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La Nota Corta: “El temor a Dios: ¿Temor enfermizo o temor reverencial?”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el domingo 5 de abril de 2009

Publicada en la Red el martes 7 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

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En innumerables oportunidades le hemos hecho saber al Señor lo difícil que es para nosotros los seres humanos pendular entre lo que es el temor y la excesiva confianza. También para que el Señor nos dé la luz, la oportunidad y la capacidad de precisar el temor —en cuanto una noción o definición— que nos invade a veces de sensaciones ambiguas y que en momentos de nuestra vida nos confunde. Pero el temor a Dios, no es un temor enfermizo, no es un temor patológico; es un temor santo, es un temor reverencial, es un temor por el respeto que nos merece nuestro Padre, nuestro Creador; que nos merece el Verbo encarnado en la persona de Jesucristo, que nos merece el Espíritu Santo. Por eso nuestras conductas, nuestras actitudes cotidianas, nuestros modos de obrar deben estar siempre subordinados a ese temor, pero no el temor que a veces algunos predicadores utilizan como bandera: “el temor por el temor a Dios, porque te va castigar”, porque el Señor tiene, según ellos, preparados para ti y para mí, “una gran paila de azufre, el tormento indescriptible e indescifrable”. No, nuestro Dios es un Dios de amor, de misericordia, de paz, de justicia. Por ello, es bueno que reflexionemos en que el temor debe coexistir con el amor, porque el temor a Dios es un temor santo. Es de alguna forma una especie de termómetro, de valla que impide que nosotros continuemos incurriendo, en conductas y obras que lesionan no solamente nuestro cuerpo, sino también la obra del Señor y su Palabra. Has de temer y amar. Amor y temor son un binomio necesario en la existencia o en el ciclo vital de todos y cada uno de nosotros. Pero que ese temor, que es temor santo a la voluntad de Dios, no se transforme en ese temor patológico, enfermizo que te vaya a restar también iniciativas en beneficio de la sociedad. Vamos a pedirle al Señor que en cada momento, en cada actitud y cada conducta que nosotros iniciemos, desarrollemos, esté siempre presente su voluntad y subordinarnos a esta voluntad. Sólo así, temor y amor coexistirán en un equilibrio perfecto, armónico. Porque cuando nos subordinamos a la voluntad del Señor y cumplimos sus preceptos y mandamientos, estamos seguros de que nuestros actos, de que nuestras obras agradarán al Señor. “TEME PERO AMA, AMA PERO TEME”. ¡Ánimo! ¡Gozo! ¡Alegría!

(Esta reflexión ha sido tomada parcialmente del programa radial Mervy González está Conversando con… del 15 de octubre de 2007).

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Vídeo Reflexivo: “Los demonios le suplican que se vaya”.

Grabado el jueves 19 de marzo de 2009.

Trasladado a la red el domingo 05 de abril de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

EN ESTE VÍDEO REFLEXIVO podemos verificar y ratificar que en la presencia del Señor no puede haber oscuridad y tinieblas. El representante del maligno se apocopa, se disminuye y termina por destruirse apenas percibir su cercanía. Y es que el señor Jesús, el Hijo de Dios, fue enviado por nuestro Padre Creador con la misión de derrotar la muerte, el pecado y al maligno. Por ello los demonios a los que se refieren el Evangelio según San Mateo (8,28-34), empezaron a gritar cuando vieron que Jesús se acercaba. De este modo le piden que no los atormente, y le rogaron que los echaran al rebaño. Así ocurrió, pero los cochinos se precipitaron al lago y se ahogaron. Nada ni nadie resiste el poder bondadoso, misericordioso y sanador de Jesús. En el vídeo reflexivo que presento a vuestra consideración, se tocan algunos aspectos prácticos de este Evangelio, relacionados con nuestra forma de vivir, nuestras actitudes y patrones de conducta, espero nos sea de ayuda.

“Evangelio San Mateo 8,28-34.

Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino.

Y comenzaron a gritar: “¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?”

A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo.

Los demonios suplicaron a Jesús: “Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara”.
El les dijo: “Vayan”. Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados.

Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su país.

“La sola presencia de Dios hace que nuestros pecados queden al descubierto como les pasó a aquellos endemoniados al saber que Jesús se acercaba, se enfrentan a él pero es la fuerza de Dios la que vence y libera a aquellos hombres expulsando a los demonios de sus cuerpos y almas dándoles así la libertad.
Pero no deja a aquellos demonios sueltos para que entren en otros, sino que los extermina.

