Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Hombre’


ARTÍCULO.”LA INTENCIONADA CONFUSIÓN DE LOS LETRADOS E INTELECTUALES QUE DEFIENDEN LA HOMOSEXUALIDAD Y EL MATRIMONIO GAY”.

IMAGEN:UN MATRIMONIO QUE NO LO ES…

“UN PEZ NO VUELA PORQUE DIOS NO LE DIÓ ALAS,LA MUJER NO CONVIVE CON OTRA PORQUE SEXUALMENTE SON IGUALES,POR LA OBRA DE DIOS”.MEGF. (DOMINGO 29 AGOSTO DE 2010).

ARTÍCULO.”LA INTENCIONADA CONFUSIÓN DE LOS LETRADOS E INTELECTUALES QUE DEFIENDEN LA HOMOSEXUALIDAD Y EL MATRIMONIO GAY”.

POR PROF.DR.MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR.
MARACAIBO-ESTADO ZULIA-REPÚBLICA BOLIVARIANA DE- VENEZUELA.AMÉRICA DEL SUR..
REDACTADA Y PUBLICADA EN LA RED: DOMINGO 29 DE AGOSTO DE 2010.

No es nuevo el hecho que un sector de la sociedad humana pretenda realizar un conjunto de cambios que obedecen a intereses meramente grupales, organizacionales y de sectas, cuyos propósitos, aunque no lo expresen de manera abierta, son la destrucción de la sociedad con todos sus valores, principios y postulados en los cuales descansa su tema de vida. Hoy la humanidad ve con sorpresa y con honda preocupación, el avance casi indetenible, de una visión social reñida no solamente con los más trascendentales principios de la sociedad y de la especie humana, esa visión desnaturaliza la esencia del hombre, la sustancia del ser humano; es el homosexualismo y su consecuente decreto a muerte de todas las instituciones, como lo es el matrimonio homosexual o gay, como estos sujetos enfermos en su espiritualidad, mente y emoción, lo califican o lo denominan.

Se ha calificado al autor de este artículo como homofóbico,misógino, discriminatorio y trasgresor de los derechos humanos y de la igualdad. Estas suelen ser las expresiones y epítetos que acostumbran utilizar los que piensan que no existen diferencias y que las distinciones son causa de violaciones a todo tipo de derechos. Olvidan que el diferenciar y distinguir, permite a aclarar y singularizar cosas, personas y situaciones. Ignoran a propósito que al reducir la posibilidad y la capacidad del diferenciar, aumenta en proporción directa, la confusión, el desorden y la anarquía. Desde que comenzó el inefable y perjudicial movimiento del género, el autor ha venido criticando el mismo, en virtud de que su raíz, naturaleza y principal propósito, como lo ha venido a demostrar y tiempo transcurrido desde su aparición en el escenario social y político; ha sido la de legitimar, legalizar y darle carácter válido a las uniones entre personas del mismo sexo. Nótese que en todos los países en los cuales este movimiento ha logrado instalarse, ha sido el producto de movimientos sociales desarrollados por mujeres que utilizando la bandera de la igualdad de derechos, realmente en su mayor parte, fueron féminas cuya vida de relación sentimental, fue accidentada, culminando por lo regular en separaciones y divorcios crueles, que afectaron no solamente su sensibilidad humana, sino también su capacidad razonadora y sus actitudes y conductas en relación al aspecto sexual. Pregonaban que todos los hombres eran castigadores, abusadores, inhumanos, irrespetuosos e incumplidores de todos sus deberes. Se deja claro que existe de legitimidad y necesidad de que la mujer no sea discriminada por su sexo ni por ninguna otra condición y que debe disfrutar de todos los derechos que el hombre ejercita, pues entre ellos como seres humanos frente a la ley no existen sino las diferencias propias de la naturaleza física de ambos. Y es aquí precisamente donde adquiere gran importancia la diferenciación, que no discriminación, entre hombres y mujeres. Los hombres no están dotados por la naturaleza para que los preñen, y luego parir los hijos. De la misma forma que la contextura física de la mujer, le impide en algunos casos la realización de actividades que son propias de los hombres, en virtud de este factor. Los instintos maternales están ausentes en el hombre y ello no implica discriminación, cuando se afirma que la mujer tiene papel fundamental en la maternidad, como actividad fundamental para la preservación de la especie y al hombre, como ha sido históricamente desde su creación por parte de Dios, dotado de una naturaleza propia para el trabajo; sin que ello implique, en la mujer , que no pueda también laborar

Los artilugios, artificios y subterfugios de los intelectuales y eruditos, enfermos psíquica y espiritualmente, defensores de la homosexualidad y del matrimonio gay, llegan al punto de considerar que cuando la palabra de Dios y específicamente la que pronunció Jesucristo como el nuevo mandamiento qué trajo a esta humanidad, el mandamiento del amor, que se traduce en: “amaos los unos a los otros”, se refiere a que el amor es de una sola clase y que no admite diferenciación, por ello argumentan que cuando los hombres comparten entre si su vida sexual , es porque de alguna forma están cumpliendo ese mandamiento del amor, es decir que consideran válido, ilegítimo y moralmente aceptable, entre personas del mismo sexo, hombres que aman a otros hombres y viven con ellos como si se tratara de una pareja de hombre y mujer, por otra parte la situación de mujeres que viven una relación amorosa entre ellas, estaría no al margen de la palabra de Dios, sino cumpliéndola , pues Jesucristo no hizo diferencia en cuanto al tipo de amor, que se debía practicar entre los unos y los otros.. Esa blasfemia permitiría, si llevásemos al extremo tan infeliz argumento, el de aceptar que el hijo tenga relaciones sexuales con su padre, puesto que entre ellos se amarían los unos a los otros. Igual ocurriría con las hijas y sus respectivas madres. Del mismo modo entre hermanos y hermanas. De manera que la extinción de la raza humana tal como la conocemos hoy, segura ocurrirá.

No hay razones biológicas, naturales, jurídicas, sociales, ni mucho menos morales, teológicas o religiosas, que apoyen la admisión y aceptación de las uniones homosexuales. Por el contrario sobran los argumentos para afirmar, que aquellas son la negación del orden natural y la manifestación de la decadencia moral de la actual sociedad, amén de la ofensa a los preceptos de nuestro Dios Padre Creador, cuya palabra es categórica al señalar que única y exclusivamente, las relaciones sexuales solo y solamente solo, son legitimas entre hombre y mujer, y son las que reciben la bendición de Dios. Cualquier otra es una aberración.

También se escudan en el falaz argumento, de que quien no esté de acuerdo con las uniones homosexuales, se han atribuido el papel de Dios, pues se atreven a juzgar a los demás. En este aspecto cabría decir , que criticar conductas y comportamientos abiertamente contrarios al orden natural, a la moral y a las buenas costumbres, no es juzgar. Tampoco corregir al prójimo es juzgarlo. Sino se pudiera criticar ni corregir lo que no está bien, de seguro no habríamos salido del paleolítico.

En los párrafos que siguen el lector tendrá la oportunidad de manejar otras argumentaciones que refuerzan la necesidad de luchar en contra de este tipo de uniones que amenazan la perpetuación de la especie y la aniquilación de la sociedad y sus instituciones.

“Discriminar es distinguir. Y confundir es lo contrario de distinguir

Por ende, no discriminar -como machaconamente se nos insiste- equivale a confundir. La bandera de la no discriminación es la bandera de la confusión.Guste o no, es así. Sólo en una segunda acepción -tal como registra la Real Academia Española- discriminar significa “Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.”. Y esto sería discriminar injustamente; lo que especifica a la discriminación como reprobable es su injusticia. Hoy padecemos la deliberada hipertrofia de la segunda acepción de esta palabra, que ha desplazado su sentido propio y exacto.

El lenguaje es discriminatorio. Veamos por qué

En su formidable libro La rebelión de la Nada, Enrique Díaz Araujo desenmascara entre otros a Paulo Freire. Este ideólogo de la educación y agitador social proponía entre otras maravillas disminuir la cantidad de palabras generadoras: 15 en lugar de 80.“¿Se dan cuenta? Siempre se había pensado que la cultura consistía en aprender más cosas. Freire ha descubierto que su esencia está en aprender menos cosas. Ha invertido el signo de todas las civilizaciones que el mundo ha conocido.

La revolución copernicana producida por Freire y llamada ´Revolución Cultural´ supone una simplificación magnífica: antes había que aprender no menos de 80 palabras generadoras; ahora con 15 basta. ¿Basta para qué? ¡Ah, ese es otro asunto! Basta para ser un cuasi-semi-analfabeto” (1).

Si en la palabra yace la cosa, disminuir la cantidad de palabras es… ¿Hacer decrecer las cosas? ¿Destruirlas? ¿Modificarlas en su esencia? Imposible.

Pero disminuir la cantidad de palabras equivale a impedir que la inteligencia vea, comprenda, entienda, aprenda, capte lo que las cosas son.

