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Posts Tagged ‘voluntad’


La Nota Corta: “Prohibido decir: Hoy no puedo”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el martes 14 de abril 2009

Publicada en la Red el domingo 26 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

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¡CUÁNTO NOS CUESTA A NOSOTROS iniciar un proyecto, un plan, una misión, o desarrollar una idea! Ello sucede comúnmente porque primero vemos los obstáculos, las dificultades que rodean al proyecto, los medios necesarios para concretarlos e incluso el tiempo y las fuerzas que nosotros debemos invertir para lograrlos. Es decir, primero vemos el problema sin aspirar a encontrar la solución. Actuamos como el soldado que va a la guerra con la creencia de que la va a perder. Es obvio que aunque tuviese más fuerza que el enemigo y sus armas fuesen más potentes, aún así la perdería, pues su actitud de derrota lo ha condicionado, lo ha programado para perderla.

En la vida cotidiana nos paralizamos cada vez que tenemos que enfrentarnos a una situación difícil. Creemos que la mayor parte de las veces las situaciones difíciles, adversas o graves que tocan nuestra puerta, son mayores a nuestra disposición, medios y fuerzas de las que disponemos para vencerlas. Nos mostramos perdidosos, vencidos y derrotados antes de comenzar la batalla para solucionar nuestros problemas. En otras ocasiones nuestro principal enemigo no es el desgano o la mala actitud diferente a los problemas, sino ese terrible vicio de dejar para mañana lo que debemos hacer hoy. Es la comodidad hecha regla. Es pensar que el tiempo tiene que ajustarse a nosotros y no nosotros al tiempo. En otros aspectos nos vencen las voces agoreras de nuestro entorno, de esos “familiares”, de esos “amigos”, que continuamente nos dicen que no somos capaces de hacer tal o cual cosa y que deberíamos dedicarnos a tal o cual actividad. Nunca nos reconocerán que somos capaces de realizar cualquier cosa. Somos víctimas del “qué dirán” y de la opinión determinante de los “otros”, de manera que nuestro presente y nuestro futuro no son ni serán el resultado de una decisión libre y espontánea, sino más bien de la decisión de los “otros”. Triste realidad, pero así es. De esta manera podemos seguir enunciando las hipótesis en las cuales nos movemos y que dan como resultado la frase típica de “no puedo hacerlo”.

Presento a mis lectores un conjunto de normas y de reglas el libro: “SECRETOS PARA TRIUNFAR EN LA VIDA” (SALESMAN Eliecer. Bogotá. Colombia. Editorial Centro Don Bosco. 1991. Págs. 170-171):


“1.-Solamente la acción es la palanca que pone en movimiento la gran planta de energía que hay en mi personalidad. La acción es el combustible que lleva al éxito. Por eso: “Procederé ahora mismo”.


2.-El temor detiene el éxito. Al temor se le vence con la acción. Al tigre del terror lo hace huir el conejito de la acción. Empieza a obrar y el temor se va alejando.

3.- la luciérnaga sólo proyecta luz cuando va volando. Mi personalidad solamente podrá demostrar los valores que tiene si me dedico a obrar.


4.-No dejaré las tareas de hoy ni las postergaré para mañana. Es mejor fracasar actuando, que quedarse sin hacer nada y fracasar lo mismo.


5.-Procederé ahora mismo. Procederé ahora mismo. Procederé ahora mismo. Estas palabras repetidas se me tienen que convertir en una costumbre como la de respirar.


6.-Cuando el fracasado exclame: “dormiré una hora más”, yo me levantaré diciendo: “procederé ahora mismo”. Cuando el pusilánime esté pensando: “quizá no voy a tal cliente porque me va a recibir mal”, yo iré hacia dicho señor repitiéndome “procederé ahora mismo.


7.-Cuando el otro pase por frente a la puerta sin llamar porque teme que no lo atenderán, levantaré mi mano para tocar la puerta, y mientras tanto iré repitiendo: “procederé ahora mismo”.


8.-Cuando desanimado oiga una voz traicionera que me grita: “ya no luchemos mas, que todo es inútil”, levantaré mi paso de vencedor y diré entusiasmado “procederé ahora mismo” y transitaré por los caminos por donde un fracasado no se atreve a andar, y trabajaré cuando un fracasado se dedicaría a descansar, y hablaré mientras un fracasado se quedaría en silencio. Afirmaré: “todavía es posible”, cuando un pesimista exclame: “ya es demasiado tarde”.