Pero es el ser humano el que rescata y da nuevamente vida a esos demonios que ya el Señor a expulsado y les da otra vez vida y los instala en su vida convirtiéndolos en ídolos que causan muerte y reclaman vida de los que están a nuestro alrededor.

Es decisión nuestra, porque Dios no quiere esclavizar a nadie, si seguimos a Dios o servimos al diablo”.

(Tomado en su versión libre de Internet).

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Oración: “Que fermente toda mi vida en Ti”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del lunes 14 de julio de 1997.

Trasladada a la red el domingo 5 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

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ORACIÓN —

Tú eres la levadura,

yo soy la masa.

El poder de cambiar mi vida

lo tienes solamente Tú.

Entra de lleno en mí.

Cambia la carne de mi corazón.

Renuévame por dentro

y hazme criatura de tu Reino.

Aumenta tu crecimiento en mí.

Eres Tú grano en mí.

¿Seré yo grano de mostaza en ti?

Sé Tú, mejor, pequeño grano en mí

y siémbrate en mi surco.

Crece, invade mi espacio.

Sé tú mismo aquel que perdure

para siempre en mi corazón

en toda su extensión.

Ábreme tu corazón.

Eres la puerta.

La única puerta consagrada.

Tu misma sangre de Cordero

marca el dintel de entrada.

Dame un puesto en tu mesa señor,

y eso me bastará.

Dame fidelidad en tu seguimiento.

Eres camino.

La ruta de tus pasos es certera,

en noches de tinieblas,

en mañanas de luz serena

y en ocasos de paz lograda.

Hazme fiel a tu senda.

Seguirte es caminar

en víspera de Pascua eterna.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


CUANDO CONVERSAMOS CON EL SEÑOR y estamos delante de su presencia, una hermosa paz comienza a tocar todas las partes de nuestra criatura, de nuestro cuerpo. Es el Señor, el Príncipe de la Paz, el Rey de Reyes y Señor de señores. En este momento, hermano y hermana que me lees, en esta plática amorosa en la que hubimos de glorificar al Señor y santificarle, le hemos solicitado que Él sea esa levadura que nos permita cambiar, que nos permita renovarnos y hacernos una criatura de su reino. Pero al mismo tiempo, ello implica transitar en el camino difícil que es transformarse también en un testigo auténtico de la Palabra del Señor. Debemos alegrarnos cuando nos insulten y nos persigan por el nombre de Jesús. Cristo mío, alegría para el hombre, desde el dolor de tu cruz debo proclamar la gloria enorme, las alabanzas de vida a tu persona. Si soy perseguido, calumniado o imputado por mis culpas criticadas puedo ponerme triste pero no me puedo quejar. El buen ladrón fue salvado por la confesión de sus culpas. Nosotros sufrimos la pena justamente porque pagamos nuestras culpas pero Él no ha hecho nada malo. Lo convertiste en justo a causa de su confesión y arrepentimiento. Hoy te pido, Señor, la capacidad de sufrir a causa de tu nombre, te pido el don de la fidelidad ante el dolor de la tribulación. Haz que ese dolor sea tu cruz en mí. Haz que valore esa cruz desde la perspectiva de la recompensa grande, que me dé cuenta de que mi suerte fue la misma que la de los justos de Israel, haz que me sepa feliz de seguir tus pasos, en la convicción de que el discípulo no es mayor que su maestro. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Vídeo Reflexivo: “Jesús calma la tempestad”.

Grabado el jueves 19 de marzo de 2009.

Trasladado a la red el domingo 05 de abril de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

HE TRAÍDO ESTE TEXTO en su versión libre de la Internet, texto que resume los acontecimientos ocurridos con ocasión de la tempestad que se presentó cuando encontrándose Jesús durmiendo en la popa de la barca, en compañía de sus discípulos, regañó al viento y al lago le dijo: “¡silencio!, estate callado”. Pero además recriminó la conducta cobarde de los apóstoles y su carencia de fe. Hoy, dos mil años después, la mayor parte de nosotros seguimos apáticos, con miedo a seguir las enseñanzas de Jesús, y enfrentarnos a las injusticias, a los abusos y a todas las enfermedades sociales que a quejan a la Humanidad.

“Discípulos aterrorizados (Mar. 4: 35-41)

Jesús llamó a los discípulos a que aprendieran de él antes de salir a predicar y a exorcizar demonios. Cuando los hechos descritos en Marcos 4 sucedieron, lo habían seguido por unos dos años, pero aprendían lentamente, tenían dificultad para comprender y tenían problemas para transferir lo que habían aprendido de una situación a otra. Una vez, después de un agitado día de enseñanza, Jesús los llevó en un viaje en barco a través del Mar de Galilea. Cansado y deseando descansar, Jesús se preparó un lugar para dormir en la papa del barco, y muy pronto se quedó dormido.