Cada palabra porta una llama. Cada una de ellas irradia una lux propia en nuestra natural oscuridad

Decir una palabra puede compararse con encender un fuego, lo cual ocurre primero en la mente y casi inmediatamente en nuestros labios; al ser pronunciada la palabra, comienzan a “aparecer” las cosas “que estaban ahí”, junto a nosotros, pero a oscuras: se las puede designar, señalar, nombrar. El nombre es arquetipo de la cosa, enseñó Platón. Cada palabra, distinta de otra, denota por lo mismo una cosa distinta de otra. La riqueza del lenguaje sigue a la riqueza del ser.

El lenguaje porta, lleva, carga, conduce el ser

Si lo anterior es cierto, no hay diferencia entre eliminar del uso común una palabra y apagar una luz, tal como lo difundió Paulo Freire. Por cada palabra arrancada de nuestra lengua, una luz menos. Y por cada luz apagada, algo real que desaparece de nuestra consideración. “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente”, afirmó Wittgenstein.

Cuidadosamente omitidos, existen términos que están cayendo en un intencional desuso. Esto ha quedado patente en la actual polémica en nuestro país respecto del “matrimonio” entre personas del mismo sexo. Pensemos por ejemplo en aquellas palabras que involucran de suyo una reprobación moral de la homosexualidad: «antinaturaleza», «contranaturaleza», «perversión», «desorden», etc. Incluso muchos que reprobaron y reprueban esta ley omitían la pronunciación de estos vocablos.

¿Resultado?: el olvido de la realidad o -por lo menos- la fragilidad de su arraigo en nuestras mentes. Las cosas siguen ahí, es cierto, pero nosotros no logramos ya pronunciarlas. Este flagelo se hace patente en la incapacidad para designar las cosas según sus diferencias, por un lado, y en la conocida impotencia de muchos para reprobar lo malo y ponderar lo bueno sólida y firmemente, debido a una carencia de la adjetivación.

Estamos siendo testigos de este empobrecimiento deliberado de nuestras inteligencias. Nuestro estómago se nutre bien, pero nuestra inteligencia está siendo subalimentada. Ya no abrevamos en lo esencial de las cosas -en aquello que las configura como sustancia- sino en sus accidentes. Más que pensamiento débil, actualmente padecemos el castigo del pensamiento anoréxico.

Ahora, pongámonos en los zapatos del ideólogo

Si yo quiero que la gente pierda la capacidad de distinguir lo normal de lo anormal, lo verdadero de lo falso, la naturaleza de la contranaturaleza, lo bueno de lo malo, la virtud del vicio; si yo quiero aniquilar estas diferencias -siéndome imposible hacerlo en la realidad misma-, lo más que puedo hacer es borrarlas de las mentes, a través de la constante omisión de las palabras que verdaderamente significan y nos llevan a las cosas.

Para ello, debo refundar el idioma. Reelaborarlo, según la idea de hombre que quiero construir.

Debo enterrar aquellas palabras cuya sola mención supone de suyo lo Absoluto. Sepultar los vocablos bien y mal, virtud y vicio, gracia y pecado, verdadero y falso, justo e injusto, etc. Todos ellos comportan un Principio que me niego a admitir: si juzgo algo y afirmo “esto es bueno” o “esto es verdadero”, ingreso inevitablemente en el terreno metafísico. Lo mismo se diga de la justicia y la virtud: la sola pronunciación de estas palabras me coloca en la incómoda atmósfera de las verdades perennes.

A lo sumo podré tolerar que se las mencionen siempre y cuando el tono, la atmósfera y las circunstancias que las rodean sean lo suficientemente frívolas como para que nadie sospeche que me he tomado el atrevimiento de hacer un juicio de carácter absoluto.

Por eso, debo criminalizar la Verdad. Que Ella sea demonizada, que su sola mención mueva a la indignación, a la crispación, al escándalo. Que pronunciarla sea un delito.

Enterradas estas palabras, debo conseguir que únicamente subsistan otras, las imprecisas. Aquellas que no suponen una inteligencia en contacto directo con la realidad -una inteligencia metafísica, con vocación para el ser, con apetito del ente, con deseo de admiración-, sino una inteligencia que puede rodear cómodamente las cosas sin penetrarlas jamás, que habite en sus accidentes sin tocar sus esencias. De ahí que todo deba ser juzgado en estos términos: conveniente/ inconveniente; popular/impopular; moderno/antiguo; moderado/intransigente; mayoritario/ minoritario; tolerante/fanático; constitucional/anticonstitucional.
¿Dónde está la trampa? En que todos estos adjetivos pueden convenir indistintamente tanto a la verdad como al error.

Pero como ideólogo no puedo decir frontalmente que busco estos objetivos

¿Qué debo hacer? Acusar a quienes defienden el Orden Natural de mantener este discurso de forma interesada. No atacar sus argumentos, sino su persona. A través de una constante repetición, mi objetivo es lograr que la gente se olvide de la realidad que está en juego detrás de las palabras.

Debo convencer a mi auditorio de que conozco las intenciones ocultas de mis adversarios, de que sé perfectamente que aunque verbalmente aduzcan motivaciones altruistas, en el fondo, por más que ellos lo nieguen, desean mantener el control, el poder, la dominación.

Debo lograr enlodar a priori su autoridad moral, para que la gente ni bien escuche su argumentación piense: “ellos dicen estas cosas como pretexto y justificación de alguna superioridad económica o bienestar material”.

En una palabra, ejercitando el discurso marxista, debo acusar a mis enemigos de intentar imponer una superestructura de dominación -en este caso, el Orden Natural- a través del lenguaje: “la palabra sigue siendo privilegio de los mismos grupos de poder”, dijo en La Nación Adriana Amado, el 28 de julio (2).

En efecto, ¿por qué creerles a los defensores “del orden natural”, si en el fondo -como afirma el cassette pro homosexualista- son unos mentirosos que buscan mantener sus cómodos privilegios económicos, sus autoritarias estructuras de poder? Y si ellos negaran tales motivaciones, ¿puede esperarse que los mentirosos digan la verdad?

“Si un hombre dice (por ejemplo) que los hombres conspiran contra él, no se le puede discutir más que diciendo que todos los hombres niegan ser conspiradores; que es exactamente lo que harían los conspiradores” (3).

He aquí la fabulosa petición de principio, punto de encuentro de víctimas y victimarios. Chesterton la calificaba de locura. Y por eso no proponía “discutirla” como una herejía, sino “quebrarla” como un encantamiento: “Curar a un hombre no es discutir con un filósofo, es arrojar un demonio”.

El activismo pro homosexual pretende embarrar la causa de la Verdad. Permanentemente lucubra hipótesis respecto a las intenciones personales de sus adversarios. Sus cuadros son especialistas en convertir en odiosas todas las cosas buenas: las enlodan mirándolas según su propia mediocridad.

La pequeñez más lacerante que padece esta ideología es no alcanzar a aceptar la posibilidad del desinterés, del altruismo y heroísmo, imitando la posición sartreana que no veía en el amor sino un disfraz del masoquismo o bien del sadomasoquismo.

Si Sartre sospecha del amor y busca mancharlo, los ideólogos actuales -con la misma pervertida mentalidad- convierten en odioso el Orden Natural, rociándolo con sus envenenadas palabras, a fin de impedir que los bienintencionados descubran la realidad de las cosas.

En algo tienen razón estos sofistas: el lenguaje discrimina. El lenguaje -el verdadero, el que ellos pretenden empobrecer y derrumbar- efectivamente discrimina. Distingue. Diferencia. Demarca. Separa. Divide. Y si su objetivo es confundir, un lenguaje que discrimina no les conviene.

Una manzana no es una pera. Matar en defensa propia no es asesinar. Cobrar un impuesto justo no es un robo. Y un matrimonio no es entre personas del mismo sexo.

Pero, ¿cómo desarticular la acusación según la cual nosotros consideramos a la homosexualidad como enfermedad, como antinaturaleza, movidos exclusivamente por turbulentos intereses económicos? ¿Cómo probar que no estamos interesados en mantener ninguna estructura de poder al defender la Verdad?

Se prueba observando una realidad

Hoy el poder lo tienen ellos. Por eso tuvieron el poder como para pedir en octubre del 2009 el relevo del Presidente de la Asamblea General de la ONU, Alí Abdussalam Treki, que se manifestó contrario a la promoción de su ideología (4); por eso tienen el poder para remover un video de “Youtube” donde podía verse cómo un sacerdote de 84 años era detenido por la policía mientras portaba una cruz, al mismo tiempo que los activistas “pro gay” incurrían en los comportamientos propios de los endemoniados, insultando y befando al Santo Padre y a la Iglesia, sin recibir la más mínima sanción (5); por eso cuentan con el apoyo incondicional del gigante informático IBM; por eso presionaron -y lo obtuvieron- a la Real Academia Española para cambiar los significados de su diccionario, puesto que los consideraban “anacrónicos y discriminatorios” (6).

Pues bien, así trabaja el activismo pro homosexualista: para derribar una supuesta superestructura de dominación, erige la propia.