9.-“Mañana” que sea la palabra de los haraganes. Mi palabra es “ahora”, por qué ese es mi tesoro. Cuando el león tiene hambre ataca Yo tengo hambre de éxitos y quiero obrar para conseguirlos, pero no desde mañana, sino desde “ahora mismo”.


10.-Mi momento oportuno es el “ahora.”. Si dejo para más tarde el empezar la obra, Dios puede vender a otros los éxitos que tenía para mí. El mundo es de Dios pero Él se lo alquila a los valientes.”

Ya lo debemos tener claro: nadie hará nuestro trabajo, nadie se esforzará como nosotros para hacer lo que se requiera para lograr el éxito, el triunfo y la victoria. ¡Animo! ¡Gozo! ¡Alegría!

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Vídeo Reflexivo: “Hacer la voluntad del que me envió”.

Grabado el miércoles 4 de marzo de 2009.

Trasladado a la red el jueves 26 de marzo de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

EN UNA OPORTUNIDAD JESÚS le dijo a sus discípulos que él tenía por alimento algo que ellos no conocían (Evangelio según San Juan 4,27-39).En efecto, se refería el Hijo de Dios al alimento consistente en hacer la voluntad del que lo envió. Es decir, quien haga la voluntad del Padre Dios, de su Palabra, tendrá el alimento que saciará definitivamente todo tipo de hambre, al igual que el agua viva que Él nos ofrece a través de su amado Hijo. En nuestra realidad, si nosotros escucháramos la voz de nuestro Señor, si al menos prestásemos atención a sus mandatos, muchas serían las carencias que serían satisfechas, y el hambre de amor, el hambre de paz, el hambre de justicia, el hambre de alegría, el hambre de felicidad, el hambre de sabiduría, el hambre de Dios, serían saciadas.

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Oración: “Jesús, alimento de mi alma”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del jueves 25 de septiembre de 1997.

Trasladada a la red el domingo 08 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

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ORACIÓN —

Tú te has dado a nosotros, Jesús nuestro,

en el Santísimo Sacramento,

no sólo como alimento

y sostén de nuestra vida sobrenatural

sino también como recompensa

de nuestros trabajos

y esfuerzos en tu santo servicio.

Recibe mis pobres acciones gratas,

que yo quisiera fuesen infinitas

por tu inefable bondad.

No quiero, señor Jesús,

otra recompensa,

sino a ti solamente.

Nada hay para mí,

en el cielo ni sobre la tierra,

fuera de ti que eres el Dios

de mi corazón y mi herencia para siempre.

Hazme gustar la suavidad

y la mucha dulzura que escondes aquí

en este mundo para los que te aman.

Del calvario de mis penas vendré al tabor,

al tabor de tus tabernáculos,

para encontrar en ellos fuerzas y alivio.

El peso de mis cruces se hará liviano

con los encantos de tu divina presencia.

Por el fuego que aquí enciende tu amor,

es como se puede decir

con aquella santa:

o padecer o morir,

o con aquella otra,

padecer y no morir.

Cuando yo aprenda

a no deleitarme sino en ti,

¡oh! salvador mío,

nada me será duro

en el servicio que te debo.

¿Qué importan, Señor,

todos los trabajos de este mundo,

si Tú estás a nuestro lado?

No te separes de mí, Señor,

y enséñame a buscarte aquí siempre,

para que te encuentre también

en las alturas de tu gloria.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —

