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Oración: “Dame vida con tu Espíritu”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del jueves 31 de julio de 1997.

Trasladada a la red el lunes 05 de febrero de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).


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ORACIÓN —

Tú eres mi pan vivo y verdadero.

Quiero con esta luz del día confesarme contigo.

No busco pan, te busco a Ti.

Sin Ti mi corazón marchita.

Sin Ti mis pasos pierden rumbo

y quedan sin frescura mis sentidos.

Dame de comer la carne sacramentada de tu cuerpo.

Tú nos dijiste, “yo soy el pan de la Vida”.

¡Oh Señor, qué fuerza tiene el pan partido por tu mano!

Se desmigaja caliente, sale fuego

y quema el corazón de quien lo come.

Dame, Señor Jesús, tu pan

y lléname del fuego de tu amor.

Dame vida con tu Espíritu.

Tú Espíritu, Señor, es la Vida.

Su aliento reverbera en la aurora

y ordena la armonía de la tierra,

sembrando claridad en cada cosa.

Haz que tu Espíritu, Señor,

cambie mi carne toda

y la vuelva calor de vida,

Pascua tuya y gloriosa.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


ES SENCILLAMENTE HERMOSO ESTAR EN LA PRESENCIA DEL SEÑOR. Es inefable el momento en el cual nos colocamos en su Santa presencia y recibimos ese abrazo amoroso de nuestro Señor Jesucristo en este momento. Le hemos pedido que nos derrame y nos guíe su Espíritu, reconociendo su presencia en el pan como Dios sacramentado. Pero también en este momento debemos pedirle al Señor que nos dé la fuerza suficiente, el discernimiento, la sabiduría, la paz, para que al recibir la enseñanza de la Palabra la comuniquemos a los demás. Cristo, Palabra eterna del Padre, muchas veces le cantamos a nuestro Padre diciendo, tu Palabra, Señor, es la verdad y la luz de mis ojos. Es cierto, la Palabra de Dios es verdad para mi vida y es luz para mi caminar, de modo que no tropiece. Todo lo encuentro en su Palabra, pues ella es Palabra de Vida que me enseña a vivir. Soy feliz porque he recibido el Don de la Palabra, la Palabra regalada. He recibido la revelación de un Dios que no es mudo y que abrió mis oídos para que lo escuchara. Soy feliz porque he recibido el Don de la Palabra y porque no cerré ni mi inteligencia, ni mi corazón a ese don. Pero tú bien lo sabes, Cristo mío, Palabra del Padre, que tu no fuiste Palabra encerrada sino Palabra hablada, Tú eres palabra pronunciada no sólo en el seno de la Divinidad donde resuena desde siempre, sino también Palabra pronunciada en nuestra historia a mis hermanos, a mi tierra, en mi idioma. Tú eres Palabra encarnada para que la comprendiera y la aceptara desde mi carne. Pero tú no te diste sólo para que yo te tuviera, sino que eres el bien común, el bien de todos y para todos, Palabra que suena en medio de la humanidad, Palabra obsequiada al mundo, para que el mundo viva según los signos de esa Palabra: viva y vivificante. Por lo tanto no seré feliz, si sólo te oigo a Ti, si te retengo en mi interior, sino que seré feliz si todos te escuchan. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Oración: “Te recibiré para que me recibas”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del jueves 11 de septiembre de 1997.

Trasladada a la red el lunes 19 de enero de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).


Te recibiré para que me recibas

ORACIÓN —

¡Quién me diera! ¡Oh! señor Jesús,

que te encontrara solo y te abriera todo mi corazón

y me deleitara en ti como lo desea mi alma

y ya ninguna criatura me moviera o atrajera,

sino que Tú solo me hablaras y yo a ti,

como suele hablar el que ama a su amada.

Y como se regocijan entre sí dos amigos.

Pido y deseo, Señor Jesús, estar unido contigo,

que mi corazón se aparte de todas las cosas creadas

y que por la Sagrada Comunión aprenda

a gustar de las cosas celestiales y eternas

Señor y Dios mío, ¿cuando estaré enteramente

absorto en ti y totalmente olvidado de mí?

Tú en mí y yo en ti.

Y así seamos como lo deseaste

y pediste a tu eterno Padre: una sola cosa.

Verdaderamente Tú eres el Dios escondido

y no celebras consejo con los impíos,

sino que tu conversación es

con las almas humildes y sencillas.

¡Oh! ¡cuán suave es!, ¡oh! Señor, tu Espíritu,

pues para mostrar tu dulzura para con tus hijos

te dignas alimentarlos

con pan suavísimo descendido del cielo.