Vivir en el seno de la contradicción no es sino tomar a la hipocresía como método. El colmo de ésta es acusar al adversario de lo que en los hechos uno mismo realiza.

En el principio era el Logos (Jn. 1,1)

La ideología pro homosexualista odia el Logos y lo combate. Como no puede vencerlo en sí mismo, lo vulnera en su imagen: el intelecto humano.

La guerra al logos participado es la continuación de la guerra al Logos Imparticipado. Nos están colonizando con palabras. Y no nos damos cuenta. Por eso el 22 de julio de 2010, al publicar en el Boletín Oficial la modificación del Código Civil a efectos de legalizar el “matrimonio” homosexual, Cristina Fernández de Kirchner afirmó: “no hemos promulgado una ley, hemos promulgado una construcción social”.

Pero los sofistas modernos tienen un punto débil. Terrible y mortal para ellos, si nos damos cuenta: su supremo interés por eliminar estas palabras nos indica cuál es el principal elemento a defender. Lo que más desean, eso es lo que nosotros debemos primero custodiar. Lo que ellos desean prohibir es exactamente lo que tenemos que hacer.

Donde está la solución, está el peligro

Ordinariamente vemos únicamente el peligro, la persecución, el odio furibundo de estos embaucadores; sin advertir que la virulencia con que ellos nos replican no es sino el disfraz de su propio temor a ser desenmascarados. Este peligro que nos acecha al mencionar las palabras que precisamente ellos desean omitir, no es sino el enrejado que recubre y protege la solución. Su debilidad.

Y si nosotros nos hacemos de la solución, ellos están perdidos.

¿Y cuál es?

La solución es la palabra. La verdadera

Pronunciemos la palabra que juzga metafísicamente, con criterios absolutos: la palabra que no se apoya en construcciones históricas convencionales, ni en modas pasajeras. La palabra que refleja el ser, no su interpretación; la palabra que permanece, no la que evoluciona; la palabra que define, no la que halaga o confunde.

Dejemos de naufragar en los accidentes -objeto de la Sofística- y afirmemos lo esencial, la definición de las cosas, el numen, el arquetipo.

La solución última es la palabra en tanto vehículo de realidades metafísicas, por encima del cambio, independiente de los horizontes culturales, de los puntos de vista. Y esta palabra no puede ser sino el reflejo de la Palabra, Dios mismo. Por eso Ernest Hello ha dicho magníficamente:

“Afirmar es el acto inicial de la palabra. Todo verbo contiene el verbo ser. Toda palabra tiene a Dios por sostén. El que es, es el fundamento del discurso” (7).

La cruz permanece mientras el mundo cambia

En el crucifijo yace -aunque el laicismo en Europa pretenda retirarlo- el Crucificado, Logos Eterno y Verbo Increado del Padre: Nuestro Señor Jesucristo. Testigo Supremo de lo que no cambia en un mundo que cambia constantemente. (Tomado deEl lenguaje es discriminatorio: ¿y qué?. La cruz permanece mientras el mundo cambia .Autor: Juan Carlos Monedero | Fuente: Catholic.net ).juancarlosm_82@hotmail.com

(1)Enrique Díaz Araujo. La Rebelión de la Nada o los ideólogos de la subversión cultural, Cruz y Fierro, Buenos Aires, 1984, págs. 202-203.

(2)http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1288952

(3)Chesterton. Ortodoxia, Excelsa, Buenos Aires, 1943, págs. 26-27.

(4)http://www.datum.org.ar/?p=2751

(5)http://www.datum.org.ar/?p=2006#more-2006

(6) http://www.publico.es/espana/277304/rae/gays/diccionario

(7)Ernest Hello. Palabras de Dios. Reflexiones sobre algunos textos sagrados, Difusión, Buenos Aires, pág. 92.

IMAGEN:UN MATRIMONIO QUE NO LO ES…

“UN PEZ NO VUELA PORQUE DIOS NO LE DIÓ ALAS,LA MUJER NO CONVIVE CON OTRA PORQUE SEXUALMENTE SON IGUALES,POR LA OBRA DE DIOS”.MEGF. (DOMINGO 29 AGOSTO DE 2010).

Para citar este artículo: si se tratase del caso ejemplificado

GONZÁLEZ FUENMAYOR,Mervy Enrique Ejercicio del Principio Inquisitivo: ¿Ofrenda a la Ética o a la Justicia?.Maracaibo, Venezuela La Universidad del Zulia. 28-Enero-2009.Disponible en:http://www.inemegf.blogspot.com)

©..DERECHOS RESERVADOS
FORMA Y REQUISITOS EN LA CITA DE ARTICULOS, NOTAS, REFLEXIONES AUTORÍA DE MEGF. REDACTADA EL 01 DICIEMBRE DE 2009.
1.-REQUISITOS DE LA CITA ELECTRÓNICA.
¿Como citar los artículos, reflexiones, notas cortas, oraciones y otros materiales, en su versión electrónica, autoría de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor? Para citar las reflexiones, artículos, notas cortas, oraciones y otras materiales contenidos en los Blogs de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor, sírvase colocar la siguiente nota: GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique .Título de la publicación. Blog de Dr. Mervy Enrique nombre a mejoran con nosotros González Fuenmayor, o los títulos de alguno de mis otros blogs Año. [En línea]. Puesto en línea el (fecha de publicación). URL: http://mervyster.blogspot.com/…./ Consultado el dia (fecha de consulta)
2.-REQUISITOS DE LA CITA A PARTIR DE LA VERSIÓN IMPRESA O DE AQUELLA QUE SIN HABER SIDO PUBLICA, FORMA PARTE DEL PATRIMONIO DE LAS INSTITUCIONES ACADÉMICAS, EDUCATIVAS, CULTURALES O DE LAS DIVERSAS BIBLIOTECAS.
¿ Como citar la versión impresa? Primero.- : datos del autor: GONZALEZ FUENMAYOR( los apellidos del autor todos en mayúsculas) y luego los nombres( solamente la primera letra en mayúscula ) Mervy Enrique. Segundo.- El titulo( entrecomillado y todo en mayúsculas ) del articulo, nota corta, reflexiones, oraciones etc. ejemplo “CUARTILLA A MARACAIBO” .Tercero.- El lugar de publicación o impresión( Ciudad y País ) ejemplo Maracaibo-Venezuela, o Bogotá-Colombia. Cuarto.-La editorial que lo imprimió o diseñó: ejemplo: Vadell Hermanos Editores (la primera letra en mayúscula).Si lo que se va a citar se encuentra presentado a alguna Institución biblioteca d académica, educativa, organizaciones publicas o privada, y/o permanece en alguna(s) biblioteca(s), o acaso ese material a citar no se ha impreso o publicado, entonces se coloca el nombre de esa Institución u Organización, Biblioteca, etc. ejemplo. La Universidad del Zulia, La Organización de Naciones Unidas, Biblioteca Central del Estado Zulia, etc. Quinto.-Se coloca el año de presentación, impresión o publicación. Ejemplo: año 2008. Sexto.-El total de las paginas del artículo, notas, reflexiones etc. el numero de las paginas consultadas .Ejemplo: Articulo de 35 paginas. Consultadas: 28-32.

Publicado por Mervy Enrique Gonzalez Fuenmayor en 7:04 PM

Read Full Post »


ARTICULO. ”NO MENOSPRECIES TU OFICIO, TU NO ERES MENOS QUE EL SABIO, Y DIOS LOS AMA A AMBOS”.

IMAGEN:TODOS LOS OFICIOS SON HONORABLES E IMPORTANTES…

“CUALQUIER TAREA,PROFESIÓN U OFICIO QUE EL HOMBRE REALICE CON HONESTIDAD Y DILIGENCIA, LO HACE IMPORTANTE”.MEGF.(LUNES 26 DE ABRIL DE 2010).

ARTICULO. ”NO MENOSPRECIES TU OFICIO, TU NO ERES MENOS QUE EL SABIO, Y DIOS LOS AMA A AMBOS”.
POR PROF. DR. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR.
MARACAIBO .ESTADO ZULIA.REPÚBLICA DE VENEZUELA.AMÉRICA DEL SUR.
REDACTADO Y PUBLICADO EN LA RED: LUNES 26 DE ABRIL DE 2010.

La mayor parte de nosotros no le atribuimos la importancia que merece y tienen aquellos oficios que en apariencia parecieren intrascendentes, bajos o de nula necesidad y/o notoriedad. Lastimosamente se ignora u olvida que todos y cada uno de los seres vivos son importantes, necesarios y de una utilidad imprescindible para la sociedad, para la humanidad. Dios Creador de todo, lo visible y lo invisible, de la vida, de la plenitud y de la nada, en su infinita sabiduría, estableció un equilibrio perfecto. Todos cumplimos una función muy importante en el mantenimiento, desarrollo y crecimiento de toda la creación, de toda la humanidad, del mundo entero, del universo, del cosmos. Si a manera de ejercicio nos planteamos la posibilidad de suprimir la existencia de uno de los componentes de esa creación, inmediatamente advertiremos las consecuencias que genera tal supresión.