Los evangelios sinópticos dicen que, de repente, se levantó una tormenta en el lago. Esto es típico, ya que “el mar de Galilea es pequeño; mide solamente unos 21 kilómetros de largo y 13 de este a oeste, en su parte más ancha. El valle del Jordán sigue la línea de una profunda falla en la corteza terrestre, y el Mar de Galilea es parte de esa depresión. Está a unos 210 m debajo del nivel del mar. Esto hace que su clima sea cálido y agradable, pero también tiene sus peligros. Sobre el oeste, hay montañas con quebradas y valles; cuando soplan los vientos fríos del oeste, estos valles y quebradas actúan como gigantescos ventiladores. En ellos, el viento se comprime, por así decido, y baja sobre el lago con una violencia inusitada, haciéndolo, además, repentinamente. En un instante, la calma puede convertirse en una pavorosa tempestad”.

En el medio de la tormenta, los discípulos despertaron a Jesús. Tenían miedo, y le preguntaron si se preocupaba por ellos, que estaban a punto de perecer. Como pescadores, deberían haber conocido estas tormentas repentinas, pero su reacción implicaba pánico y terror. Tener a Jesús, el Maestro, en el barco con ellos, no significaba nada para ellos.

Después de que Jesús calmó la tormenta, regañó a los discípulos por su temor y falta de fe. Esto indica que Jesús había esperado que ellos hubieran crecido, y se chasqueó por lo que evidentemente era la ausencia de crecimiento (en el peor caso) o su aumento lento (en el mejor caso).

Cuando los discípulos vieron el poder de Jesús sobre los elementos, estuvieron sorprendidos y se preguntaban entre sí: “¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?” (Mar. 4: 41). La primera parte del pasaje los describe aterrorizados, llenos de pánico, lentos para comprender el poder de Jesús. Al final, los discípulos exhiben un temor reverente y admiración. ¿Lo llena de admiración y reverencia el poder de Dios en su vida?

Compare y contraste la respuesta de Jesús a la tormenta con la de los discípulos. ¿Ha crecido su discipulado hasta el punto en el que puede dormir en medio de una tormenta? ¿Qué hará usted para asegurarse que su discipulado produzca mejores resultados que los que tuvieron los primeros discípulos de Jesús?”

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Oración: “Ten paciencia conmigo, Señor”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del viernes 11 de julio de 1997.

Trasladada a la red el domingo 5 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).


[PACIENCIA+CONMIGO+SEÑOR+B.MEGF+.JUEVES+02+ABRIL+2009+Christ%20Jairus'%20Daughter.jpg]

ORACIÓN —


Crea en mí un corazón nuevo.

Escucho tu palabra

y en mi mente se prende la ilusión.

Tú eres el norte de mi vida,

la fuerza de mi conversión.

Sin ti, mi vida pierde el rumbo

y es como una barca sin timón.

Renuévame por dentro

y dame un nuevo corazón.

Ten paciencia conmigo ¡oh! Señor.

No tengas prisa en arrancarme de la tierra.

Ten paciencia conmigo, te lo pido, Señor.

Espera un tiempo más.

Tú sabes que soy muy flojo

y mi promesa queda en nada.

Perdóname, trabájame

y espera un tiempo más.

Tu fuerza es mi libertad.

Vienes del cielo para ser la luz.

Tu evangelio de amor y salvación

es un regalo de bondad.

Eres el Dios que salva.

Con este sol recién amanecido,

entra en mi vida.

Bendito seas, mi Señor.

Sea tu amor mi libertad.

Hazme distinguir tu voz.

Me resulta difícil escuchar tu voz

en la palabra de otros labios.

No te siento presente

y vivo en el dolor de los ancianos,

en el sudor de los obreros,

en la sonrisa y en el llanto.

