspondido

a ellas como debía,

sino que te volvía la espalda

y te depreciaba.

Tú no te has cansado de esperar

y aquí estoy, salvador mío,

con el deseo de que tu presencia

y compasión triunfen al fin

de mi funesta rebeldía.

Por la constancia

amorosa e invencible con que sufres

en el Santísimo Sacramento

todos nuestros ultrajes,

por el sacrificio sangriento

de nuestra redención

en cuya memoria instituiste

la adorable eucaristía.

Perdóname, Señor,

mis muchos pecados.

Cura mi pobre alma, Señor,

y haz que fortalecida

con este divino manjar,

emprenda con valor y perseverancia

el camino de las virtudes cristianas,

hasta llegar a conseguir

la eterna salvación.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


CUANDO COLOCAMOS EN LAS MANOS DEL SEÑOR TODAS NUESTRAS PENURIAS, nuestras dificultades, nuestras rebeldías, nuestro poco apego por su Palabra, y reconocemos ante Él que hemos fallado, que no hemos cultivado las virtudes espirituales en nuestra vida, entonces el Señor siempre con sus brazos extendidos nos dará esa oportunidad. Oportunidad de redención, oportunidad de cambio y de transformación en nuestra vida. Es una oportunidad que siempre está allí. Jesús está con nosotros, siempre, hasta el final de los tiempos. Ya él lo dijo en su Palabra y Jesús no miente, no falla, está siempre allí, como luz encendida en medio de nuestras tinieblas, indicándonos que debemos amarlo, seguir sus caminos, cultivar la espiritualidad para llegar a entender con profundidad el mensaje esperanzador de su Palabra. Hermano y hermana, existen almas de difícil comprensión, pero Jesús es omnisciente, lo conoce todo. En esas almas, a veces hay un instinto, un deseo de subir, de ascender y de mejorar, y siguiendo ese impulso y ese instinto, llegan muchas veces a triunfar en la vida, pero desgraciadamente esas almas no pasan de un mejoramiento natural, se hacen buenos y lo son, pero desconocen el mundo de lo sobrenatural, no llegan nunca a ese plano superior porque lo ignoran o lo olvidan. Es necesario que tú comprendas toda su belleza. Tu vida no debe ser sólo un conjunto de virtudes naturales, debes elevarla al plano espiritual, al plano del conocimiento del Señor, de nuestra subordinación a sus designios y su Palabra. Allí debemos elevarnos, donde está su luz y el reino de lo divino. Es necesario, hermano y hermana, que tu alma se levante sobre la vida meramente humana y entre de lleno a ese mundo superior desde donde se contempla la vida de muy distinta manera. Ese mundo prometido por el Señor, ese mundo de amor, de paz, de misericordia, de justicia, de sosiego. La fe es el sol que ilumina ese mundo. La gracia es la vida con que se vive en Él. Y el amor es el fuego divino que impulsa al espíritu hacia las cumbres de la perfección que se levantan en sus horizontes. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —

AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Oración: “Jesús, alimento de mi alma”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del jueves 25 de septiembre de 1997.

Trasladada a la red el domingo 08 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

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ORACIÓN —

Tú te has dado a nosotros, Jesús nuestro,

en el Santísimo Sacramento,

no sólo como alimento

y sostén de nuestra vida sobrenatural

sino también como recompensa

de nuestros trabajos

y esfuerzos en tu santo servicio.

Recibe mis pobres acciones gratas,

que yo quisiera fuesen infinitas

por tu inefable bondad.

No quiero, señor Jesús,

otra recompensa,

sino a ti solamente.

Nada hay para mí,

en el cielo ni sobre la tierra,

fuera de ti que eres el Dios

de mi corazón y mi herencia para siempre.

Hazme gustar la suavidad

y la mucha dulzura que escondes aquí

en este mundo para los que te aman.

Del calvario de mis penas vendré al tabor,

al tabor de tus tabernáculos,

para encontrar en ellos fuerzas y alivio.

El peso de mis cruces se hará liviano

con los encantos de tu divina presencia.

Por el fuego que aquí enciende tu amor,

es como se puede decir

con aquella santa:

o padecer o morir,

o con aquella otra,

padecer y no morir.

Cuando yo aprenda

a no deleitarme sino en ti,

¡oh! salvador mío,

nada me será duro

en el servicio que te debo.

¿Qué importan, Señor,

todos los trabajos de este mundo,

si Tú estás a nuestro lado?

No te separes de mí, Señor,

y enséñame a buscarte aquí siempre,

para que te encuentre también

en las alturas de tu gloria.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —

ES VERDADERAMENTE INDESCRIPTIBLE e inexpresable con palabra alguna lo que se siente al estar delante del Señor y tener por su misericordia la oportunidad de platicar con Él, en un diálogo hermoso, en donde nos acercamos al Señor para alabarle, bendecirle, glorificarle, y para decirle: Señor Jesús, aquí estoy ante ti, postrado con un corazón humilde sencillo. Para decirte también Señor, que quiero que continúes en mi vida por siempre, guiándola, conduciéndola por los caminos de la luz, de la paz, santidad, de la gracia y del amor, de la justicia, de la solidaridad. Pero también, Señor, en este día hemos reflexionado sobre nuestra propia manera de ver las cosas y hemos concluido que esa manera particular de conducirnos en algunas oportunidades dejándonos guiar por nuestras propias convicciones humanas, no nos conducen a lo que te agrada. Y también hemos concluido que debemos vencer nuestras actitudes negativas, nuestros sentimientos como el odio, la envidia, la vanagloria o la omnipotencia humana. Por ello en este día debemos aprender, hermano y hermana que me lees, a vencernos para poder vencer, así como lo lees, si quieres vencer debes vencerte. Únicamente sobre los despojos de las propias pasiones se incorporará la contextura de un hombre nuevo. No existe mayor triunfo que el triunfo y la victoria sobre uno mismo. Cristo es la fortaleza. Él y solamente Él, nos auxiliará en esa tarea. Recordemos que hasta Cicerón, el orador pagano, proclamó la victoria de César, al perdonar a Marcelo, como superior a cuantas había conseguido contra los enemigos de la patria. Es relativamente fácil obtener éxitos que nos conquisten aplausos y nos llenen de gloria ante los hombres. Pero cuesta conseguir esos triunfos silenciosos sobre las pasiones propias y sobre los naturales defectos, y sin embargo es directa la proporción que existe entre el vencimiento de uno mismo y la elevación espiritual. Tanto más efectivo es el progreso y cuánto mayor es el empeño en vencerse y superarse. Son muchos, hermano y hermana, los que aman las alturas, pero muy pocos los que quieren subir por el camino lleno de la abnegación y de sacrificios que conducen a ellas. Quisiéramos tal vez ascensores eléctricos que en un día nos subieran a las cumbres, desconociendo que para escalar las alturas de la propia percepción no sirven esos inventos. Es indispensable que te convenzas de que solamente violentándote a ti mismo, renunciando a tus propios gustos e imponiéndote a tus propios caprichos e inclinaciones, llegarás a triunfar. Entonces ¿qué esperas? Vamos a vencer nuestras pasiones, nuestras tristezas, nuestras actitudes negativas, clamando al Dios para que se enseñoree en nuestra vida. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —

AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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