ES VERDADERAMENTE INDESCRIPTIBLE e inexpresable con palabra alguna lo que se siente al estar delante del Señor y tener por su misericordia la oportunidad de platicar con Él, en un diálogo hermoso, en donde nos acercamos al Señor para alabarle, bendecirle, glorificarle, y para decirle: Señor Jesús, aquí estoy ante ti, postrado con un corazón humilde sencillo. Para decirte también Señor, que quiero que continúes en mi vida por siempre, guiándola, conduciéndola por los caminos de la luz, de la paz, santidad, de la gracia y del amor, de la justicia, de la solidaridad. Pero también, Señor, en este día hemos reflexionado sobre nuestra propia manera de ver las cosas y hemos concluido que esa manera particular de conducirnos en algunas oportunidades dejándonos guiar por nuestras propias convicciones humanas, no nos conducen a lo que te agrada. Y también hemos concluido que debemos vencer nuestras actitudes negativas, nuestros sentimientos como el odio, la envidia, la vanagloria o la omnipotencia humana. Por ello en este día debemos aprender, hermano y hermana que me lees, a vencernos para poder vencer, así como lo lees, si quieres vencer debes vencerte. Únicamente sobre los despojos de las propias pasiones se incorporará la contextura de un hombre nuevo. No existe mayor triunfo que el triunfo y la victoria sobre uno mismo. Cristo es la fortaleza. Él y solamente Él, nos auxiliará en esa tarea. Recordemos que hasta Cicerón, el orador pagano, proclamó la victoria de César, al perdonar a Marcelo, como superior a cuantas había conseguido contra los enemigos de la patria. Es relativamente fácil obtener éxitos que nos conquisten aplausos y nos llenen de gloria ante los hombres. Pero cuesta conseguir esos triunfos silenciosos sobre las pasiones propias y sobre los naturales defectos, y sin embargo es directa la proporción que existe entre el vencimiento de uno mismo y la elevación espiritual. Tanto más efectivo es el progreso y cuánto mayor es el empeño en vencerse y superarse. Son muchos, hermano y hermana, los que aman las alturas, pero muy pocos los que quieren subir por el camino lleno de la abnegación y de sacrificios que conducen a ellas. Quisiéramos tal vez ascensores eléctricos que en un día nos subieran a las cumbres, desconociendo que para escalar las alturas de la propia percepción no sirven esos inventos. Es indispensable que te convenzas de que solamente violentándote a ti mismo, renunciando a tus propios gustos e imponiéndote a tus propios caprichos e inclinaciones, llegarás a triunfar. Entonces ¿qué esperas? Vamos a vencer nuestras pasiones, nuestras tristezas, nuestras actitudes negativas, clamando al Dios para que se enseñoree en nuestra vida. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —

AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Artículo: Venezuela: El Bloque de los Ni-Ni o los No-Alineados… “¡Serán vomitados por la boca de Dios!”

Por Mervy Enrique González Fuenmayor

Redactado el domingo 19 de agosto de 2007 – 9:45pm

Publicado en la Red el martes 17 de febrero de 2009

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia. República de Venezuela. América del Sur.


soberania


“Conozco bien tus obras, que ni eres frío ni caliente: ¡ojalá fueras frío o caliente! Mas por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, estoy para vomitarte de mi boca.”

Apocalipsis 3:15-16

LA PESADILLA QUE INVADE A VENEZUELA no solamente en estos últimos diez años, sino desde el mismo momento en el cual se nos dio la oportunidad de elegir a nuestro gobernantes, es la llamada abstención: la negativa de los titulares del derecho a votar a trasladarse a los centros de votación para seleccionar las opciones que se ofrecen a en los diferentes comicios. Ellos —y me perdonan la crudeza— son como aquellos a los que se refiere en la Biblia en el libro del Apocalipsis como: “ni fríos ni calientes” en cuanto a sus obras. Por eso el Señor se dirige a ellos exhortándolos a que ojalá fueran fríos o calientes, pero por cuanto son tibios, el Señor está por vomitarlos de su boca.

Esta actitud, este modo de obrar, estas conductas cómodas, indolentes, poco solidarias, apáticas e insensibles, son reprochables y reprobadas por la Palabra del Señor y por tanto estos que actúan así ni merecen el infierno ni merecen el cielo. Pobres… su destino es indefinible, indescifrable, lo lamento por ellos. Mi país, Venezuela, no merece que este grupo de personajes tibios ni siquiera la habiten, no se involucran en nada, son de los que practican la filosofía del yoísmo: “PRIMERO YO, SEGUNDO YO Y TERCERO YO”. Son individuos a quienes no les interesa a la suerte de los demás ni de su país. Para ellos lo más importante son sus propios intereses personales: su salud, la de su familia, su dinero, su casa, su trabajo, sus comodidades, sus triunfos, etc. No les interesa la pobreza del demás, no les interesa la filosofía o el signo democrático de las personas que dirigen en el país. Mi hermoso país, Venezuela, pudiera estar gobernado por dictadores, por autócratas, por comunistas, gobernantes a los cuales no la interesa ni la libertad de desarrollo del país ni el bienestar de los desprotegidos, pero para esos Ni-Ni, para esos No-Alineados, mientras no se metan con ellos, mientras no toquen sus intereses, todo irá bien, son egoístas, son mezquinos, son ruines, no practican la caridad ni la justicia, ni mucho menos la piedad. Por ello la severidad con la cual el Señor los trata. No merecen ni siquiera ser mencionados en los labios del Señor, ¡cuanto menos el ingreso a su Reino! Serán, como dice la propia Palabra, vomitados por los labios del Señor. ¡Que dolorosa, triste y grave sentencia! A ustedes Ni-Ni, No-Alineados, que el peso de la Historia, de la Palabra de Dios, los juzgue. Como católico cristiano comprometido no soy quien para juzgar, pero en relación con la corrección y disciplina, a ello me obliga la Palabra del Señor ¡y ay de mí si conociendo la Palabra de Dios no la predicare! Los peligros de una reelección indefinida han sido develados por la Historia, con ejemplo en los regímenes de Adolf Hitler Kim-Il Sung, Benito Mussolini, Robert Mugabe, Augusto Pinochet, Rafael Leonidas Trujillo, Alberto Fujimori, y en Venezuela especialmente los de la Hegemonía Monagas, el de Juan Vicente Gómez y más recientemente el de Marcos Pérez Jiménez. Estos fueron autócratas, dictadores, tiranos, usurpadores, totalitarios que defraudaron los dineros públicos y violaron los Derechos Humanos. Lo que ocurrirá de aquí adelante en el país, en la República de Venezuela, tendrá dos grandes responsables: aquellos que optarán por la opción del SÍ, para permitir que alguien se acostumbre a mandar y el pueblo a obedecer, de lo que se origina la tiranía y la usurpación, según las propias palabras de nuestro Libertador Simón Bolívar en su discurso de Angostura; y el otro responsable, los eternos responsables por su indolencia y falta de responsabilidad, los Ni-Ni o No-Alineados, dada su falta de interés por el futuro de la sociedad, de la Humanidad y de nuestra patria .