Dame, Señor, el gozo de sentirte

presente en mis hermanos.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


¿CÓMO NO SENTIRSE INVADIDO por esa hermosa paz que el Señor nos comunica y nos concede por su sola misericordia, cuando estamos en su presencia? En este momento, hermanos, vamos a decirle al Señor, vamos a solicitarle que nos dé discernimiento, sabiduría y sobretodo fortaleza, para que aceptando servirle y caminar en su vía de amor y de paz, aceptemos la persecución a causa de la justicia. Cristo, hermano bueno, justo con la justicia de tu padre, tu que me quieres y quieres que sea feliz, pero no con cualquier felicidad, sino con la que emana de tu enseñanza del Sermón De La Montaña, tú nos quieres felices en la filiación con tu Padre y en la fraternidad con todos los hombres por ti. Hermano justo, nos dijiste: felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aquí, hermano y hermana tenemos que subrayar el término perseguido y practicar la justicia. Yo no buscaré ser perseguido, sin embargo puedo serlo. ¿Que debemos hacer? Buscar el Reino del Padre, sabiendo que todo lo demás, incluyendo la fortaleza y la fidelidad ante la persecución, se nos dará por añadidura. Señor Jesucristo, una vez más no nos dejarás librados a nuestra propia suerte. Hace rato nos dijiste que seríamos felices, si teníamos hambre y sed de justicia, que en la medida del apetito seremos saciados, lo que debemos pedir siempre, lo que te pedimos hoy es perseverar en la justicia, pues a veces podemos desfallecer. Tu apóstol Pedro nos dijo, que más nos hubiera valido no conocer los caminos de la justicia si después de haberlos conocido nos apartamos del mandamiento trasmitido. Te pedimos perseverancia y fidelidad, y también que en caso de persecución no respondamos a los enemigos con sus armas, sino con las palabras de la verdad, con el poder de tu Padre y usando las armas ofensivas y defensivas de la justicia. Hoy nos dices, que a estos felices pertenece el Reino de los Cielos, y es verdad, porque también la palabra nos enseña que el reino de Dios no es cuestión de comida o de bebida sino de justicia, de paz y de gozo en el Espíritu Santo. Señor Jesús, dame la felicidad de la fidelidad en el caso de que sea un perseguido por practicar la justicia. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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Vídeo Reflexivo: “Las exigencias de Jesús”.

Grabado el jueves 19 de marzo de 2009.

Trasladado a la red el domingo 05 de abril de 2009.

Comentario de Mervy Enrique González Fuenmayor

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

POR LO GENERAL MOLDEAMOS LA PALABRA DEL SEÑOR según nuestras propias conveniencias e intereses, pero lo cierto es que la Escritura Sagrada contiene mandatos y preceptos que deben ser cumplidos conforme a sus propias exigencias y no a las nuestras. De allí que a Dios no se le pueda “meter gato por liebre” y bien incautos, farsantes e insensatos seríamos si en efecto lo hiciésemos. Desafortunadamente un gran porcentaje de nuestra sociedad actúa de esa forma. Es por ello que la ausencia de Dios en nuestras vidas, la corrupción, la delincuencia, la prostitución, las guerras, las injusticias, la indolencia, los homicidios, las perversiones y demás conductas toxicas integran el marco de la existencia humana en la época presente.

Me permito, respetando los derechos de autor, transcribir las siguientes líneas, que reflejan el sentido de las exigencias que nos hace Jesús, contenidas en el Evangelio según San Lucas 9,57-62.

“Hoy en el mundo son millones los que nos decimos ser seguidores de Jesús y de su Causa; pero muchas veces cada uno interpreta y acomoda el mensaje de Jesús a su manera o de acuerdo a sus intereses. En el relato evangélico de hoy esto es muy claro. Nadie distinto de Jesús puede establecer las reglas del juego en el seguimiento de Jesús; solamente Él. Seguirlo equivale a conocer y aceptar el modo como debemos hacerlo. Sabemos que el seguimiento de Jesús, no fue ni es una realidad fácil. Es un camino que comporta consecuencias trascendentales para la vida y que muchas veces desemboca en un fin trágico, similar al de Jesús. No podemos declararnos sus seguidores si no nos confrontamos con el Evangelio y con las exigencias radicales que le siguen. Jesús, en la primera escena del relato (9, 57-56), pone de manifiesto la inseguridad que le espera a todo aquel que se disponga a seguirlo de verdad.

La segunda escena del relato (9, 59-60) nos presenta a uno que es llamado por Jesús, pero no es capaz de asumir la causa que Jesús le propone, porque los lazos de la carne y de la sangre son más fuertes. Para Jesús, el Reino de Dios es el absoluto de todo hombre y mujer y por lo tanto Dios no admite excusa alguna. Dios no es un agregado más a lo que el ser humano ya tiene o hace, sino el punto de partida para su existencia. Para Jesús, el seguimiento está relacionado con la vida, por eso hay que dejar atrás el mundo muerto, representado en la figura del padre que había muerto.