Basta suprimir el oxigeno para que todos muramos, si le restamos importancia a los al ganado vacuno, ¿como lograríamos alimentar a gran parte de la humanidad?. Lo mismo ocurriría con todo género de cosas animadas o no, seres vivos, plantas, animales, seres humanos etc.

En el caso de las profesiones, sucede lo mismo. Tanto hace falta para el progreso de la vida en el planeta, en el mundo, en la sociedad, el intelectual, el académico, el profesional universitario, el erudito, el sabio, el humanista, el científico, tanto como el plomero, el electricista, el alfarero, el artesano, el albañil, el ama de casa, el portero, el obrero que labora en la recolección de los desechos, el vendedor, el mecánico, el pintor o cualquiera que realice algún oficio por muy sencillo ,inadvertido o poca importancia que sugiera. Todos somos importantes, todos somos necesarios, todos nos necesitamos, porque lo que no tenemos le ha sido concedido a otros, para poder complementarnos, e impedir que la soberbia y la prepotencia rijan en el mundo y en la creación de Dios. Ello explica la razón por la que el Espíritu Santo no le concedió todos los dones a una misma persona.

Traigo para mis lectores un extracto de la palabra de Dios, que con claridad nos enseña lo que anteriormente se señaló:

“24 La sabiduría del escriba exige tiempo y dedicación, y el que no está absorbido por otras tareas, se hará sabio.

25 ¿Cómo se hará sabio el que maneja el arado y se enorgullece de empuñar la picana, el que guía los bueyes, trabaja con ellos, y no sabe hablar más que de novillos?

26 Él pone todo su empeño en abrir los surcos y se desvela por dar forraje a las terneras.

27 Lo mismo pasa con el artesano y el constructor, que trabajan día y noche;
con los que graban las efigies de los sellos y modifican pacientemente los diseños: ellos se dedican a reproducir el modelo y trabajan hasta tarde para acabar la obra.

28 Lo mismo pasa con el herrero, sentado junto al yunque, con la atención fija en el hierro que forja:
el vaho del fuego derrite su carne y él se debate con el calor de la fragua; el ruido del martillo ensordece sus oídos y sus ojos están fijos en el modelo del objeto;
pone todo su empeño en acabar sus obras y se desvela por dejarlas bien terminadas.

29 Lo mismo pasa con el alfarero, sentado junto a su obra, mientras hace girar el torno con sus pies: está concentrado exclusivamente en su tarea y apremiado por completar la cantidad;
30 con su brazo modela la arcilla y con los pies vence su resistencia;
pone todo su empeño en acabar el barnizado y se desvela por limpiar el horno.

31 Todos ellos confían en sus manos, y cada uno se muestra sabio en su oficio.

32 Sin ellos no se levantaría ninguna ciudad, nadie la habitaría ni circularía por ella.

33 Pero no se los buscará para el consejo del pueblo ni tendrán preeminencia en la asamblea; no se sentarán en el tribunal del juez ni estarán versados en los decretos de la Alianza.

34 No harán brillar la instrucción ni el derecho, ni se los encontrará entre los autores de proverbios. Sin embargo, ellos afianzan la creación eterna y el objeto de su plegaria son los trabajos de su oficio”. (Fragmentos del Libro del Eclesiástico, Capítulo 38).

IMAGEN:TODOS LOS OFICIOS SON HONORABLES E IMPORTANTES…

“CUALQUIER TAREA,PROFESIÓN U OFICIO QUE EL HOMBRE REALICE CON HONESTIDAD Y DILIGENCIA, LO HACE IMPORTANTE”.MEGF.(LUNES 26 DE ABRIL DE 2010).

Para citar este artículo: si se tratase del caso ejemplificado
GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique .El Ejercicio del Principio Inquisitivo: ¿Ofrenda a la Ética o a la Justicia?. Maracaibo, Venezuela La Universidad del Zulia. 28-Enero-2009. Disponible en: http://www.inemegf.blogspot.com)
©..DERECHOS RESERVADOS
FORMA Y REQUISITOS EN LA CITA DE ARTICULOS, NOTAS, REFLEXIONES AUTORÍA DE MEGF. REDACTADA EL 01 DICIEMBRE DE 2009.
1.-REQUISITOS DE LA CITA ELECTRÓNICA.
¿Como citar los artículos, reflexiones, notas cortas, oraciones y otros materiales, en su versión electrónica, autoría de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor? Para citar las reflexiones, artículos, notas cortas, oraciones y otras materiales contenidos en los Blogs de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor, sírvase colocar la siguiente nota: GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique .Título de la publicación. Blog de Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor, o los títulos de alguno de mis otros blogs Año. [En línea]. Puesto en línea el (fecha de publicación). URL: http://mervyster.blogspot.com/…./ Consultado el dia (fecha de consulta)
2.-REQUISITOS DE LA CITA A PARTIR DE LA VERSIÓN IMPRESA O DE AQUELLA QUE SIN HABER SIDO PUBLICA, FORMA PARTE DEL PATRIMONIO DE LAS INSTITUCIONES ACADÉMICAS, EDUCATIVAS, CULTURALES O DE LAS DIVERSAS BIBLIOTECAS.
¿Como citar la versión impresa? Primero.-: datos del autor: GONZALEZ FUENMAYOR(los apellidos del autor todos en mayúsculas) y luego los nombres (solamente la primera letra en mayúscula) Mervy Enrique. Segundo.- El titulo (entrecomillado y todo en mayúsculas) del artículo, nota corta, reflexiones, oraciones etc. ejemplo “CUARTILLA A MARACAIBO” .Tercero.- El lugar de publicación o impresión (Ciudad y País) ejemplo Maracaibo-Venezuela, o Bogotá-Colombia. Cuarto.-La editorial que lo imprimió o diseñó: ejemplo: Vadell Hermanos Editores (la primera letra en mayúscula).Si lo que se va a citar se encuentra presentado a alguna Institución biblioteca d académica, educativa, organizaciones publicas o privada, y/o permanece en alguna(s) biblieca(s), o acaso ese material a citar no se ha impreso o publicado, entonces se coloca el nombre de esa Institución u Organización, Biblioteca, etc. ejemplo. La Universidad del Zulia, La Organización de Naciones Unidas, Biblioteca Central del Estado Zulia, etc. Quinto.-Se coloca el año de presentación, impresión o publicación. Ejemplo: año 2008. Sexto.-El total de las páginas del artículo, notas, reflexiones etc. el número de las paginas consultadas .Ejemplo: Articulo de 35 paginas. Consultadas: 28-32.

Read Full Post »


La Nota Corta: “Perseguir la Verdad”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el jueves 9 de abril de 2009

Publicada en la Red el viernes 10 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/ff/La_Verdad%2C_el_Tiempo_y_la_Historia.jpg


LA EXISTENCIA DEL SER HUMANO gira fundamentalmente en torno a un conjunto de interrogantes que hacen de su vida una búsqueda incesante de respuesta a muchas preguntas. Una de ellas es la Verdad. Esa investigación, esa averiguación, esa pesquisa, no se limita única y exclusivamente a los aspectos cotidianos de la existencia, como por ejemplo: el lugar dónde estudiar, la profesión a desarrollar, la mujer que va a ser la esposa, las decisiones domésticas que hay que tomar, así como todas aquellas que exige el desarrollo de una vida normal. Buscar la verdad se transforma en el desideratum, la razón de ser, la búsqueda de nuestra esencia, la búsqueda de la plenitud, la búsqueda del principio y del fin; en definitiva, la búsqueda de Dios. El Señor representa la verdad, Él es la verdad, la llena toda, la desarrolla toda, Él es el comienzo y el final, en Él, todas las cosas fueron hechas y por Él vivimos y morimos y para Él somos todos y todas. Dios, que es la verdad, es lo concreto pero también lo abstracto, la vida pero también la muerte. No se puede vivir sin el Señor, por lo tanto el buscar la verdad se traduce en buscar a Dios. Desafortunadamente el Hombre a través de su historia ha equivocado el camino y por ello los resultados que arrojan los diferentes estadios sociales, políticos, económicos, religiosos, etcétera, por lo que ha discurrido la Humanidad desde su inicio, nos muestran lo funesto, lo trágico, lo equivocado que el Hombre ha vivido, persiguiendo quimeras y metas divorciadas de la Palabra de Dios. Mientras no se logre comprender que sin Dios no se puede hacer nada, el futuro de la sociedad seguirá siendo el mismo: las desviaciones, las inmoralidades, las traiciones, las injusticias, las guerras, la violencia, los engaños y todas aquellas actitudes y conductas contrarias a lo ético, lo moral y lo honesto. Mi oración se dirige al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, con la intercesión de nuestra virgen madre María, madre de Dios y madre nuestra, para que nos concedan la suficiente comprensión, entendimiento y sabiduría para saber elegir la verdad en todos los períodos y en todos los momentos de nuestra vida. ¡Ánimo! ¡Gozo! ¡Alegría!

(Esta reflexión ha sido tomada parcialmente del comentario al Vídeo Reflexivo “BUSCANDO LA VERDAD” de Mervy Enrique González Fuenmayor publicado el 04 de septiembre de 2008).

