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Archive for 10/04/09


La Nota Corta: “Perseguir la Verdad”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el jueves 9 de abril de 2009

Publicada en la Red el viernes 10 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

https://i0.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/ff/La_Verdad%2C_el_Tiempo_y_la_Historia.jpg


LA EXISTENCIA DEL SER HUMANO gira fundamentalmente en torno a un conjunto de interrogantes que hacen de su vida una búsqueda incesante de respuesta a muchas preguntas. Una de ellas es la Verdad. Esa investigación, esa averiguación, esa pesquisa, no se limita única y exclusivamente a los aspectos cotidianos de la existencia, como por ejemplo: el lugar dónde estudiar, la profesión a desarrollar, la mujer que va a ser la esposa, las decisiones domésticas que hay que tomar, así como todas aquellas que exige el desarrollo de una vida normal. Buscar la verdad se transforma en el desideratum, la razón de ser, la búsqueda de nuestra esencia, la búsqueda de la plenitud, la búsqueda del principio y del fin; en definitiva, la búsqueda de Dios. El Señor representa la verdad, Él es la verdad, la llena toda, la desarrolla toda, Él es el comienzo y el final, en Él, todas las cosas fueron hechas y por Él vivimos y morimos y para Él somos todos y todas. Dios, que es la verdad, es lo concreto pero también lo abstracto, la vida pero también la muerte. No se puede vivir sin el Señor, por lo tanto el buscar la verdad se traduce en buscar a Dios. Desafortunadamente el Hombre a través de su historia ha equivocado el camino y por ello los resultados que arrojan los diferentes estadios sociales, políticos, económicos, religiosos, etcétera, por lo que ha discurrido la Humanidad desde su inicio, nos muestran lo funesto, lo trágico, lo equivocado que el Hombre ha vivido, persiguiendo quimeras y metas divorciadas de la Palabra de Dios. Mientras no se logre comprender que sin Dios no se puede hacer nada, el futuro de la sociedad seguirá siendo el mismo: las desviaciones, las inmoralidades, las traiciones, las injusticias, las guerras, la violencia, los engaños y todas aquellas actitudes y conductas contrarias a lo ético, lo moral y lo honesto. Mi oración se dirige al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, con la intercesión de nuestra virgen madre María, madre de Dios y madre nuestra, para que nos concedan la suficiente comprensión, entendimiento y sabiduría para saber elegir la verdad en todos los períodos y en todos los momentos de nuestra vida. ¡Ánimo! ¡Gozo! ¡Alegría!

(Esta reflexión ha sido tomada parcialmente del comentario al Vídeo Reflexivo “BUSCANDO LA VERDAD” de Mervy Enrique González Fuenmayor publicado el 04 de septiembre de 2008).

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La Nota Corta: “Semana Santa… non sancta”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Redactada el miércoles 8 de abril de 2009

Publicada en la Red el viernes 10 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

https://i0.wp.com/www.vopus.org/es/images/articles/semana_santa_cristo.jpg


NO PRETENDO SERMONEAR A MIS LECTORES en relación con la manera más apropiada de vivir la Semana Mayor o Semana Santa. Si la interpretación que pudiere atribuirle cualquiera se subsume en la categoría del sermón, es pura coincidencia. Lo que trato a través de esta cortas líneas es simplemente relatar como veo yo de manera particular la conducta asumida por la mayor parte de los habitantes de este país llamado Venezuela, y de gran parte de los países que integran el globo terráqueo, donde se conmemora la Semana más importante Del Año.

En Venezuela este periodo de recogimiento, de reflexión y de reencuentro con la vida, pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, se ha transformado en un verdadero relajo y en la concreción de actividades que transitan por la vía del irrespeto, la vulgaridad, el libertinaje, el abuso, el consumo excesivo de licor, ello sin contar los episodios trágicos en los que se involucra de manera influyente el sexo, el placer, las desviaciones de todo tipo, el consumismo ilimitado, todo impregnado en una atmósfera licenciosa y en la que todos los que participan en aquella quieren satisfacer la realización de alguna actividad, algún deseo o apetencia de diversa naturaleza. No se salvan de esta enfermiza situación ni los ancianos ni los niños.

Podrá usted ver cómo niñitas son vestidas a la usanza de los adultos, con minúsculas prendas y bañadores de esos que suelen llamar hilos dentales. Realmente es una vergüenza tal conducta. Se influye de manera negativa en nuestros niños y desde la infancia se les “enseña” que mostrarse, exhibirse, mostrar la piel desnuda o alguna de sus partes “es normal”. Después vienen los lamentos, cuando se producen actos tan abominables como violaciones de niños, incluyendo la muerte de los mismos. Llegan algunos de estos irresponsables al extremo de culpar a Dios porque permitió que ocurrieran estos lamentables hechos. ¡VAYA CARADURISMO! Desplazamos nuestras culpas hacia Dios, haciéndolo responsable de nuestros errores, de nuestras debilidades, de nuestras transgresiones éticas y morales, en fin, de nuestra desobediencia a los preceptos que nos imponen las Sagradas Escrituras. No entendemos que si caminamos en la oscuridad, la consecuencia es que más temprano que tarde nos golpearemos con los obstáculos de nuestra existencia. En cambio quien camina en la luz nunca tropezará, siempre que se subordine sin límite a la orientación, dirección y protección de Dios.

