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Vídeo Reflexivo: “¿De qué te sirve alterarte?”.

Grabado el martes 30 de diciembre de 2008.

Trasladado a la red el domingo 25 de enero de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

PARA PODER MANTENERNOS ECUÁNIMES, tranquilos, serenos, sin alteraciones, requerimos tener una conciencia clara para que podamos distinguir los factores que hacen que nuestra conducta y nuestra actitud se exprese de manera agresiva, alterada y colérica.


“Tener una conciencia clara.


O sea: saber distinguir bien entre lo que es malo y no se debe hacer, y lo que es bueno y debe hacerse. Se obtiene consultando a personas sabias y leyendo libros serios. Salomón el Rey sabio lo dijo: “Quien pide consejo triunfará. Quien nunca pide consejo se arruinará”. Se obtiene también examinando uno mismo lo que ha hecho, dicho o pensado y preguntándose: ¿Esto habrá gustado a Dios? ¿Habrá sido útil para los demás? ¿Habría sido mejor si hubiera obrado de otra manera? Las personas de mal carácter no examinan su conciencia y por eso siguen adelante dándose a sí mismos “CERTIFICADOS DE BUENA CONDUCTA” por su mal comportamiento. Quien no se da cuenta de que su conducta es mala y desagradable no será capaz nunca de obtener un buen carácter”.

(SALESMAN Eliécer. Secretos para Triunfar en la Vida. Bogotá. Colombia. Editorial Centro Don Bosco. Vigésima Segunda Edición. 1991. Pág. 77-78).

Esta condición tiene que ver fundamentalmente con nuestro discernimiento, pero también con la formación doméstica que en casa nos dieron cuando éramos niños. Es importante labor de los padres, de los maestros en el aprendizaje, en la formación, en la conducta y las actitudes de las personas en sus primeros años, en la infancia, en su niñez. Cada uno de nosotros se comportan la calle de la misma forma o bien en la misma medida en que aprendimos a hacerlo en nuestra casa. En otras palabras, los valores, los ejemplos, los consejos, las lecciones que cuando niños se nos enseñaron, formarán parte de nuestra consciencia interior, como dicen algunos psicólogos, de nuestros niveles internos de conciencia. Ellos son la base y fundamento sobre los cuales irá creciendo y desarrollándose nuestra personalidad. De allí que es importante ser padres competentes, cariñosos, comprensivos, aunque esto no signifique que de vez en cuando no se ejerza y se aplique la corrección y disciplina de los niños; es mejor recibir una buena nalgada cuando niños, que una serie de garrotazos por parte de la policía cuando adultos. San Pablo en una de sus epístolas nos enseña que la disciplina y corrección sin autoridad no existen. Esa razón se traduce en la necesidad de que también los padres no solamente actúen con amor, con equilibrio en respeto con sus hijos, sino que cuando se amerite, un pequeño halar de cabellos o de orejas puede impedir situaciones futuras indeseables. No estamos de acuerdo con los padres golpeadores, que ejercen violencia sobre sus hijos, pero tampoco aquellos que los alcahuetean y festejan sus gracias. Se debe mantener siempre una actitud equilibrada y siempre orar al Señor para que nos guíe en la formación de nuestros hijos. Entonces tener una voluntad firme implica tomar decisiones y mantenerlas, y yo diría que tener una buena disposición para discernir lo bueno de lo malo, poseer una capacidad y voluntad férrea para actuar eligiendo lo bueno y desechando lo malo. Es así como tendremos un buen carácter y además lo principal de todo esto: nuestra postración y subordinación ante Dios, para que este nos ofrezca la sabiduría necesaria para actuar y decidir conforme a su palabra orientando nuestra conducta hacia lo justo, lo honesto, lo verdadero, lo moral, lo solidario, etcétera.

(SALESMAN Eliécer. Citado por GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique en ¿Quieres tener buen carácter? SPE/SPI 2008. Disponible en http://www.justicerman.blogspot.com).

Sin hacerme solidario de las opiniones y conceptos que se expresan a continuación en el artículo LAS ALTERACIONES DEL CARÁCTER cuya autoría se atribuye a Gloria Marsellach (Master en Psiquiatría y Psicología Médica. http://www.ciudadfutura.com/psico/index.html), dada la información que contiene referido artículo, lo cito en esta nota introductoria de este vídeo reflexivo, anteponiendo, por supuesto, lo que en su oportunidad esbozé cuando escribí el artículo ¿QUIERES TENER BUEN CARÁCTER?, en orden a que mis lectores puedan comparar, analizar, interpretar y seleccionar las opiniones correctas, veraces y más claras, para lo cual elevó al Señor mi oración para que el discernimiento descienda sobre todos ustedes.