Recíbeme, Dios mío y haz que yo viva eternamente

para cantar las maravillas de tu amor.

Amén y amén.


— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


Jesús en el Santísimo Sacramento, en la Comunión, es nuestro conservador. Por ello en este momento, hermano y hermana que me lees, es importante que reflexionemos acerca de lo benéfico que es acercarnos al sacramento de la Comunión, a través de la Confesión, para poder recibir el Pan de Vida, el alimento tangible de nuestra vitalidad eterna, prometida por el Señor. Hermano y hermana que me lees, si no te has reconciliado con Dios, éste es el momento oportuno. En este tiempo piensa y medita, si te has apartado de tu iglesia, si hace ya tiempo has dejado de vincularte con el Señor, ¡es el momento! Es el momento de iniciar el cambio y transformación de nuestra vida, de aceptar a Jesucristo, nuestro Salvador en el sacramento de la Comunión. ¡Vuelve hermano, Jesús te espera! La vida es un camino de tristeza y de lágrimas. Hay relámpagos de felicidad, horas rápidas de dicha y de paz, pero cuán pronto pasan. Lo que permanece es el dolor, la mano de hierro que desbarata nuestras ilusiones y sirve de loza al sepulcro de nuestras esperanzas. Tal es la herencia del pecado, pero cuando Jesucristo aceptó por nosotros y junto con nosotros, todas nuestras tristezas y dolores, se hizo por esto mismo nuestro celestial y divino consolador. Si quieres saber tú, hermano y hermana, cómo consuela Jesús íntima y dulcemente el alma, entonces, debes comulgar con piedad en los días de tus lágrimas y de tus desgracias. Verás como Él te ayuda a llevar tu cruz. Él, que llevó la suya, solo y sin consuelo por nosotros. El peso de la vida no se puede llevar sino con los auxilios y consuelo de Dios y la fuente de ellos está aquí, en el Santísimo Sacramento; en el tabernáculo y en la comunión Jesús es nuestro consolador. Ten presente, hermano y hermana, sin embargo, que los consuelos de Jesús no son para las almas que buscan los consuelos del mundo y que las maravillas de Santísimo Sacramento se descubren al espíritu en proporción que éste se desprenda de las vanidades y miserias de la tierra. Proponte, hermano y hermana, a partir de hoy, a no dar importancia a los consuelos humanos y contar siempre con los consuelos de Jesucristo en la sagrada eucaristía. Consuelos que nunca te faltarán. Vamos a acercarnos al Señor, es momento, es propicia la oportunidad. ¡Hoy es tu día! Acerquémonos al Señor ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!


— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Vídeo Reflexivo: “Actuar bien nos ayuda”.

Grabado el jueves 11 de diciembre de 2008.

Trasladado a la red el miércoles 14 de enero de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

En el Evangelio según San Mateo, Capítulo 6 Versículo 3, la Palabra de Dios nos dice “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” (cita libre). Con esto se nos está enseñando que el ejercicio de la caridad y de la generosidad debe realizarse en un marco inspirado en el mayor de los secretos y guardando que no sea conocido por el resto de nuestros congéneres. Y es que así debe ser. Cuando Dios te prodiga un milagro, no coloca en las páginas sociales del diario principal de tu país el acto milagroso prodigado; por el contrario se sabe que se ha recibido un milagro o la aprobación de Dios sólo por parte de aquel que lo recibe, ya que el amor y la gratitud motivan al ser humano a ser expresivos en cuanto a este tipo de acciones. Pero nosotros no somos Dios, somos seres humanos cargados de grandes debilidades y dentro de estas no escapa la de alardear sobre nuestra capacidad de hacer el bien y hacerlo efectivamente, ganando con ello el aplauso y reconocimiento de nuestros compañeros de ruta. No debe ser así. El acto de bondad se practica con un profundo amor primeramente a Dios y en segundo término a quien va destinado, y se ejercita no precisamente para ganar indulgencia o recompensa, sino como testimonio de amor, de generosidad y de haber asumido en plenitud la condición de testigo auténtico de Jesucristo. Estas reflexiones contenidas en el vídeo que se comparte, espero sean recibidas con la mente y el corazón abierto y bien dispuesto para reformarnos interiormente y caminar por la senda que Jesús nos dejó. ¡ÁNIMO! ¡GOZO! ¡ALEGRÍA!

(Tomado de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Comentario al Vídeo Reflexivo “Ejercer la Bondad para ser Reconocido”. SPE / SPI 2008. Disponible en http://www.justicerman.blogspot.com).

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