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La Nota Corta: “Cómo tener una buena relación contigo y con los demás”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el miércoles 1 de abril de 2009

Publicada en la Red el domingo 5 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.


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LAS RELACIONES ENTRE LAS PERSONAS, en ninguna de las etapas Humanidad, han sido fáciles ni mucho menos sencillas. Antes por el contrario esas relaciones son tan complejas, entramadas, densas, enrevesadas, impredecibles y en algunas ocasiones inescrutables, que el conocimiento humano ha generado una variedad de disciplinas científicas para estudiarlas y analizarlas, con el objeto de comprender la diversidad de problemas que se materializan en la práctica con ocasión de aquellas. Pueden mencionarse entre otras ciencias la Filosofía, la Sociología, la Psicología, la Comunicación y el Lenguaje, las ciencias jurídicas, la Historia con sus modalidades propias como la historiografía, etc., de allí que no sea una tarea simple el indagar, precisar y diagnosticar la multiplicidad de agentes que ejercen su influencia en el mundo de las relaciones humanas. Ello obliga a cada ser humano a adaptarse a un conjunto de patrones culturales, conductuales y tipológicos como referentes para conducirse, dirigir y actuar de manera equilibrada, armónica y en paz. Entre otros cabe mencionar las normas del hablante y del buen oyente, marco fundamental para una buena comunicación entre personas. El aspecto emocional es otra faceta que caracteriza la interrelación de seres humanos. No es igual el trato que se pueda dispensar o recibir a aquellas personas malgeniadas, de carácter avinagrado, que las que actúan de manera ponderada, afable y con un trato dulce y comprensivo. Debemos revisar la orientación, características y valores en los que se fundamenta nuestro trato, nuestra comunicación, nuestra forma de actuar y esencialmente lo que somos capaces de hacer para transformarnos y llevar una existencia en sintonía con Dios y con nuestro prójimo. Uno de los factores que no debe desecharse es aquel vinculado con valorizar el momento actual. De allí que es necesario dejarnos guiar por la experiencia como por una maestra sabia. Debemos estar conscientes de las provechosas lecciones, no solamente de la experiencia común vividas por nosotros mismos sino también las experiencias que arrojan las conductas, actitudes y hechos de los otros. Debemos aprender también que el único tiempo que tenemos disponible y a nuestra disposición es el tiempo presente, que el pasado no puede recrearse y que el futuro está por llegar, pero no sabemos si llegará a nosotros. Por otro lado el instante actual es la riqueza de la que somos dueños. Utilicemos entonces con la mayor sabiduría esa riqueza, destinándola fundamentalmente a nuestro propio crecimiento espiritual, profesional, social y material, recordemos que nadie puede dar lo que no tiene y si no somos ricos en amor, en sosiego y paz, no podremos amar ni socorrer al prójimo. Aprovecha, hermano y hermana que me lees, esa riqueza en tu humanización. Desarrolla igualmente tu capacidad para ser solidario con tus semejantes, con los menesterosos, con los desprotegidos. El momento actual es importante. No te paralices. Hazlo hoy. Tus ideas, tus pensamientos, tus proyectos, ponlos en práctica, hoy es el momento, hoy es tu día, hoy es el punto de partida para iniciar las grandes cosas.

Asimismo debemos cultivar el hábito de actuar siempre de manera positiva. En esta área hay que destacar que actuamos como pensamos y pensamos como actuamos. Es un binomio indisoluble. Por lo tanto es sugerente erradicar de nuestra mente los pensamientos negativos, puesto que pueden —y de hecho así sucede—, originar actuaciones desequilibradas, poco armónicas y hostiles, que en definitiva aumentan el riesgo de segregación, discriminación y aislamiento de quien actúe de esta manera. No dejemos entonces que estos pensamientos nos invadan y nos empujen a decir y obrar inadecuadamente, impertinentemente, agresivamente, de forma ofensiva o con actitudes deleznables.

La moraleja de todo este asunto es que debemos preferir ser bondadosos a ser justicieros. Porque la justicia es, siempre, aplicar la medida de darle a cada cual lo que le corresponde. En cambio la bondad es la práctica de dar siempre lo bueno, lo beneficioso, lo favorable, para aquellos que incluso no lo merecen, por una razón muy sencilla: quien yerra, quien ha vivido de espaldas a la verdad, a la decencia, a la probidad, y a los más sublimes valores del espíritu, siempre tienen la gran oportunidad de arrepentirse de sus pecados, en orden a no volverlos o cometer. Recordemos que el señor Jesús nos mandó perdonar hasta setenta veces siete. Tú decides: ¿Quieres mantener una buena relación con tu prójimo? Entonces ya sabes lo que tienes que hacer. ¡ÁNIMO! ¡GOZO! ¡ALEGRÍA!

(Tomada parcialmente de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Comentario al Vídeo Reflexivo: “Valoriza el momento actual”. Venezuela. 2008. SPE/SPI [En línea] http://mervyster.blogspot.com).

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