La Semana Santa es un tiempo de gran reflexión y de acercamiento íntimo a Dios. Muy por el contrario la gente toma esta época del año para “descansar” bebiendo grandes cantidades de alcohol, desplazándose a playas, montañas, lagos, ríos para “disfrutar del asueto” y otros le dan rienda suelta al desenfreno drogándose, participando en actividades sexuales promiscuas y desviadas, como francachelas, ballet rosados, encerronas, orgías etc. Mientras tanto el Redentor, el Mesías, el Hijo de Dios, el Salvador, recibe más ofensas y agravios en esta semana que en cualquier otra del año. ¿Y nosotros? Muy bien ¡Gracias!

Por ello me pregunto: ¿La Semana Mayor es la semana mayor o la mayor semana del libertinaje, de la corrupción corporal, de la comisión de grandes ofensas al Señor o del desenfreno de quienes todavía no han querido tener un encuentro personal con Jesús?

Elevo a Dios Padre, a Dios hijo, a Dios Espíritu Santo, a nuestra virgen Madre María, y a todos los Santos, nos concedan la sabiduría y el discernimiento, para poder llevar una vida en santidad y gracia. Amen y amen…

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Oración: “Quiero ser amable, bueno y confiado”.

Por Mervy Enrique González Fuenmayor.

Tomada de su versión original del jueves 17 de julio de 1997.

Trasladada a la red el viernes 10 de abril de 2009.

Ciudad y Municipio Maracaibo del Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.

(Fragmentos elegidos de la sección: “MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur).

https://i0.wp.com/dimeunapalabra.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/09/0913.jpg


ORACIÓN —

Tú eres mi Dios único y verdadero.

Tú el único de todos.

Tú el centro de mi vida.

Mi corazón es tuyo y solamente tuyo.

Mi Dios y mi tesoro.

Quiero sentirte vivo en mi,

calor de mi alegría.

A tus pies estoy, Señor.

Tú eres el pan y la mesa

y yo Lázaro el enfermo,

en espera del bocado,

del bocado caliente de tu Evangelio.

Qué sabroso amanecer

con olor a pan de cielo,

y qué alegría saber

que en el pan Tú estas cubierto.

Aumenta mi fe.

Llena mi corazón

de una fe grande y autentica,

fe de niño pequeño,

fe de granito de mostaza

que se entierra en el suelo

y de su muerte nace un árbol

con ilusión de cielo.

Auméntame, Señor, la fe,

en esta Pascua de mi tiempo.

Quiero ser niño ¡oh! Señor.

Enséñame, Jesús, a valorar

los ojos de los niños.

Es tan inmaculada su pupila

y tan sutil el cáliz de su flor;

y dame un corazón de niño

abierto a la alegría del amor.

Amén y amén.



— APLICACIÓN A NUESTRA VIDA —


CUANDO ABORDAMOS AL SEÑOR CON NUESTRO CORAZÓN ABIERTO, con un corazón contrito, cuando dejamos de lado todas nuestras actitudes negativas: el odio, el rencor, la envidia y la incapacidad de perdonar, cuando estamos en la presencia de nuestro señor Jesús y entablamos una plática amorosa con él, dejando que su dulce presencia nos invada totalmente, entonces emerge la sinceridad del planteamiento, la glorificación y la santificación al Señor, el reconocimiento de su cualidad de ser unigénito, de ser el Hijo de Dios, de ser el Redentor y el Salvador, el Ungido. También es momento adecuado para pedirle al Señor que nos haga amables, buenos y confiados. Señor Jesús, único bueno, quiero ser feliz, tú lo sabes, y sé que lograré esa felicidad, poniendo en práctica las obras del espíritu, las obras que tu espíritu de amor logra en mí. Seré feliz si soy amable. Seré feliz si soy grato en mis palabras y en mis obras, si hay dulzura en mi corazón y en mi accionar. Seré feliz, Señor, si hay suavidad en mi interior y en mis modales, suavidad que no será falta de vigor, sino ausencia de violencia. Jesús, mi bueno y afable amigo, dame la felicidad de ser amable. Señor Jesús, quiero ser feliz y tú lo sabes, y la felicidad consistirá en hacer el bien a quien se cruce en mi camino, convirtiendo al lejano en mi próximo, en mi prójimo. Debo buscar no mi propio bien sino el bien para el otro. Mi búsqueda será de tal intensidad, que debería alcanzar el bien para el otro. El otro también será, porque yo busqué y encontré el bien para el otro. Tú, Jesús, que conoces mis entrañas y penetras lo más profundo de mi espíritu, de mi alma y corazón, sabes perfectamente que cuando he buscado y encontrado el mal para el otro, cuando fui malo, fui también desgraciado y la infelicidad embargó mi alma. No se puede ser feliz sino del bien y en el bien para el otro. Señor Jesús, muchas veces me invade la desconfianza que me hace un desesperado frente a ti y también me invade la desconfianza ante los hermanos, sospecho de ellos, preveo todos los deslices en que puedan caer para saltar sobre ellos, como sobre una presa codiciada. Muchas veces, Señor, estoy triste ante esta situación que me domina. Quiero salir de ella, pues la tristeza no fue hecha para un cristiano. Heme aquí, Cristo bueno, Cristo afable. Heme aquí confiado y dispuesto a recomenzar el buen combate, dispuesto a vivir según los ritmos de tu espíritu de bondad. De este modo seré signo claro de que tu espíritu no vino en vano. ¡ÁNIMO!, ¡GOZO!, ¡ALEGRÍA!



— NOTA DEL AUTOR —


AMIGOS Y AMIGAS, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que —parafraseando la escritura bíblica— “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. Es decir, nuestro permiso y autorización. El Señor es un caballero, y estará siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y que pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales.

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