Read Full Post »


Vídeo Reflexivo: “La curación de la hemorroisa”.

Grabado el jueves 19 de marzo de 2009.

Trasladado a la red el jueves 9 de abril de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

ADEMÁS DE COMENTAR algunos aspectos vinculados con nuestra forma de vivir, partiendo del texto del Evangelio que de seguidas transcribimos, este vídeo reflexivo alude también al tema de la fe.

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 5,24-35:

24 Mucha gente lo seguía y lo estrujaba, 25 y una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, yendo más bien a peor, 27 oyó hablar de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. 28 Pues se decía: “Si logro tocar aunque sólo sea su manto, quedaré curada”. 29 Inmediatamente se secó la fuente de su sangre y sintió que estaba curada del mal. 30 Y Jesús, dándose cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se volvió en medio de la gente y preguntó: ¿Quién ha tocado mi manto?

31 Sus discípulos le replicaron: ¿Ves que la gente te está estrujando y preguntas quién te ha tocado?

32 Pero él miraba alrededor a ver si descubría a la que lo había hecho. 33 La mujer, entonces, asustada y temblorosa, sabiendo lo que le había pasado, se acercó, se postró ante él y le contó toda la verdad 34 .Él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu mal (Mc 5, 24-34).

Read Full Post »


La Nota Corta: “Cómo tener una buena relación contigo y con los demás”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el miércoles 1 de abril de 2009

Publicada en la Red el domingo 5 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.


https://i2.wp.com/www.datingblog.es/wp-content/uploads/2008/02/relaciones_de_pareja_2_0.jpg


LAS RELACIONES ENTRE LAS PERSONAS, en ninguna de las etapas Humanidad, han sido fáciles ni mucho menos sencillas. Antes por el contrario esas relaciones son tan complejas, entramadas, densas, enrevesadas, impredecibles y en algunas ocasiones inescrutables, que el conocimiento humano ha generado una variedad de disciplinas científicas para estudiarlas y analizarlas, con el objeto de comprender la diversidad de problemas que se materializan en la práctica con ocasión de aquellas. Pueden mencionarse entre otras ciencias la Filosofía, la Sociología, la Psicología, la Comunicación y el Lenguaje, las ciencias jurídicas, la Historia con sus modalidades propias como la historiografía, etc., de allí que no sea una tarea simple el indagar, precisar y diagnosticar la multiplicidad de agentes que ejercen su influencia en el mundo de las relaciones humanas. Ello obliga a cada ser humano a adaptarse a un conjunto de patrones culturales, conductuales y tipológicos como referentes para conducirse, dirigir y actuar de manera equilibrada, armónica y en paz. Entre otros cabe mencionar las normas del hablante y del buen oyente, marco fundamental para una buena comunicación entre personas. El aspecto emocional es otra faceta que caracteriza la interrelación de seres humanos. No es igual el trato que se pueda dispensar o recibir a aquellas personas malgeniadas, de carácter avinagrado, que las que actúan de manera ponderada, afable y con un trato dulce y comprensivo. Debemos revisar la orientación, características y valores en los que se fundamenta nuestro trato, nuestra comunicación, nuestra forma de actuar y esencialmente lo que somos capaces de hacer para transformarnos y llevar una existencia en sintonía con Dios y con nuestro prójimo. Uno de los factores que no debe desecharse es aquel vinculado con valorizar el momento actual. De allí que es necesario dejarnos guiar por la experiencia como por una maestra sabia. Debemos estar conscientes de las provechosas lecciones, no solamente de la experiencia común vividas por nosotros mismos sino también las experiencias que arrojan las conductas, actitudes y hechos de los otros. Debemos aprender también que el único tiempo que tenemos disponible y a nuestra disposición es el tiempo presente, que el pasado no puede recrearse y que el futuro está por llegar, pero no sabemos si llegará a nosotros. Por otro lado el instante actual es la riqueza de la que somos dueños. Utilicemos entonces con la mayor sabiduría esa riqueza, destinándola fundamentalmente a nuestro propio crecimiento espiritual, profesional, social y material, recordemos que nadie puede dar lo que no tiene y si no somos ricos en amor, en sosiego y paz, no podremos amar ni socorrer al prójimo. Aprovecha, hermano y hermana que me lees, esa riqueza en tu humanización. Desarrolla igualmente tu capacidad para ser solidario con tus semejantes, con los menesterosos, con los desprotegidos. El momento actual es importante. No te paralices. Hazlo hoy. Tus ideas, tus pensamientos, tus proyectos, ponlos en práctica, hoy es el momento, hoy es tu día, hoy es el punto de partida para iniciar las grandes cosas.

Asimismo debemos cultivar el hábito de actuar siempre de manera positiva. En esta área hay que destacar que actuamos como pensamos y pensamos como actuamos. Es un binomio indisoluble. Por lo tanto es sugerente erradicar de nuestra mente los pensamientos negativos, puesto que pueden —y de hecho así sucede—, originar actuaciones desequilibradas, poco armónicas y hostiles, que en definitiva aumentan el riesgo de segregación, discriminación y aislamiento de quien actúe de esta manera. No dejemos entonces que estos pensamientos nos invadan y nos empujen a decir y obrar inadecuadamente, impertinentemente, agresivamente, de forma ofensiva o con actitudes deleznables.

La moraleja de todo este asunto es que debemos preferir ser bondadosos a ser justicieros. Porque la justicia es, siempre, aplicar la medida de darle a cada cual lo que le corresponde. En cambio la bondad es la práctica de dar siempre lo bueno, lo beneficioso, lo favorable, para aquellos que incluso no lo merecen, por una razón muy sencilla: quien yerra, quien ha vivido de espaldas a la verdad, a la decencia, a la probidad, y a los más sublimes valores del espíritu, siempre tienen la gran oportunidad de arrepentirse de sus pecados, en orden a no volverlos o cometer. Recordemos que el señor Jesús nos mandó perdonar hasta setenta veces siete. Tú decides: ¿Quieres mantener una buena relación con tu prójimo? Entonces ya sabes lo que tienes que hacer. ¡ÁNIMO! ¡GOZO! ¡ALEGRÍA!

(Tomada parcialmente de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Comentario al Vídeo Reflexivo: “Valoriza el momento actual”. Venezuela. 2008. SPE/SPI [En línea] http://mervyster.blogspot.com).

Read Full Post »


La Nota Corta: “El Credo del egoísta: primero yo, segundo yo y tercero yo”

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el viernes 27 de marzo de 2009.

Publicada en la Red el lunes 30 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

http://camfreedom.files.wordpress.com/2009/03/egoista1.jpg


LA PERSONA EGOÍSTA ESTÁ CENTRADA EN SÍ MISMA Y VIVE EN UN MUNDO CERRADO.

El egoísmo es diferente al amor propio, que es necesario y saludable, porque el egoísta no siente amor hacia su persona sino desprecio, y quiere todo para él porque se siente miserable y vacío.

La diferencia entre el amor propio y el egoísmo es que mientras el primero es el sentimiento de respeto por uno mismo, que no puede ceder su propio espacio, el segundo es la pretensión de utilizar a los otros para su propio beneficio, manipulándolos como objetos.

Buda decía que si la gente no se odiara tanto a si misma, habría menos sufrimiento en el mundo, porque el odio hacia sí mismo se proyecta con agresividad y violencia.

El hombre egoísta está solo y aislado, por eso trata de llenar su vida con objetos. Su personalidad puede ser depresiva con rasgos obsesivos.

Esta introducción es necesaria para abordar las actitudes de esas personas que tal y como lo reseña el titulo de esta nota corta, solamente piensan en sus propios intereses, en sus metas, propósitos y objetivos. Generalmente se trata de personas vanidosas, superficiales, egoístas, ególatras, indolentes, insolidarias y ajenas a los problemas del mundo y sus soluciones. Son incapaces de dar un paso al frente cuando alguien los necesita. Viven en su propio mundo, si es que “eso” puede llamarse mundo.

Estos “individuos” anhelan poseer todo, figurar en todo, lograr todo, destacarse en todo, y para ello no ahorran “esfuerzos” aunque estos estén reñidos con la ley, con la moral y con las buenas costumbres. No les importa llevarse por delante a nadie, con tal y obtener lo que se propongan. Para nada reflexionan en la necesidad de respetar el derecho de los demás, sus oportunidades y medios para concretar aquello a lo cual también aspiran.
Estos “personajillos” son la negación de la esencia de bondad con la que Dios creó al hombre. Por ello siempre afirman “Primero yo, Segundo Yo, Tercero Yo, y si hubiese un cuarto también sería yo”. Ellos forman parte del paisaje grotesco de la sociedad. Su número es grande en términos de población grupal, gran parte de la humanidad los conoce, los tolera, los acepta y hasta los ensalza. En mi país, por ejemplo, muchos de ellos se pasean por la calles exhibiendo una riqueza ofensiva, amén de su ilegitima e ilícita procedencia, con aire desvergonzado, aparecen en las páginas sociales de los medios impresos y aun con la complicidad de algunos canales de televisión son hasta elevados como “paradigmas del éxito, la fama y el trabajo”. Son de los que afirman: “LA VERGÜENZA PASA, PERO EL DINERO QUEDA”.