La tercera escena que nos presenta el evangelio (9, 61-62) se trata de un caso similar al anterior, pero en el que el hombre se presenta espontáneamente sin recibir una invitación explícita de Jesús. Este hombre pone una condición para poder seguirlo, pero Jesús la rechaza, porque sabe que el valor del Reino es mayor que el de cualquier relación existente en la historia. Jesús, no se opone al amor, a la familia, esto hay que entenderlo muy bien; Jesús, lo que deja bien en claro, es que no se puede anteponer nada, absolutamente nada, al valor del Reino”.

Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica).

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La Nota Corta: “Una elección importante: ¿Conocimiento o sabiduría?”

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Publicada en la Red el miércoles 1 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

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SOLICITARLE AL SEÑOR QUE NOS DÉ SABIDURÍA es un privilegio y un beneficio que hemos obtenido por el sacrificio de Jesús, pues si bien es cierto que por el pecado de un hombre entró la muerte a todos los hombres, también por el sacrificio limpio, puro, sin mancha, desde donde sale el sol hasta el ocaso, entró la gracia y el perdón, ese sacrificio de nuestro buen Jesús, que nos redimió tanto de las culpas pasadas, como de las presentes y también de las futuras. Todas esas razones nos llevan a afirmar que es muy importante la sabiduría en el ser y esa sabiduría no llega del conocimiento humano; la sabiduría es un tesoro que proviene de lo alto. No importa cuál sea tu situación, ve y pídele al Señor sabiduría, serenidad para aceptar aquellas cosas que no puedes cambiar; aunque tú hagas los esfuerzos que hagas, aunque tú proyectes y programes lo que a bien tengas, hay cosas que no podrás cambiar nunca. Pero entonces, también pídele al Señor que te dé valor, valor para cambiar aquéllas cosas que sí puedes cambiar. Pero todas estas invocaciones, imploraciones y solicitudes que le haces al Señor no serían válidas, no serían legítimas, si no le ruegas al Señor que te dé la sabiduría para distinguir entre aquellas cosas que no puedes cambiar y aquellas que sí puedes cambiar. Y en estas últimas, también debes rogar al Señor para que te dé la fuerza suficiente, el valor necesario, para emprender el cambio de esas cosas. A veces son realidades exteriores a nuestra vida, pero la mayor parte de ellas son realidades de nuestra interioridad. El cambio viene de dentro hacia fuera, no de fuera hacia dentro. Debemos cambiar nosotros mismos para poder obtener una transformación exterior y del mundo que nos rodea. Cambiar la pobreza en riqueza de espíritu, la injusticia en justicia, lo malo en lo bueno, lo oscuro en luz, el hambre en abundancia física y espiritual. El secreto de todo está en comprender el gran problema de la vida y la misión que a cada uno nos ha asignado el Hacedor Supremo. El problema de la vida lo conoces bien. Somos viajeros del tiempo que vamos camino a la eternidad. Dios nos ha dado a cada uno el tesoro inapreciable de la vida. Encerrando en la cárcel de un cuerpo de barro, la realidad de un espíritu inmortal. Nuestra misión, que llamaríamos interna, no puede entonces ser otra que la de cuidar y hermosear nuestra alma, la de purificarla, aquilatarla y llenarla de los supremos encantos del amor divino. La misión externa la debes deducir del medio ambiente en que te encuentras, del malestar social, familiar, que tu alrededor adviertas, de las necesidades morales o materiales que vayas palpando, y también de tus propias inclinaciones, actitudes y aptitudes para aliviar el mal de los demás, bien sea espiritual, religioso, moral o económico. Es necesario comprender las obligaciones que impone el precepto de Cristo de amarnos los unos a los otros. No somos partículas sin cohesión, dispersas y perdidas en la sociedad, sin obligaciones sociales. Somos células vivas de una sociedad en marcha, no podemos despreocuparnos de su mejoramiento ni de su bienestar, ya que éstos son el resultado lógico de la colaboración de todo el organismo, de cada una de sus partes y de cada una de sus células. Tu misión como cristiano debe ser, entonces, el apostolado de la verdad y del bien, la irradiación de la luz y de la belleza, de la bondad y del amor del divino Evangelio de Jesús. ¡Ánimo! ¡Gozo! ¡Alegría!

(Tomado parcialmente de GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique. Oración “Espíritu de Sabiduría”. Venezuela. 2008. SPE/SPI [En línea] http://mervyster.blogspot.com).

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