A propósito del título de este artículo y del exordio expresado, me permito citar algunas reflexiones de mi autoría que las he apropiado para desarrollar el contenido de tema de los Ni-Ni y No-Alineados:


“El título de la presente reflexión conlleva a un grueso sector de la población a asumir una actitud que es exageradamente común en los momentos actuales en nuestra sociedad. Es tan recurrente esta fórmula de vida, que algunos han llegado hasta afirmar que si “no te metes con nadie”, y dejas que cada cual actúe como mejor le parezca, siempre y cuando este tipo de conducta no te cause ningún perjuicio, entonces eso no es tu problema, si no se vincula con los tuyos (familia y entorno) y mucho menos se relaciona con tu modo de vida, decisiones y forma de conducirse de los miembros de tu núcleo familiar y de su parentela, todo estará bien. Esta particular manera o fórmula de vivir nuestra vida, es a los ojos de la presente sociedad y del mundo “una conducta, una actitud muy buena de quien la practica como un esquema de vida”. Por ello ser bueno para muchos es asumir con naturalidad incluso conductas rayanas en lo inmoral, tales como el latrocinio, las desviaciones sexuales, la conductas agresivas, la intolerancia, el peculado o hurto de los dineros públicos, y otras muy usuales, aquellas conductas, actitudes, situaciones, valores, etc., que aunque sean censurables, no nos afectan a nosotros mismos, a nuestro núcleo familiar o a nuestro entorno. En una palabra, es el ejercicio de la indolencia, de la ausencia de solidaridad, de la negación de los valores más supremos de la convivencia humana, como lo son la justicia, la verdad, la solidaridad, el amor al prójimo, la autenticidad, la integridad; y también la negación de la esencia misma del ser humano, el cual creado a imagen y semejanza de Dios, participa de sus características y sobre todo en lo referente al amor, la misericordia, la piedad, la caridad, la verdad y un sentimiento de coexistencia con sus congéneres que lo llevan a realizar e incluso actividades que ponen en riesgo su propia vida para salvar la de otra persona. Ciertamente la palabra de Dios nos enseña que es indescriptible, indefinible e imposible de expresar con palabras, la gracia y misericordia que obtiene de Dios, aquel “que da la vida por un amigo”. Y aquí la Palabra de Dios lo que realmente nos traduce es que cualquiera que da la vida por el prójimo adquiere gracia y bendición ante nuestro Creador.