Esta nota corta pretende ser una campanada, una clarinada, para que iniciemos la transformación interior de cada uno de nosotros. Se impone un cambio profundo en la escala de valores que sirve de guía a nuestra vida. Es necesario que le demos paso al ejercicio de una verdadera justicia, al respeto de los derechos de los demás, a la práctica de la solidaridad, de la justicia, de la caridad. En fin, un giro de ciento ochenta grados que permita que nos convirtamos en seres humanos útiles, prudentes, respetuosos, sensatos y luchadores por las mejores y más nobles causas de la sociedad. En definitiva, hay buscar el Reino de Dios y lo demás se nos dará por añadidura. Recordemos que el egoísmo es una enfermedad terminal del alma. ¡Ánimo! ¡Gozo! ¡Alegría!

Read Full Post »


Oración: “Paz en tu amor”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del jueves 10 de julio de 1997.

Trasladada a la red el lunes 30 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

https://i2.wp.com/www.reclinux.net/david/viana/auroros/auroros_viana_misa_navarra_03.jpg


ORACIÓN —

Préndeme en tu fuego, mi Señor.

Fuego revelan tus palabras.

Fuego levantan tus milagros.

Eres fuego de Dios en cruz

de amor transfigurado.

Tu fuego es pan de vida

y vino de misterio consagrado.

Bendito fuego salvador,

acrisola mi vida en tu costado.

Dame la paz de tu amor.

Paz y guerra definen las huellas

remarcadas de tu paso.

La paz de tu Evangelio es guerra

y lucha de amor contra el pecado.

Abres caminos con tu andar

y dejas un mundo nuevo a tu paso.

Danos la paz de tu saludo

a tanto pueblo atribulado.

Dame ojos, Señor, que te sepan ver.

Me gusta disfrutar los hechos

diarios de la calle.

Amo la aurora y amo al sol.

Disfruto con la brisa de la tarde

y siento con placer

la voz de Dios en sus detalles.

Revela, mi Señor, tu voluntad.

Háblame al corazón y no te calles.

Hazme, Señor, instrumento de perdón.

La vida es un camino de paz y de fraternidad.

Cualquier ofensa recibida lleva

también consigo el don de perdonar.

Enséñame ¡oh! buen Jesús

y señor de la mañana,

a ser fuente de amor y paz.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


ES SENCILLAMENTE EXTRAORDINARIO TENER LA OPORTUNIDAD DE HABLAR CON EL SEÑOR. Sentir su presencia amorosa. Sentir cómo un fuego de luz misteriosa, de amor, de paz, de serenidad y de sosiego va invadiendo muy lentamente toda nuestra vida y nuestro corazón. Y en este momento que anuncia el nacimiento de un nuevo tiempo, amigo y amiga que me lees, debemos hacernos el firme propósito de ser constructores de la paz. Cristo pacífico, príncipe de la paz, sé que la paz es la tranquilidad en el orden pero no en cualquier orden, sino en el orden de tu gracia. Tú proclamas: bienaventurado hijo de Dios el que construye la paz de la cual está enamorado. Esa paz que es calma y liberación, paciencia y perdón, misericordia y justicia. Pero también una paz que muchas veces es espada. Tú también dijiste, Señor: mi paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da, la doy yo. Esto supone, Señor que hay una paz según categorías mundanas y otra que es la paz que tú nos das. La paz del mundo se firma con una mano y se violenta con la otra. La paz del mundo es doble. Los enemigos de ayer son hoy nuestros aliados. Y nuestros enemigos de hoy son nuestros aliados de ayer. Tu paz es a veces espada, espada contra nosotros mismos, que somos nuestros peores enemigos. Sé que al entrar en una casa debo comunicar la paz y construir allí mismo la paz. Sé también que en muchas ocasiones tendré la paz al constatar que mi fe me ha salvado. Sé que tú viniste para enderezar nuestros pasos por los caminos de la paz. Sé también que tu apóstol deseaba gloria, honra y paz a todo el que practica el bien. Tu Padre nos dio la paz y aplastará a la cabeza de Satanás en el último día. Sé que el fruto de la justicia puede ser sembrado sólo en paz y que debo procurar que el día de la justicia de Dios nos encuentre en paz con Él y con el hermano. ¿Qué hago cuando la paz se ausenta de mi corazón, cuando la duda siembra allí sus gérmenes? Acordarme de ti, amar tu paz, saberme feliz y perdonado, saberme hijo de Dios. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

Read Full Post »


La Nota Corta: “Los pequeños lunares de nuestra sociedad”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el miércoles 5 de noviembre de 2008.

Publicada en la Red el martes 24 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

https://i2.wp.com/prevencion-de-salud.com/wp-content/lunares.jpg


LA HUMANIDAD EN SU CRECIMIENTO y desarrollo ha venido desplazándose en diferentes etapas y situaciones marcadas por signos, símbolos y la vigencia o predominancia de un conjunto de valores y patrones conductuales que permiten caracterizar cada una de esas épocas. En la actualidad: comienzo del tercer milenio y del siglo 21, una de las características que destacan al momento de evaluar y valorar la sociedad actual, es su materialismo, el consumismo, el libertinaje, el desenfreno, él irrespeto a la moralidad, a la ética y a todo lo que signifique el decoro, la moderación y el actuar conforme a reglas de un profundo contenido espiritual y de mucha carga moral. De allí que las conductas que hoy suelen llamar “irreverentes” son las que marcan el periodo presente, con sus desafueros y anomalías entre las cuales pueden mencionarse sólo a título de ejemplo: el matrimonio de personas del mismo sexo, la aceptación en casi todos los países del homosexualismo, el lesbianismo, la drogadicción, la multiplicación de las llamadas sectas satánicas, la transgresión de los preceptos y designios de nuestro Señor, el desalojo de la religión y la admisión por parte de los gobiernos de las distintas naciones , de la incredulidad y del ateísmo como regla. Ello explica por qué en nuestras escuelas se ha expulsado a Dios. En distintos vídeos sometidos a vuestra consideración se comentan algunas cosas vinculadas al trato, forma y manera que las personas deben asumir en orden a lograr una sociedad más justa, más humana, más pacífica, más solidaria, más espiritual. Entre otras cosas es necesario aceptar y respetar a nuestros semejantes, pero ello pasa por respetarnos a nosotros mismos; nadie da lo que no tiene. Aceptarse y respetarse es tener conciencia de que somos templos del Espíritu Santo, por lo que no debemos ensuciar, enlodar y mancillarlo, practicando conductas inmorales, indecentes e injustas. Aceptar al semejante no implica quedarse callados ante actitudes proclives al abuso, al terror, a las estafas, latrocinios, actos de corrupción, etc. Aceptar y respetar a tus semejantes es hacerles ver lo inconveniente y grave de algunos patrones de conducta, de la cultura de lo anti-espiritual, de los antivalores, atea y anti-vida.

(Tomado de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Comentario al Vídeo Reflexivo: “Acepta a tus semejantes”. SPE/SPI. 2008. Disponible en http://mervyster.blogspot.com).

Read Full Post »


La Nota Corta: “Breves explanaciones sobre nuestros conflictos internos”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactado el jueves 26 de febrero de 2009.

Publicado en la Red el domingo 8 de marzo de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

https://i1.wp.com/i202.photobucket.com/albums/aa238/buhardilla_album/depresion.jpg


EN MUCHO NO LOGRAMOS ENTENDER que somos criaturas muy frágiles, incapaces de agregar aunque sea un solo centímetro a nuestra estatura, ni un solo cabello a nuestra cabellera, y sin embargo continuamos desafiando a Dios, ofendiéndolo, transgrediendo sus normas y pensando que, por habernos dado Dios la gran oportunidad de poder someter todas las fuerzas del universo a nuestro dominio, ese solo hecho basta para que podamos vivir sin su amparo, sin su amor y protección. Esta situación es la que ha hecho que la Humanidad se encuentre en el estado de deterioro, de depauperación, dentro de esa gran crisis de valores que hoy azota nuestra sociedad y que la ha transformado en una sociedad pendenciera, belicosa, prostituida, anómica, caminando de espaldas a Dios y que la coloca al borde del precipicio, precipicio en el cual el mal y el príncipe de las tinieblas reinan. Disculpen ustedes, amigos lectores, que le haya girado el contenido de estas reflexiones hacia lo teológico, filosófico y religioso, pero no podía hacer menos, ya que hablar de nuestros conflictos internos siempre nos desplazará el análisis hacia nuestras actitudes, conductas y procederes en la familia, en la sociedad y en la generalidad de nuestras interrelaciones personales. Nos pavoneamos pensando que somos autosuficientes, que podemos lograr todo y que no nos hace falta Dios para conquistar cualquier cosa que no propongamos, bastándonos única y exclusivamente nuestros esfuerzos. ¡Qué ilusos!.