Observemos entonces, las opiniones de esta psicóloga:


LAS ALTERACIONES DEL CARÁCTER


Autor: Gloria Marsellach


Fecha publicación: 06/07/2001


“Una de las características más sobresalientes del ser humano es su inestabilidad habitual del carácter. Por mucho que tratemos de definir nuestros rasgos más predominantes a menudo nos encontramos con que, dependiendo del entorno, nuestro carácter oscila.


Todos conocemos los cambios de ánimo producidos por la menstruación en la mujer, pero ella no es la única que los tiene, al igual que la propia menstruación no es la única responsable de esas oscilaciones de carácter.


Determinadas estaciones del año suelen a menudo alterar nuestra conducta; así, tal como dice el conocido refrán “la Primavera la sangre altera” y el Otoño con su caída de hojas, son las estaciones del año en las que más alterados nos sentimos. Ésas son precisamente las épocas del año en las que tenemos más pacientes solicitando terapia psicológica.


Ante una misma señal no siempre reaccionamos de la misma manera porque la reacción depende de nuestro estado de ánimo del momento. ¿Nunca os han dicho aquello de que “seguro que en otras circunstancias no me hubieras respondido de este modo que ahora haces”? Esto es debido a que a pesar de cada cual tener nuestra propia personalidad y por lo tanto carácter, podemos desestabilizarnos dependiendo de las circunstancias externas o de “algo que hierve en nuestro interior”.


Muchas veces yo misma me doy cuenta que estoy a la que salto sin necesidad de que me contraríen y si tuviera que dar una explicación racional a ese sentimiento no sería capaz de expresarlo ya que, probablemente no hay estímulo que lo desencadene, simplemente siento ganas de “morder a alguien”.


Hay días en los que hasta una mosca te molesta y otros que eres pura paciencia llegando a tolerar cualquier incidente.


El ser humano ha creado un mundo estresante y como tal se ha hecho inmune a ese estrés continuado pero a pesar de ello, a veces nos sentimos incómodos con nosotros mismos y nuestras propias defensas generan el ataque al exterior.


Las alteraciones del carácter en el ser humano no se consideran una patología como lo sería el diagnosticado trastorno maníaco-depresivo en el que la persona oscila entre la alegría extasiada y la nostalgia más extrema, pero sí es verdad que pueden causar un sinfín de trastornos en su vida diaria tanto a nivel relacional como interno.


Cuando me siento agresiva a menudo digo cosas sin pensar que pueden herir a aquellos que me rodean y por mucho que después trate de disculpar esa conducta el vaso a veces se llena y acaba derramándose.


Normalmente la riqueza interior, la buena armonía con uno mismo equilibra bastante esos habituales desórdenes llegando a controlarlos en muchas ocasiones, o al menos en aquellas ocasiones que podrían tener un gran efecto nocivo para nuestra vida. Por ello es importante que a menudo hagamos un análisis de conciencia, es decir, nos sentemos a solas con nosotros mismos y nos preguntemos por el grado de satisfacción que nos proporciona la vida que hemos elegido.

El conformismo amarga y sólo nosotros podemos terminar con él. Aunque suene egoístamente tenemos que pensar primero en nosotros y después en aquellos a los que pueda afectar nuestra actuación. Si hay que cambiar alguna pieza del rompecabezas que forma nuestra trayectoria existencial para ser más felices debemos hacerlo, pese a los que sufran por nuestra decisión, porque nuestra vida la decidimos nosotros y sólo tenemos una para vivir con este ropaje.


El bienestar propio produce bienestar en nuestro entorno inmediato y el alcanzarlo está en nuestras manos. No te engañes pensando que la felicidad depende de otros, porque sólo y exclusivamente depende de ti. “

Finalmente clamo a nuestro Señor Jesucristo, a nuestra virgen madre María, madre de Dios y madre nuestra, la provisión de muchísimas bendiciones y de infinitos dones espirituales y materiales para todos los que de alguna manera puedan leer, ver este vídeo o de que alguna otra forma tengan conocimiento de ello. ¡ÁNIMO! ¡GOZO! ¡ALEGRÍA!

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