Causa tristeza y mucho dolor emocional, la prevalente actitud actual que se materializa por la circunstancia de que a la mayor parte de los seres humanos les importan un bledo los sufrimientos, necesidades, obstáculos, problemas y dificultades por las cuales atraviesa su prójimo o su semejante. ¿Cuántos de nosotros hemos presenciado algún accidente de tránsito u otro tipo de situaciones en las cuales han resultado lesionadas algunas personas y sin embargo actuamos como alguno de los personajes indolentes que intervienen en la parábola del Buen Samaritano al seguir de largo, no deteniéndonos para ayudar al necesitado, herido, enfermo o lesionado?. En esta parábola en la cual solamente uno de los viajantes —precisamente el oriundo de Samaria— se detuvo para ayudar a la persona que había sido víctima de unos asaltantes y que después de golpearlo lo dejaron a su suerte, el hombre piadoso no solamente se detuvo y le prestó ayuda al, sino que además pagó por adelantado los días que el lesionado podría ocupar en una pensión con ocasión de su convalecencia o restablecimiento. Así ocurre generalmente en nuestra vida cotidiana. Pensamos primeramente en nosotros, en segundo término: en nosotros, en tercer término: en nosotros, y si hubiese una cuarta hipótesis, también pensaríamos en nosotros. Tratamos de evadir nuestra responsabilidad con argumentaciones baladíes, triviales e insustanciales, para no cumplir con nuestra obligación de seres humanos, de cristianos, de ciudadanos en procura de ayudar al necesitado y ser solidario con quien se encuentre un momento de tribulación, tragedia o dificultad. Yo me pregunto: cuando nosotros estamos en problemas, ¿no nos gustaría acaso que alguien nos ayudara? Ahora, si nosotros no hemos sido solidarios, tolerantes, piadosos, caritativos o simple y llanamente humanos, ¿porque entonces debemos esperar que se nos ayude? Estas interrogantes, más que ellas, sus respuestas, son dramáticas y realmente deberían tocar nuestra fibra más íntima. Ellas nos desplazan por las vías de la reflexión y del papel o función que nosotros cumplimos, estamos cumpliendo o deberíamos cumplir en el ciclo vital que nos ha tocado.

Precisamente estas reflexiones que me permito hacer en este domingo 19 de agosto de 2007, cuando son las nueve y cuarenta y cinco minutos de la noche aproximadamente, devienen de una de las lecturas que se proclamaron en la eucaristía de hoy, específicamente en la segunda lectura referida a la Carta del Apóstol San Pablo a los Hebreos, Capítulo 12, versos 1 al 4.

En el contenido de ese extracto de la Carta a los Hebreos, emerge con gran fuerza una extraordinaria enseñanza, la cual en mi humilde opinión se localiza en el siguiente texto: “mediten, pues, en el ejemplo de aquel que quiso sufrir tanta oposición de parte de los pecadores, y no se cansen ni pierdan el ánimo, porque todavía no han llegado a derramar su sangre en la lucha contra el pecado”. Y en otra parte de ese mismo extracto leemos lo siguiente: “Él, en vista del gozo que se le proponía, aceptó la cruz, sin temer su ignominia, y por eso está sentado a la derecha del trono de Dios”. Y continúa la escritura enseñándonos: “…rodeados, como estamos, por la multitud de antepasados nuestros, que dieron prueba de su fe, dejemos todo lo que nos estorba; librémonos del pecado que nos ata, para correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fija la mirada en Jesús, autor y consumador de nuestra fe… “

Las citas bíblicas son contundentes para rechazar esa fórmula que la mayor parte de nosotros ha aceptado como buena y como efectiva para llevar una vida tranquila y alejada de los problemas. La enseñanza del Texto Sagrado radica en la obligación primaria que tenemos todos los seres humanos de luchar por el establecimiento de la verdad en cualquier situación en la cual nosotros nos veamos involucrados, bien como parte de la misma, como testigos de derecho o como meros espectadores. Nos enseña la Palabra de Dios que no es correcto, adecuado y mucho menos cristiano “hacernos de la vista gorda” (los latinoamericanos usamos esta expresión, cuando no queremos involucrarnos en los problemas de otros o simplemente fingir que no hemos visto nada de lo que ha acontecido en nuestras propias narices), o ser indolentes, ajenos al mal de nuestro prójimo o mostrarnos como ignorantes de una situación injusta cuyo clamor llega al cielo. De allí que se impone más temprano que tarde un cambio en nuestra actitud y forma de vivir nuestra vida, porque de lo contrario nuestra ancianidad, si es que llegamos a ella, va ser tortuosa y cargada de recuerdos que dirán y gritarán cosas, hechos y situaciones en las cuales no supimos comportarnos como verdaderos humanos, cristianos y guardando siquiera una pizca de solidaridad, caridad, amor al prójimo y lo que es más importante: el amor a Dios. Quien practica el bien, práctica también el Evangelio y en consecuencia la Palabra de Dios, y por ello ganará su aceptación, su misericordia, su amor y lo más valioso: la Vida Eterna.

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