Si nuestro buen padre Dios no hubiese enviado a su hijo, nuestro buen señor Jesucristo para redimir nuestros pecados, pagar nuestras culpas, morir en una muerte de cruz, pasar por la pasión, crucifixión, muerte y posterior resurrección, no tendríamos nada de lo que hoy disfrutamos, como por ejemplo el perdón de los pecados y la vida eterna por la pura misericordia de Dios. Ya tendríamos un tiempo bastante prolongado compartiendo con las criaturas del mal en el averno. Jesús tomó su cruz con fuerza, con estoicidad y murió allí, él que no tenía pecados, para pagar la factura por los nuestros, allí en la cruz la clavó y ese acto devino en la derrota y en la muerte del maligno.

La mayoría de nuestros conflictos internos, de nuestras batallas interiores, se originan en la violación o transgresión por parte nuestra de los designios y preceptos del Señor y también por un acto de cobardía cuando no enfrentamos la realidad, cuando no asumimos nuestra verdadera función frente a la sociedad, frente a nuestra familia, frente a nuestro trabajo, frente al mundo. Es un acto de cobardía que tiene que ver con no tomar nuestra cruz y seguir a Jesucristo. Es un acto de cobardía por no negarnos a nosotros mismos, es decir negar que somos ciudadanos del mundo y que no obstante que vivimos en el mundo terrenal, somos seres espirituales, somos seres hechos a imagen y semejanza de Dios y cuyo reino no es de este mundo sino del mundo de la verdad, del mundo de la justicia, del mundo del amor, del mundo en donde no existen penas, ni enfermedades, ni el dolor, ni la muerte. Es el mundo celestial, es el mundo de Dios, es el reino del amor, es el reino de la justicia, es el reino de la paz, ese reino que, aunque no lo creamos, está destinado para nosotros.

A continuación y con la aquiescencia de mis lectores transcribiré una de las citas bíblicas correspondientes al episodio según el cual Jesús debía morir en una muerte de cruz, al tiempo que se nos refiere la necesidad por parte nuestra de negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguir a Jesús como señal y signo auténtico de nuestra cristiandad:


Lucas 9, 22-25


En aquel tiempo, dijo Jesús: El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día. Decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?

En el orden que nos hemos propuesto, el lector encontrará la transcripción de algunos fragmentos contentivos de algunas reflexiones de San Juan de Ávila y que estoy seguro serán de mucha utilidad para el tema que hoy abordo en esta Nota Corta:

¿TIENES GUERRA EN EL INTERIOR?


La paz en el creer está, no en el escudriñar. En el obedecer con simpleza lo que Dios envía, no en creer que otra cosa fue mejor. En ser regido, no en regir. En seguir, los ojos cerrados, tras esa luz divina que errar no puede, no en tenerlos abiertos a escudriñar lo que alcanzar no podemos y lo que nos hace verdaderamente ciegos, consistiendo nuestra luz en seguir la divina.”


(Fragmento tomado de San Juan de Ávila…c 117).


“Cuando el niño se porta como tal, tiene asegurada la protección, la ayuda y el cariño de su padre. Sería fatal para él insolentarse y rechazar a su padre para vivir según sus caprichos, creyendo que se basta a sí mismo.


Lo mismo nos sucede a los cristianos. Solamente nos va bien y tenemos paz y alegría verdaderas, si vivimos evangélicamente: como niños que se pliegan en torno a la voluntad del padre. Lo fatal es que dejándonos llevar del secreto deseo de divinidad robada que heredamos de nuestros primeros padres, tratemos de suplantar a Dios y de que, por encima de su voluntad se imponga y prevalezca la nuestra. Entonces viene la intranquilidad, la turbación y la guerra interior.

Si queremos paz y felicidad no hay más remedio que conformar nuestra voluntad a la de Dios y lograr que nuestro entendimiento acepte como mejor lo que él dispone. Por que sólo expulsado de nosotros el contrario, “no hay quien riña con Dios”, como decía San Juan de Ávila.


El mismo santo explicaba esto gráficamente mediante la comparación de un mozo pendenciero que alborota la casa. No hay más remedio que expulsarlo para que se acaben las revueltas y peleas y haya paz y tranquilidad en casa. Y lo mismo nos pasaría a nosotros. “Si dejásemos nuestro propio parecer y siguiéramos el de Dios y lo dejásemos a él hacer, en nuestra casa habría paz. Ella fuera tu propio sentido y quedarás en paz. Quiero decir que, si Dios te quiere llevar por breñas y barrancos, no te parezca que irías mejor por lo llano o por otra parte que eso es lo que te hace tener guerra entre ti”.


El precio, pues, de la paz interior es negar nuestros quereres y juicios contrarios a Dios. El entendimiento no rendido a él es “el derramasolaces, enemigo de la paz… e ídolo puesto en el lugar santo de Dios.


Desatinamos cuando juzgamos los acontecimientos según criterios humanos, que son medida inadecuada para la anchura y altura del cielo. Creer que Dios sabe mejor que nosotros lo que nos conviene y que no quiere sino nuestro bien, y que nos ayudará a salir airosos de cualquier trance difícil, es lo que únicamente nos conserva en paz y tranquilos. Sólo así nos liberaremos de los grandes desasosiegos que sienten los que a su propio parecer miran. Porque quieren escudriñar los altos y ocultos juicios de Dios por su flaca y poca sabia razón, que, para las cosas de Dios, es como ojos de lechuza a para los claros rayos del sol”.


Esta es la primera letra del a, b, c,: que quien quiere seguir a Cristo se niegue a sí mismo. En esto habréis de trabajar: en que se rinda vuestro corazón a Dios. Cuando vuestra voluntad estuviere tal que en todo quiera lo que quiera Dios y no lo que vos, entonces os irá bien”.

(Estos fragmentos fueron tomados del libro: ¿CÓMO SUPERAR EL DOLOR? Autoría de MARINO PURROY. Santa Fe. Bogotá Colombia. Editorial San Pablo. Sexta edición. 1995. Págs. 69- 71).

Aunque no queramos, aunque no nos guste, aunque pasemos la mayor parte de nuestra vida evitando esa situación, nunca podremos lograr esa evasión ya que está escrito que para poder ganar el reino de Dios es necesario tomar nuestra cruz, negarnos a nosotros mismos y seguir a Jesucristo. No hay otra manera, Jesús lo dijo: yo soy el camino, la verdad y la vida. No hay otro camino hacia el Padre. No hay otro camino hacia la salvación. De allí amigo lector, mi palabra de exhortación para que de una vez por todas le abramos la puerta de nuestro corazón a nuestro señor Jesús para que nos conduzca, para que nos guíe, para que nos oriente y para que podamos llevar nuestra cruz con estoicidad, con alegría, en la seguridad de que Jesús, de que Dios, de que el Espíritu Santo, de que nuestra virgen madre María estarán haciendo esa cruz más liviana, menos pesada y en el cumplimiento de nuestra misión para que cumpliendo de esta manera con el proyecto de salvación que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros podamos morar en la casa de nuestro padre. Amén y amén…

Read Full Post »


La Nota Corta: “La Vanidad: ¿Moda, actitud, resentimiento o complejo de inferioridad?”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactado el jueves 19 de febrero de 2009.

Publicado en la Red el lunes 23 de febrero de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.


http://tumusiica.files.wordpress.com/2007/09/anorexia-y-bulimia1.jpg

“El hombre es. La sombra parece. El hombre pone su honor en el mérito propio y es juez supremo de sí mismo; asciende a la dignidad. La sombra pone el suyo en la estimación ajena y renuncia a juzgarse; desciende a la vanidad. Hay una moral del honor y otra de su caricatura: ser por parecer. Cuando un ideal de perfección impulsa a ser mejores, ese culto de los propios méritos consolida en los hombres la dignidad; cuando el afán de parecer arrastra a cualquier abajamiento, el culto de la sombra enciende la vanidad”.

(José Ingenieros – El Hombre Mediocre).

DURANTE TODA NUESTRA EXISTENCIA vamos a encontrarnos en nuestras interrelaciones personales con estos dos tipos de personajes: el hombre, la persona que gracias a su esfuerzo, a la claridad de sus propósitos y objetivos, a la ética y a la moral con la cual están bañados estos últimos, logra el éxito, el triunfo, el reconocimiento social, el desarrollo individual como familiar con proyección hacia la sociedad y el colectivo. Se trata de personas que valoran en justa medida el esfuerzo, la inteligencia, la razón, la virtud, la justicia, la verdad, la solidaridad y todos esos condimentos tan necesarios e imprescindibles para la preparación de una buena ración alimentaria de exquisito gusto, agradable efecto a nuestros sentidos y de fácil desplazamiento por nuestros molinos internos.

