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La Nota Corta: “¿Tenemos un Yo sagrado?”

Por Mervy Enrique González Fuenmayor

Miércoles 21 de enero de 2009

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.


despertando


CADA UNO DE NOSOTROS, en algunos momentos de carencias racionales, espirituales y emocionales, hemos dudado de nuestra esencia de santidad, y como consecuencia de ello la negación de nuestro propio yo sagrado y que de manera incuestionable, indiscutible e indubitable ha quedado categóricamente establecido por las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo contenidas en los diferentes Evangelios y diseminadas a lo largo del Nuevo Testamento.

He vuelto a leer algunas de las obras de WAYNE W. DYER y al darme cuenta del giro que le ha dado a sus creencias, tesis y opiniones, he creído prudente —salvaguardando por supuesto nuestros dogmas de fe Cristiana Católica—, someter a la consideración de mis lectores algunas líneas de su libro: “TUS ZONAS SAGRADAS”, aspirando que sean de gran utilidad, cuando se hayan leído y asimilado pasándolas por el tamiz de las verdades irrefutables de nuestra profesión de fe Católica. Solamente así se puede justificar o al menos comprender que se le traiga a esta vigía:


“Imagine esta escena si es tan amable. Dos bebés se encuentran en el útero, confinados en las paredes del seno materno, y mantienen una conversación. Para entendernos, a estos gemelos les llamaremos Ego y Espíritu. Espíritu le dice a Ego: —sé que esto va a resultar difícil de aceptar, pero yo creo de verdad en que hay vida después de nacimiento. Ego responde: —no seas ridículo. Mira a tu alrededor. Esto es lo único que hay. ¿Por qué siempre tienes que estar pensando que hay algo más aparte de esta realidad? Acepta tu destino en la vida. Olvídate de todas esas tonterías de vida después de nacimiento.


Espíritu calla durante un rato, pero su voz interior no le permite permanecer en silencio durante más tiempo. —Ego, no te enfades pero tengo algo más que decir. También creo que hay una madre. —¡una madre! —Exclama Ego con una carcajada—. ¿Cómo puedes ser tan absurdo? Nunca has visto una madre. ¿Porque no puedes aceptar que esto es lo único que hay? La idea de una madre es descabellada. Aquí no hay nadie más que tú y yo. Esta es tu realidad. Ahora cógete a ese cordón. Vete a ese rincón y deja de ser tan tonto. Créeme no hay ninguna madre. Espíritu deja, con renuencia la conversación, pero la inquietud puede con él al cabo de poco. —Ego —implora—, por favor, escucha, no rechaces mi idea. De alguna forma, pienso que esas constantes presiones que sentimos los dos, esos movimientos que a veces nos hacen sentir tan incómodos, esa continua recolocación y ese estrechamiento del entorno que parece producirse a medida que crecemos, nos prepara para un lugar de luz deslumbrante, y lo experimentaremos, pronto.


—Ahora sé que estás completamente loco —replica Ego—. Lo único que has conocido es la oscuridad. Nunca has visto la luz. ¿Cómo puedes llegar a tener semejante idea?. Esos movimientos y presiones crecientes son tu realidad, eres un ser individual e independiente. Este es tu viaje. Oscuridad, presiones, una sensación de estrechamiento a tu alrededor constituyen la totalidad de la vida. Tendrás que luchar contra eso mientras vivas, ahora aférrate a tu cordón y por favor, estate quieto. Espíritu se relaja durante un rato, pero el fin no puede contenerse por más tiempo—. Ego, tengo una sola cosa que decir, y luego no volveré a molestarte. —Adelante— responde Ego, impaciente—. Creo que todas estas presiones y toda esta incomodidad no sólo van a llevarnos a una nueva luz celestial, sino que cuando eso suceda la vamos a encontrarnos con la madre cara a cara, y conocer un éxtasis que superará todo lo que hemos experimentado hasta ahora.— Estás realmente loco. Ahora sí que estoy convencido”.



Lo que usted ha leído hasta este momento es la adaptación efectuada por WAYNE W. DYER, de la historia relatada por Henry J. M. NOUWEN, y la intención de aquel es transportar a los lectores a esa resplandeciente luz celestial, para hacérsela conocer, al tiempo que también les motivará y aguzará el conocer la maravilla de que su noble Yo triunfe sobre las demandas de su EGO, que sobre todo no quiere.

WAYNE W. DYER, organizó su libro: “TUS ZONAS SAGRADAS” (Barcelona-España no editorial Grijalbo. 2001. Pág. 13-15) en torno a las siguientes premisas:


1.- Usted es sagrado y con el fin de saberlo debe trascender del viejo sistema de creencias que ha adoptado.


2.- Es un ser divino llamado a conocer su Yo más sublime mediante el dominio de las claves de una conciencia superior.


3.- Su Yo más sublime puede triunfar sobre las identidades de su Ego y convertirse en la fuerza dominante de su vida.


4.- Puede irradiar esta conciencia más allá de sus propios límites y transmitirla a todos los habitantes de nuestro planeta.

Esas premisas configuran los principios de las cuatro partes en que se divide el libro mencionado. Cada capítulo está escrito por el autor con el propósito de ayudarle a conocer esos principios.

Siempre hemos de salvaguardar nuestras opiniones y nuestros principios por encima de los que el referido autor expresa. Ello es y será, puesto que las verdades y dogmas de nuestra fe Cristiana Católica, no dan para más y porque al vivir esta profesión de fe, nuestro Padre Celestial, su hijo amado Jesús, el Espíritu Santo, nuestra virgen madre María, todos los profetas, ángeles y arcángeles, todos los santos y los benditos del señor, sentimos y vivimos una alegría indescriptible, barnizada por la suavidad espiritual y celestial que llena los sentidos y extasía nuestros cimientos. Gracias, Señor, por permitirnos amarte, bendecirte, glorificarte, y postrarnos ante ti para adorarte y reconocerte como único Dios nuestro, en la Santísima Trinidad. De allí que, solamente por la circunstancia del giro que ese autor dio, gracias a la acción esclarecedora y salvífica del Espíritu Santo, lo trajo al redil de la Salvación Eterna. Pero aun así, todavía debe leerse con cierto aseguramiento de nuestros principios de fe, en virtud de que todavía subsisten en él, algunas tremulidades de la carne y de la racionalidad combatientes de las verdades absolutas pronunciadas por el propio Jesús, expresada por algunos profetas y resguardada por nuestra madre y Santa Iglesia Católica. Ruego a Dios que esta Nota Corta sirva para esclarecer y ayudar a nuestros hermanos en el enriquecimiento del conocimiento de Dios y de sus misterios. ¡ÁNIMO! ¡GOZO! ¡ALEGRÍA!

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