Por otro lado nos tropezaremos con el hombre sombrío, aquel individuo que como bien lo afirma Ingenieros, está edificado, construido, elevado sobre la sombra, y la sombra no es la realidad, se parece pero no es. De allí la gran diferencia entre el hombre exitoso y aquel que iniciando su vuelo de la sombra desciende hacia la vanidad. Esta actitud, esta forma de ser, este patrón conductual que revela la existencia de la superficialidad, de lo superfluo, de lo poco sustancial de un ser humano. La vanidad, ha sido y es conforme a la enseñanza bíblica, una de las conductas más dañinas que el hombre puede ejercitar. Me permito traer a colación algunas notas sobre la vanidad vinculadas con la palabra de Dios, con la Biblia, están notas son comentarios de dominio publico, por lo que no requieren de la cinta bibliográfica o pie de imprenta.”El término “vanidad” aparece 75 veces en la Biblia (Reina-Valera 1960). Su uso es mayoritario en el libro del Eclesiastés (28 veces), siguiéndole Salmos (10 veces). Otros libros como Isaías y Jeremías empatan con 8 registros de esta palabra.
El los Salmos, “vanidad” se usa como un adjetivo de la naturaleza humana; pasajera, mortal, perecedera y débil. Figura, también, asociada a la necedad o mentira (Sal. 144:8).

En Eclesiastés, se usa para reflejar lo tedioso y pasajero de la vida; la rutina que nos absorbe y que poco aporta para lo que realmente hace trascendente nuestra vida: el respeto y asombro ante Dios (Ecl. 12:14). Alude también al esfuerzo humano por buscar y construir la felicidad por sus propios medios; proyecta la fugacidad del gozo para quien lo busca sin Dios (Ecl. 2:1, 11). Incluso el conocimiento y la riqueza, como base de nuestro intento por darle sentido a nuestra vida, carece de trascendencia; es pasajero, es vano (Ecl 2:15; 4:8). Todo lo que no dura, lo que es perecedero, no es importante ante la fugacidad de la vida. Eclesiastés presenta que aquello no brinda felicidad ni paz ante la inminente muerte de todo ser humano.

En Isaías se refleja la idolatría (Is. 41:29) y la necedad de no buscar a Dios (44:9-18) con esta palabra. Los planes y proyectos personales que interfieren con la voluntad perfecta de Dios, también son retratados con este término (Is. 58:9; 59:4). Jeremías sigue una línea de pensamiento muy similar. Reitera la noción de “vanidad” como idolatría (Jer. 10:3-5) y la necedad de ignorar a Dios (Jer. 14:14). La noción de mentira o engaño también está presente (Jer. 16:19).

Las dos veces que aparece en el NT (Rom. 8:20; Efe. 4:17) se usa el mismo vocablo griego “mataiotes”. Significa básicamente, vaciedad, futilidad, frustración y transitoriedad. Son términos actuales que reflejan muy bien la condición humana sin Dios; condición que se alcanza cuando no se alimenta el corazón y la mente con los principios de vida divinos, ni se busca la gracia de Dios para satisfacer nuestra carencia.

Hasta aquí, hemos visto que en realidad no se habla de joyas, pinturas, modas, etc., con lo cual normalmente asociamos “vanidad” estos días. Sin embargo, los principios y actitudes en juego son los mismos que llevan a alguien a buscar en esta “vanidad moderna” la felicidad, proyección o realización personal. El énfasis en la belleza y lo estético para fomentar un modelo de vida ideal está lejos de ser el correcto. La belleza y la salud no son eternos; son pasajeros, son vanos. Enfatizar y depender de un elemento estético, vanidoso, para ser “alguien” en la vida es el camino equivocado. Tan equivocado como era para el pueblo de Israel adorar a ídolos que nada podían hacer, o hacerle caso a mentiras que nada podían hacer para cambiar la realidad de sus faltas contra Dios. Es confiar y depender de factores superficiales, externos y pasajeros, lo que constituye el problema básico de la vanidad en cualquiera de sus formas.
Es en este contexto, que Pablo y Pedro entregan sus consejos a la iglesia cristiana. La iglesia estaba iniciándose, y se encontraba expuesta a muchas influencias que la podrían llevar a quitar sus ojos de la eternidad y fijarse más en las cosas que brillan y encandilan de este mundo. Pablo escribió “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1 Tim. 2:9, 10). Pedro agrega “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujos filósofo os, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 Ped. 3:3, 4).”. Es de pertinencia aclarar que no le solidarizó con esas opiniones y dejó al lector la formación de su propio criterio.

El propio José Ingenieros en la obra ya citada, nos señala que: “Del amor propio nacen las dos; hermanas por su origen como Abel y Caín. Y más enemigas que ellos, irreconciliables. Son formas diversas de amor propio. Siguen caminos divergentes. La una florece sobre el orgullo, celo escrupuloso puesto en el respeto de sí mismo; la otra nace de la soberbia, apetito de culminación ante los demás. El orgullo es una arrogancia originaria por nobles motivos y quiere aquilatar el mérito; la soberbia es una desmedida presunción y busca alargar la sombra. Catecismos y diccionarios han elaborado a la mediocrización moral, subvirtiendo los términos que designan los eximio y lo vulgar. Donde los padres de la iglesia decía superbia, como los antiguos, fustigandola, tradujeron los zascandiles orgullo, confundiendo sentimientos distintos. De ahí en equivocar la vanidad con la dignidad que es su antítesis, y el intento de tasar a igual precio los hombres y las sombras, con desmedro de los primeros.” (INGENIEROS, José Op. Cit. p 95). Precisamente los intelectuales, los religiosos, los sociólogos y cualquier especialista que se atribuya “el don” de conocer, identificar, diferenciar y particularizar la vanidad y su diferencia con la virtud y el mérito, están envueltos en una confusión que no termina por acabar y que por el contrario sigue entronizándose en los límites del bosquejo borroso, de la amorfa figura que en el lienzo quiere materializar el artista. No es lo mismo la vanidad en la moda, que la vanidad en el criterio o en la trayectoria existencial, empero existe un mínimo común denominador, en todas ellas está presente la sombra que como dice José Ingenieros, parece pero no es. Son varias columnas las que sostienen a la vanidad: la soberbia, la autosuficiencia, la prepotencia y el desprecio por la virtud y el éxito ajeno. El vanidoso actúa creyendo tener el derecho de poseerlo todo, de merecerlo todo. No importa quién sea la persona que haya escogido como su competidor, él siempre creerá que está muy por encima de su contendor y de que si este último tuviera éxito, definitivamente sería inmerecido, pues el único que tiene que merecerlo es su enfermiza persona y sus actitudes desleales acomodaticias, dolosas, fraudulentas y cargadas innumerables subterfugios.


“Ciertas preocupaciones reinantes en las mediocracias, exaltan a los domésticos. El brillo de la gloria sobre las fuentes elegidas deslumbran a los ineptos, como el hartazgo del rico encela al miserable. El elogio del mérito es un estímulo para su simulación. Obsesionados por el éxito, e incapaces de soñar la gloria, muchos impotentes se envanecen de méritos ilusorios y virtudes secretas que los demás no reconocen; créense actores de la comedia humana; entran en la vida construyendo su escenario grande o pequeño, bajo o culminante, sombrío o luminoso; viven con perpetua preocupación del juicio ajeno sobre su sombra. Consumen su existencia sedientos de distinguirse en su órbita , de preocupar a su mundo, de cultivar la atención ajena por cualquier medio y de cualquier manera. La diferencia, si la hay , es puramente cuantitativa entre la vanidad del escolar que persigue 10 puntos: en los exámenes, la del político que sueña con verse aclamado ministro o presidente, la del novelista que aspira a ediciones en 1000 ejemplares y la del asesino que desea ver su rostro los periódicos.”

(INGENIEROS, José Op. Cit. p 96).

Es prácticamente una radiografía de la vanidad la que realiza José Ingenieros en el párrafo anterior y que compartimos en otro comentario que ya expresamos en líneas iniciales. Ya se ha dicho el daño prácticamente inmedible que la causa la vanidad. Ya es tiempo de ir pensando en abandonarla, si es que estamos incursos en ella. Por lo demás si queremos ser verdaderamente cristianos, si realmente queremos ser testigos auténticos de Jesucristo y de su palabra, debemos arrancar definitivamente la vanidad de nuestro corazón, de nuestra mente y de nuestro espíritu. Una pequeña ojeada por la historia de la humanidad y por los episodios narrados en la Biblia, será más que suficiente para concluir que dondequiera que la vanidad ha sido la fuente motivadora de conductas y actitudes, los resultados siempre fueron, son y serán funestos para el individuo, para la sociedad y para la humanidad. Lo más grave es que el daño generado apareja la pérdida de nuestra alma inmortal. Así que a combatir la vanidad, con mucha virtud, con mucha justicia, con mucha verdad, con mucha humildad, con mucho esfuerzo, con mucha fe y con ése gran amor ilimitado por los preceptos y designios de nuestro señor. Ruego a Dios, a nuestra virgen madre María, madre amantísima nuestra, que interceda por nosotros para que la vanidad nunca llegue a tocar otras fuerzas, y si ya lo ha hecho, para que abandone para siempre el templo santo de nuestro cuerpo. Amén y amén…

Read Full Post »

Older Posts »